Actualmente, hay 192 Estados en el mundo,
y el número no deja de crecer.A lo largo
de los últimos dos siglos, este número
ha aumentado, disminuido y aumentado de
nuevo -- los dos brotes más recientes estuvieron
íntimamente ligados al colapso
del poder de la Unión Soviética -- . Inspirado
por los acontecimientos en Europa
Oriental y la ex Unión Soviética, Roeder
reabre el venerable tema del origen de los
Estados-nación y se pregunta cuáles tienen
éxito y cuáles fracasan. El autor ofrece una
respuesta novedosa que cuestiona las explicaciones
tradicionales, como el surgimiento
del nacionalismo o el efecto facilitador
de las sanciones internacionales. En su lugar,
sostiene en un libro muy bien argumentado
y documentado que la clave es una subunidad con identidad política propia,
límites e instituciones y no solamente cohesión
étnica, reclamos o sueños de adquirir
la condición de nación. El calificativo de
Roeder para la subunidad -- ya sea una
colonia o una entidad federal -- es el de
"Estado segmentado". Las instituciones
de este Estado segmentado y la política que
permite, internamente y con el Estado central,
no sólo preceden al nacionalismo sino
que también le dan fuerza. Roeder muestra
lo mejor de sus ideas cuando explica, por
ejemplo, por qué hay un Turkmenistán
independiente y no un Turkestán soberano,
y cuándo y por qué los proyectos nacionales
de los Estados segmentados llevan a una
crisis nacional.