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Ante una nueva generación de desafíos globales Mitt Romney De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008 Resumen: Hoy Washington está más dividido en materia de política exterior que en ningún otro momento de los últimos 50 años. Como lo hizo la "generación más grande" antes que nosotros, debemos superar las diferencias políticas para unirnos en torno a acciones valientes que permitan construir un Estados Unidos fuerte y un mundo más seguro. Debemos fortalecer nuestro ejército y nuestra economía; lograr la independencia energética; revitalizar las capacidades civiles y de coordinación entre las distintas agencias gubernamentales e inyectar nuevos bríos a nuestras alianzas. Mitt Romney, gobernador de Massachusetts de 2003 a 2007, fue aspirante a la nominación presidencial del Partido Republicano.
Una parte crítica de este esfuerzo implicaría crear nuevas oportunidades comerciales y económicas para Medio Oriente que pudieran obrar como fuerzas poderosas, no sólo en lo económico, sino también para derribar las barreras a la cooperación aun en los problemas más arduos. Los países musulmanes que buscan acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, por ejemplo, han desmantelado todos los aspectos del boicot de la Liga Árabe contra Israel. El poder del comercio para derribar barreras y construir vínculos también se ve en el programa de la Zona Industrial Calificada, que otorga concesiones estadounidenses de libre comercio a productos egipcios que incorporan materiales procedentes de Israel. Cuando se propuso inicialmente este programa, algunos funcionarios egipcios se opusieron, pues decían que el comercio con Israel provocaría protestas. Cuando se lanzó, sí que hubo protestas... de egipcios que fueron excluidos del programa y hubieran querido participar. El Congreso debe dar al presidente la autoridad para avanzar en estos esfuerzos a fin de que podamos expandir e integrar nuestros acuerdos de libre comercio ya existentes en la región. Una parte crítica del resurgimiento económico y la paz de la Europa de Posguerra fue el apoyo de Estados Unidos a un mercado unificado y su compromiso en la creación de vínculos entre países. Hoy, debemos impulsar mayor integración y cooperación transfronteriza en Medio Oriente. Como hizo notar en fecha reciente un grupo de expertos del Proyecto Princeton sobre Seguridad Nacional: "La historia de Europa de 1945 en adelante nos dice que las instituciones pueden desempeñar un papel positivo en la construcción de un marco para la cooperación, encauzar los sentimientos nacionalistas en una dirección alentadora, y fomentar el desarrollo económico y la liberalización. Sin embargo, Medio Oriente es una de las regiones menos institucionalizadas del mundo". Antes de 1945, pocos habrían pensado que los países de Europa, divididos y arrasados por la guerra, podrían lograr la estabilidad y el crecimiento económico que conocen hoy día. Algunos han propuesto crear en Medio Oriente un organismo regional inspirado en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, que construiría la cooperación y alentaría reformas políticas, económicas y de seguridad e integración. La forma de institucionalizar tales esfuerzos es una cuestión que debemos abordar en conjunto con nuestros amigos de la región y nuestros principales aliados. Sin embargo, no podemos esperar para atacar este problema. Cerrar los ojos y esperar que el jihadismo desaparezca no es una solución aceptable. La acción militar estadounidense por sí sola no puede cambiar los corazones y mentes de cientos de millones de musulmanes. A final de cuentas, sólo los propios musulmanes pueden derrotar a los radicales violentos. Pero debemos colaborar con ellos. Las consecuencias de eludir este desafío -- como que un actor islámico radicalizado posea armas nucleares -- son sencillamente inaceptables. HACIA ADELANTE La nueva generación de desafíos que enfrentamos hoy puede parecer desalentadora. Sin embargo, enfrentar los desafíos siempre ha hecho más fuerte a Estados Unidos. La confusión y el pesimismo que prevalecen hoy en Washington de ninguna forma reflejan el legado de Estados Unidos ni sus fortalezas básicas. Creo que nuestra actual generación puede igualar el valor, la dedicación y la visión de "la generación más grande". En días recientes tuve el privilegio de pasar unos momentos con Shimon Peres, ex primer ministro de Israel. Alguien le preguntó por el conflicto en Irak, y dijo: "Es necesario poner esto en contexto. Estados Unidos es único en la historia del mundo. Durante el siglo pasado ha habido sólo una nación que ofrendó cientos de miles de vidas de sus propios hijos e hijas sin pedir nada a cambio". Explicó que en la historia del mundo, siempre que hubo una guerra, las naciones vencedoras se habían apoderado del territorio de las perdedoras. "Estados Unidos es único", añadió. "Ustedes no se apoderaran de ningún territorio de los alemanes ni de los japoneses. Sólo pidieron la tierra suficiente para sepultar a sus muertos." Somos un país único, y no existe sustituto para nuestro liderazgo. Las dificultades que enfrentamos en Irak no deben hacernos perder la fe en la fortaleza de Estados Unidos y en su papel en el mundo, ni cerrar los ojos a los nuevos desafíos que enfrentamos. Nuestro futuro y el de las generaciones por venir dependen de nuestra decisión de ir más allá del divisionismo del Washington actual y unir a Estados Unidos y a nuestros aliados para enfrentar una nueva generación de desafíos globales.
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