Foreign Affairs in Spanish Foreign Affairs in Japanese
Foreign Affairs en Español
Publicado por el ITAM
Busqueda Busqueda Avanzada

Inicio

El Último Número

Revisar Por Tema

Reseñas

Números Anteriores

Para Suscribirse

Búsqueda


Quiénes Somos
Permisos
Información Publicitaria
Ediciones Internacionales
Mapa Del Sito
Contáctenos



Seguridad y oportunidades para el siglo XXI
Hillary Rodham Clinton
De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008

Imprimir este articulo Envíe este artículo a un amigo

Resumen: El próximo presidente de Estados Unidos tendrá un momento de oportunidad para volver a presentar al país ante el mundo y restaurar su liderazgo. Para construir un mundo seguro, próspero y justo necesitamos salir de Irak, redescubrir el valor de actuar como estadistas y vivir a la altura de los valores democráticos que son la fuente más profunda de nuestra fortaleza.

Hillary Rodham Clinton es senadora por el estado de Nueva York y aspirante a la nominación presidencial del Partido Demócrata.

Of Related Interest

Temas:
Estados Unidos

Ex Mex: From Migrants to Immigrants
Jorge G. Castañeda. : New Press, 2007.

Mongrels, Bastards, Orphans, and Vagabonds: Mexican Immigration and the Future of Race in America
Gregory Rodriguez. : Pantheon, 2007.

My USA: Views on American National Security and Foreign Policy
Mireille Radoi (ed.). Bucarest: Tritonic Publishing Group, 2007.

México en un mundo unipolar... y diverso
Ana Covarrubias. México: El Colegio de México, 2007.

Estados peligrosos. Oriente Medio y la política exterior estadounidense
Noam Chomsky y Gilbert Achcar (trad. Miguel Martínez). Barcelona: Paidós Estado y Sociedad, 2007.

Para ser líder, un gran país debe infundir el respeto entre los demás. Estados Unidos ha sido respetado en el pasado como un Estado poderoso, resuelto, generoso y entusiasta. En mis viajes alrededor del mundo como senadora y como primera dama, me he encontrado con personas de todo tipo. He visto de primera mano cuántas de nuestras políticas pasadas nos han aportado respeto y gratitud.

Lo trágico de los últimos seis años es que el gobierno de Bush ha dilapidado el respeto, la fe y la confianza hasta de nuestros aliados y amigos más cercanos. Al despuntar el siglo XXI, Estados Unidos gozaba de una posición única. Nuestro liderazgo mundial era aceptado y respetado en muchas partes, pues fortalecíamos viejas alianzas y construíamos nuevas, trabajábamos por la paz en todo el globo, avanzábamos en la no proliferación nuclear y modernizábamos nuestro ejército. Después del 11-S, el mundo se alineó con Estados Unidos como nunca, apoyando nuestros esfuerzos por derrocar al Talibán en Afganistán y perseguir a los cabecillas de Al Qaeda. Tuvimos una oportunidad histórica de construir una amplia coalición global para combatir el terrorismo, incrementar el impacto de nuestra diplomacia y crear un mundo con más amigos y menos adversarios.

Pero perdimos esa oportunidad cuando nos negamos a permitir que los inspectores de la ONU concluyeran su labor en Irak y, en cambio, nos precipitamos a la guerra. Además, desviamos nuestros vitales recursos militares y financieros de la lucha contra Al Qaeda y de la ingente tarea de construir una democracia musulmana en Afganistán. Al mismo tiempo nos embarcamos en una inédita ruta de unilateralismo: nos negamos a buscar la ratificación del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, abandonamos nuestro compromiso con la no proliferación nuclear y dimos la espalda a la búsqueda de la paz en Medio Oriente. Nuestro retiro del Protocolo de Kyoto y nuestra negativa a participar en cualquier esfuerzo internacional para hacer frente a los tremendos desafíos del cambio climático causaron más daño a nuestra posición internacional.

Nuestro país ha pagado un precio muy alto por rechazar una larga tradición bipartidista de liderazgo global, arraigada en la preferencia por la colaboración en vez de actuar unilateralmente, por agotar la diplomacia antes que hacer la guerra y por convertir antiguos adversarios en aliados, en vez de hacer nuevos enemigos. En un momento de la historia en que los problemas más acuciantes del mundo requieren una cooperación sin precedentes, este gobierno ha aplicado en forma unilateral políticas que son objeto de animosidad y desconfianza en muchas partes.

Sin embargo, no tiene que ser así. De hecho, nuestros aliados no quieren que sea así. El mundo aún mira a Estados Unidos en busca de liderazgo. El liderazgo estadounidense tiene carencias, pero aún se le desea. Nuestros amigos en todo el orbe no quieren que Estados Unidos retroceda. Quieren ser una vez más aliados de un país cuyos valores, liderazgo y fortaleza han inspirado al mundo a lo largo del siglo pasado.

Para reclamar el lugar que nos corresponde en el planeta, Estados Unidos debe ser más fuerte, y nuestras políticas, más inteligentes. El próximo presidente tendrá la gran oportunidad de restaurar la posición global del país y convencer al mundo de que éste puede volver a asumir el liderazgo. Como presidenta, aprovecharé esa oportunidad de volver a presentarnos ante el mundo. Reconstruiré nuestro poder y garantizaré que Estados Unidos se comprometa a construir el mundo que queremos, en vez de simplemente defendernos del mundo que tememos.

Debemos intentar conducir a nuestros amigos y aliados a construir un mundo de seguridad y oportunidad. Durante mucho tiempo Estados Unidos ha sido la tierra de la oportunidad. Pero como lo sabemos dentro de nuestras fronteras, y lo vemos hoy día en Irak y Afganistán, la oportunidad no puede florecer sin seguridad básica. Debemos construir un mundo en el que la seguridad y la oportunidad vayan de la mano, un mundo que sea más seguro, más próspero y más justo.

Sin embargo, necesitamos algo más que visión para lograr el mundo que queremos. Debemos enfrentarnos a un conjunto inusitado de desafíos en el siglo XXI, amenazas de Estados, de actores no estatales y de la propia naturaleza. El próximo presidente será el primero en heredar dos guerras, una campaña de largo plazo contra redes terroristas globales y una tensión cada vez mayor con Irán, que busca adquirir armas nucleares. Estados Unidos encarará a una Rusia que renace y cuya orientación futura es incierta, y a una China que crece con rapidez y debe integrarse al sistema internacional. Además, el próximo gobierno tendrá que enfrentar una situación impredecible y peligrosa en Medio Oriente, que amenaza a Israel y tiene el potencial de desplomar la economía global al interrumpir los suministros petroleros. Por último, el próximo presidente tendrá que atender las amenazas de largo plazo referentes al cambio climático y a una nueva ola de epidemias globales.

Para enfrentar estos retos, tendremos que recuperar el poderío estadounidense retirándonos de Irak, reconstruyendo nuestras fuerzas armadas y desarrollando un arsenal mucho más amplio de herramientas para la lucha contra el terrorismo. Debemos aprender una vez más a aprovechar todos los aspectos del poder estadounidense, a inspirar y atraer tanto como imponer. Debemos regresar a una disposición pragmática de observar los hechos en el terreno y tomar decisiones con base en la realidad más que en la ideología.

PODER Y PRINCIPIOS




1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 siguiente




Email Updates
Sign Up for Free Bi-Weekly News Updates