|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
México y el Consejo de Seguridad de la ONU en el siglo XXI Juan Manuel Gómez Robledo Verduzco De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008 Resumen: Ante la candidatura de México a un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, conviene analizar el papel que ha desempeñado el país en este órgano y cuáles son los retos futuros ante los importantes cambios que el Consejo y la agenda internacional han sufrido en los últimos años. Juan Manuel Gómez Robledo Verduzco es subsecretario para Asuntos Unilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México. Es miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1988, donde se ha desempeñado, entre otros cargos, como Representante Permanente Alterno de México ante las Naciones Unidas, consultor jurídico de la SRE y representante permanente alterno de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, D.C.
En segundo lugar, la participación en el Consejo de Seguridad se ha convertido en una expresión de responsabilidad esperada por la comunidad internacional frente a aquellos países que muestran liderazgo regional y que se comportan con un grado de activismo como el que ha caracterizado a México. La comunidad internacional busca la participación de países como el nuestro que pueden facilitar el diálogo entre los países desarrollados y las economías emergentes, y no se entiende que mientras países como Argentina, Brasil e India, por mencionar sólo algunos, mantienen una participación recurrente en el CSONU, México todavía ve con recelo la suya. Durante muchos años, la falta de participación en el CSONU fue para México una decisión estratégica basada en la polarización existente en el Consejo ante el panorama global de la Guerra Fría, una situación que ante nuestra vecindad y dependencia económica con Estados Unidos se consideraba demasiado riesgosa. Sin embargo, una política que en su momento fue acertada, no es necesariamente la correcta en el nuevo contexto internacional que, sin duda alguna, presenta más oportunidades que el que prevaleció hasta el inicio de la década de los noventa. Nuestra participación en el Consejo de Seguridad nos permitirá trabajar en pos de acciones dirigidas a enfrentar, mediante la cooperación internacional y desde una perspectiva de prevención de los conflictos, muchos de los males que abaten a la región y en particular a nuestro país: lavado de dinero, corrupción, tráfico ilícito de armas, trata de personas, entre otros. Además, crea oportunidades para fortalecer el diálogo político al más alto nivel tanto con los miembros permanentes del Consejo, como con otros Estados, permitiendo el desarrollo de contactos que pueden aprovecharse para profundizar nuestra relación con esos países en otros temas. LA CANDIDATURA EN EL CONTEXTO LATINOAMERICANO México ha establecido una política de reacercamiento con América Latina. El gobierno actual ha buscado reactivar la relación con aquellos países de la región con los que, por varias razones, existía una percepción de alejamiento. Dentro de este contexto, la candidatura mexicana al Consejo abre un nuevo escenario en el cual podemos abogar por preocupaciones regionales y colaborar con los países de la región. Como ha mencionado la embajadora Olga Pellicer (México y el mundo, Porrúa, 2006), la ONU es el ámbito ideal para tejer alianzas con nuestro grupo regional. Estas alianzas pueden consolidarse mediante nuestra participación en el Consejo de Seguridad. La no participación en este órgano sería una señal de la renuencia de México a asumir las responsabilidades que la comunidad internacional espera de nuestro país, dejando espacios vacíos que tendrían que ser llenados por otros Estados. Cabe recordar que el CSONU puede ofrecer oportunidades importantes también para el refuerzo de nuestras relaciones bilaterales. Durante 2002 tuvimos la fortuna de trabajar muy de cerca con Chile, quien ocupaba, al igual que México, un asiento no permanente. Nuestra relación dentro del Consejo se tradujo con el tiempo en una sociedad de trabajo que ha dado frutos importantes. En caso de ingresar al CSONU en 2009, coincidiríamos por un año con Costa Rica y probablemente con Brasil, candidato al bienio 2010-2011, durante el segundo año de nuestro mandato. De ser éste el caso, será una excelente oportunidad para estrechar los vínculos de nuestros países y buscar coincidencias en nuestro quehacer multilateral que podamos impulsar de manera conjunta. Además, cabe mencionar que, a diferencia de la candidatura para el bienio 2002-2003 donde México compitió con República Dominicana por el asiento no permanente que estaba disponible para la región, hasta ahora México es el único candidato a ocupar el puesto vacante para el bienio 2009-2010, lo que debería evitar enfrentamientos electorales con otros países latinoamericanos. LA RELACIÓN CON ESTADOS UNIDOS En experiencias pasadas hemos observado cómo nuestra participación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas nos abre un nuevo marco de diálogo con nuestro vecino del norte, e incluso nos han permitido ver que compartimos posiciones comunes en muchos temas de la agenda internacional. Es importante recalcar que inclusive en los casos más complicados, en los que nuestros posicionamientos han sido divergentes como en la cuestión de Irak, las relaciones con Estados Unidos no se vieron afectadas más allá de las naturales tensiones dentro de las Naciones Unidas, que al final se superaron. La molestia de Estados Unidos en el caso específico de Irak se explica por la forma en que México manejó el asunto más que por nuestra posición; en especial que el entonces presidente, Vicente Fox, anunciara en cadena nacional la intención de votar en contra de una posible resolución que autorizara el uso de la fuerza en Irak, resolución que nunca llegó a votarse en el Consejo de Seguridad; y ello ante el ambiente negativo creado por la tímida respuesta de México ante los ataques terroristas del 11-S en Nueva York y Washington. La falta de claridad y comunicación entre los gobiernos, más allá de nuestra posición, la cual era compartida por la mayoría de los miembros del Consejo, llevó a una tensión innecesaria.
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Publicado por el ITAM. Derechos de Autor c2003 reservados para el Council on Foreign Relations. Políticas de privacidad | |