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México y el Consejo de Seguridad de la ONU en el siglo XXI
Juan Manuel Gómez Robledo Verduzco
De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008

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Resumen: Ante la candidatura de México a un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, conviene analizar el papel que ha desempeñado el país en este órgano y cuáles son los retos futuros ante los importantes cambios que el Consejo y la agenda internacional han sufrido en los últimos años.

Juan Manuel Gómez Robledo Verduzco es subsecretario para Asuntos Unilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México. Es miembro del Servicio Exterior Mexicano desde 1988, donde se ha desempeñado, entre otros cargos, como Representante Permanente Alterno de México ante las Naciones Unidas, consultor jurídico de la SRE y representante permanente alterno de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Washington, D.C.

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Entre las acciones que debemos recordar de las actuaciones de México en el Consejo de Seguridad se encuentran: Haber promovido en 1946 un proyecto de resolución que condenaba al régimen del general Francisco Franco en España, por considerarlo incompatible con los principios de la ONU y porque su presencia ponía en peligro la paz y la seguridad regionales. En 1980-1981, México defendió activamente el principio de la libre determinación de los pueblos, apoyando los procesos de descolonización de Namibia y Rodesia del Sur, ahora Zimbabwe, y, en el caso de Belice, participó en las negociaciones con el gobierno británico para alcanzar la independencia de ese país. Asimismo, México promovió el examen de la situación en Nicaragua por parte del Consejo de Seguridad, con el fin de que el tema no se tratara en la Organización de los Estados Americanos (OEA), foro que, por la naturaleza de su condición de miembro tiende a ser menos equilibrado en estos asuntos. México promovió iniciativas para buscar soluciones duraderas a los conflictos internacionales del momento: la crisis de Líbano, la independencia de Namibia, la oposición a la agresión sudafricana a los países de la llamada Línea del Frente, compuesta por Angola, Botswana, Lesoto, Mozambique, Tanzania, Zambia y Zimbabwe, y la situación de Medio Oriente. Nuestro país condenó las violaciones a los derechos humanos y a las libertades fundamentales del régimen del apartheid en Sudáfrica, y presidió el Comité del Consejo de Seguridad para el embargo de armas a ese país. Asimismo, cabe destacar que México fue el principal promotor de la resolución 479 (1980), la cual llamaba a la atención del CSONU el conflicto entre Irán e Irak.

En cuanto a la acción de México en el bienio 2002-2003, destaca su labor para asegurar una atención integral a los conflictos africanos, pasando de un enfoque de establecimiento de estrategias de contención, a la prevención del conflicto y a la creación de programas de reconstrucción post-conflicto y consolidación de la paz. También debemos recalcar la labor realizada para asegurar que, en toda resolución que el Consejo discutía en cuanto a la lucha contra el terrorismo, se asegurara mantener la perspectiva de respeto a los derechos humanos. En tiempos de cambio y reacomodo internacional, en los que se cuestionaron algunos de los mayores logros del derecho internacional en los últimos 20 años con el argumento de dar prioridad a la seguridad, acciones que como un ejemplo planteaban la doctrina del "ataque preventivo" como parte de la legítima defensa, México actuó como voz de mesura buscando que el fervor del momento no sacrificara los elementos que rigen el derecho del uso de la fuerza.

LA REFORMA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD

México ha tenido una actuación sobresaliente en sus anteriores participaciones en el CSONU. Sin embargo, también ha buscado incidir en las labores de este órgano desde la Asamblea General, en especial en la búsqueda de su necesaria reforma. El entorno internacional ha cambiado de manera importante desde la creación del CSONU. Sin embargo, fuera de un incremento en el número de sus miembros en 1965, que llevó el número de asientos no permanentes de 6 a 10, el Consejo no ha sabido adaptar su composición y operación para responder a los nuevos tiempos. El escenario internacional es cambiante por naturaleza: potencias internacionales se forman y desaparecen, el derecho internacional evoluciona y el número de Estados miembro de la ONU se ha incrementado considerablemente desde su creación. Sin embargo, la composición y las formas de trabajo del Consejo se han mantenido, al igual que sus métodos de trabajo.

Una posible reforma del CSONU no debe buscar únicamente el incremento del número de sus miembros, sino que requiere un cambio integral que lo vuelva más representativo, eficaz y transparente. En este sentido, la reforma del Consejo de Seguridad debe centrarse en garantizar la construcción del mejor sistema de seguridad colectiva posible para hacer frente a las nuevas amenazas que pesan sobre la seguridad mundial.

Incluso, si nos limitáramos a analizar la pertenencia al Consejo de Seguridad, podemos observar cómo la falta de reformas en este órgano atenta indirectamente contra su representatividad. Al fundarse la ONU en 1945, la Organización contaba con 51 miembros, de los cuales 11 participaban en el Consejo, es decir 21.56% de los miembros contaba con voto en ese órgano. Con la reforma de 1965, la pertenencia al Consejo subió a 15; sin embargo ante un total de 117 países miembro de la organización, únicamente 12.82% de los Estados partícipes se encontraban representados. Hoy en día la ONU cuenta con 192 Estados miembro, por lo que en el Consejo de Seguridad únicamente participa 7.8% de la pertenencia total. En consecuencia, durante la vida de la organización, en términos porcentuales la pertenencia al Consejo ha disminuido en dos tercios.

México forma parte del grupo núcleo del Movimiento Unidos por el Consenso (MUC) que incluye a Argentina, Canadá, Colombia, Costa Rica, España, Italia, Malta, Pakistán, San Marino y Turquía, cuya finalidad es promover, a través del consenso de los Estados miembro de las Naciones Unidas, una propuesta para lograr la reforma del Consejo. México ha establecido 10 criterios para una reforma del CSONU: 1) la necesidad de impulsar una reforma integral del Consejo de Seguridad, con el fin de que sea un órgano más representativo, eficaz y transparente; 2) la reforma del Consejo de Seguridad debe centrarse en garantizar la construcción del mejor sistema de seguridad colectiva posible; 3) el incremento de la pertenencia al Consejo de Seguridad con 10 nuevos asientos de miembros no permanentes, a ser elegidos por la Asamblea General conforme a la regla de la distribución geográfica equitativa; 4) estos 10 nuevos asientos no permanentes podrían ser de una duración mayor a los dos años que actualmente tienen los miembros electos del Consejo de Seguridad y con posibilidad de reelección inmediata; 5) México rechaza la creación de nuevos asientos de miembros permanentes y la extensión del privilegio del veto, pues considera que el incremento de nuevos asientos permanentes, además de acrecentar la concentración del poder en unos cuantos, conduciría a la parálisis del Consejo de Seguridad; 6) México demanda que los miembros del Consejo de Seguridad se sujeten a las reglas de la democracia, como corresponde a una Organización fundada en el principio de la igualdad jurídica de los Estados; 7) toda vez que el Consejo de Seguridad actúa a nombre de todos los Estados miembro de las Naciones Unidas, la elección y la reelección garantizan esta práctica democrática en la conformación del único órgano que emite decisiones de carácter obligatorio. Más aún, las elecciones periódicas permiten a la comunidad internacional preservar su derecho de remover o mantener a los países que ocupen dichos asientos en el Consejo de Seguridad, de acuerdo con las prioridades internacionales de cada momento histórico; 8) fomentar la rendición de cuentas de los miembros del Consejo a los demás miembros de la ONU. México considera que si se establecieran asientos permanentemente asignados a países en particular, se perdería el incentivo para que respondan y actúen en favor de los intereses generales de la comunidad internacional; 9) la reforma que impulsa México fomenta la equidad. Los 20 asientos no permanentes estarían disponibles para todos los miembros de la ONU. La rotación periódica de los asientos incrementaría las posibilidades de que los 192 países miembro de la organización participen con mayor frecuencia en la toma de decisiones colectivas, y 10) México seguirá trabajando, activa y constructivamente, en la promoción de la necesaria reforma del Consejo de Seguridad.

Estos criterios presentan quizá no la reforma ideal del CSONU, pero sí la mejor reforma posible. Su adopción podría dar lugar a un Consejo moderno que responda a las necesidades de la comunidad internacional, un Consejo que deberá mantener un proceso de reforma constante y democrática que permita su permanente adecuación y, por lo tanto, la importancia indispensable en la esfera internacional.

LA CANDIDATURA MEXICANA A UN ASIENTO NO PERMANENTE

De nuevo, México es candidato a ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el bienio 2009-2010. Tal candidatura fue presentada por el gobierno del presidente Fox y ratificada por el presidente Calderón. Nuestra participación en el CSONU responde a dos temas básicos: antes que nada, es una cuestión de convicción, pues el Consejo de Seguridad da a México una oportunidad de trabajar en pro de la solución pacífica de las controversias y la vigencia del derecho internacional, ambos conceptos básicos de nuestra política exterior y plasmados en nuestra Constitución. También permite que nuestro país tenga una oportunidad no sólo para trabajar por el bien de la comunidad internacional, sino para tener voz y también voto en la formulación de reglas internacionales que afectan, como se explicó anteriormente, cada vez de manera más directa a nuestro país.




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