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La experiencia colombiana en la mira de México
Juan Pablo Toro
De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008

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Resumen: El Plan Colombia es una referencia inevitable cuando se habla de programas de cooperación internacional contra el narcotráfico en América Latina. El análisis de la situación actual en la nación andina permite delinear escenarios para países que padecen males similares, como es el caso de México

Juan Pablo Toro es director de El Mercurio de Valparaíso, en Chile. Fue corresponsal de The Associated Press en Colombia entre 2000 y 2005, y editor regional en México hasta 2007. Es periodista y magíster en Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y diplomado en Seguridad Nacional por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

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[continúa...]

LA RELACIÓN CON ESTADOS UNIDOS

Mucho se hablado del Plan Colombia en México, pero la mayor parte de las veces para advertir sobre los riesgos de militarizar las relaciones con Estados Unidos y de lo que algunos consideran como un fracaso a la hora de detener el flujo de drogas, como si de eso se tratara todo. Esta iniciativa, que surgió durante el gobierno de Andrés Pastrana en Colombia (1998-2002), en efecto era mucho más ambiciosa y tenía como propósito acabar con las posibles causas de la violencia y generar las condiciones para la consolidación de la paz.

Pero el objetivo de intensificar la lucha contra el narcotráfico convenció al gobierno de Bill Clinton entonces en el poder y al Congreso de Estados Unidos de realizar el desembolso inicial de 1,300 millones de dólares en 2000-2001, de los que casi 1,000 fueron para financiar los esfuerzos antidrogas en el sur de Colombia, potenciar a la policía nacional y mejorar los programas de interceptación de cargamentos de cocaína. En términos materiales, esto significó la entrega a las fuerzas armadas y de policía de decenas de helicópteros, la instalación de nuevos radares y la llegada de instructores militares estadounidenses, quienes comenzaron a adiestrar en tácticas avanzadas de combate y asalto a tres batallones antinarcóticos del ejército con unos 2,250 hombres. Desde entonces, la cooperación de Estados Unidos prosigue, aunque en menor escala.

Existen varias maneras de evaluar los resultados del Plan Colombia. Una, la del vaso medio lleno, que apuntaría a incautaciones de cocaína, destrucción de laboratorios y extradiciones. En este punto los resultados pueden ser impresionantes si se toma, por ejemplo, el decomiso récord total de 170 toneladas del alcaloide en todo 2005. La otra forma de evaluar el plan, la del vaso medio vacío, sería por su impacto en la producción y siembra de cultivos. Un informe de la Casa Blanca de junio de 2007, por ejemplo, indicó que el número de hectáreas dedicadas al cultivo de la hoja de coca fue de unas 157,200 en 2006, cerca de 13,000 más que en 2005. La Organización de las Naciones Unidas, por el contrario, sostiene que las hectáreas existentes en diciembre de 2006 tras las campañas de erradicación ascendían a 78,000, 8% menos que en 2005.

Ahora bien, si se quisiera una visión global podría afirmarse que de forma coincidente con el Plan Colombia este país se ha vuelto más seguro. Hoy, gracias a la ayuda de Estados Unidos, hay tropas mejor adiestradas, más equipos para movilizarlas y una mayor vigilancia electrónica. Claro que los problemas subsisten en Colombia y no son pocos, pero la asistencia recibida ha sido útil para realizar cambios. Actualmente, se dice que la opción de ayuda para México no contaría con un componente militar ni agentes en el terreno, sino que se traduciría sólo en la entrega de equipos, como aviones, helicópteros, computadoras e instrumentos de detección de armas, explosivos y droga. Esta alternativa, que si bien no tiene el alcance del Plan Colombia, por lo visto podría ayudar a empezar a cambiar el curso de la marea si observamos lo que pasó en el país andino.

A la larga, hay que entender que no existen soluciones ni estándares perfectos cuando cada país se lanza a la tarea de recuperar la seguridad. ¿O alguien las tiene? Lo que existen son algunos ejemplos que vale la pena mirar, sobre todo cuando provienen de quien menos podría esperarse.




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