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América en la encrucijada. Democracia, poder y herencia neoconservadora.
Francis Fukuyama (trad. Gabriel Dolls),
Barcelona,
Ediciones B,
2007,
237 pp.
MN$153.00
Reseñado por Ricardo Solano Olivera, Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008
Con el despertar de un nuevo milenio, la humanidad fue testigo de importantes acontecimientos. Como ejemplo, baste mencionar el ataque terrorista más significativo de la historia que ocurrió en el tan nombrado 11 de septiembre de 2001. Su importancia no radica en el número de víctimas, sino en que sacudió al país más poderoso del mundo, al invulnerable Estados Unidos. Tras este duro golpe moral, la política estadounidense viró al compás de una estrategia destinada a imponer su superioridad y enviar un mensaje de alineación al resto del mundo. La famosa declaración del presidente George W. Bush ante la inminente guerra con Afganistán, donde aseguraba que los países sólo podían estar con Estados Unidos o contra él, no dejaba espacio para Estados neutrales y emitió un mensaje que se escuchó por todo el orbe, pero que tenía como principal destinatario a Medio Oriente. Sin embargo, cabe preguntarse si en verdad el gobierno de Bush actuó de forma responsable o fueron percepciones erróneas las que ocasionaron las dos guerras que ahora libra su país en aquella región de Asia. Francis Fukuyama realiza un claro y útil recorrido por las bases del gobierno que está por terminar en 2008, aludiendo a la historia del neoconservadurismo: desde la formación de esta corriente política entre estudiantes judíos en el City College de Nueva York en los años treinta y la fundación de la revista National Interest hasta una crítica de los principales colaboradores del gobierno de Bush, preguntándose qué tan neoconservadores son ya que apelan a este pensamiento. Se lee una clara crítica al informe National Security Strategy que ha seguido el gobierno a partir de su publicación en septiembre de 2002, cuestionando las razones del gobierno para invadir Irak y su nula eficacia en reivindicarse después de no encontrar las armas de destrucción masiva que afirmaba que existían, y de no hacer diferencias entre estas armas y la nucleares o biológicas, creando una sensación de mayor peligro del que había en realidad. Claro está que pretender legitimar esta guerra bajo la bandera de la democracia no resultó suficiente, y Fukuyama proporciona formas claras de poder reivindicarse ante la opinión pública con premisas más fuertes y contundentes que un cambio de régimen. Este inquietante libro permite conocer y criticar el rumbo que ha llevado el gobierno de George W. Bush desde una perspectiva diferente, ya que Francis Fukuyama se autodenomina un neoconservador que critica su corriente política o, más bien, critica a quienes no han sabido seguir los lineamientos del neoconservadurismo. Si bien es cierto que plantea que Estados Unidos debe actuar como el "salvador" del mundo con reglas claras, también es cierta su objetividad en cuanto a las metas que debe lograr en su política exterior y el alcance de sus decisiones. Hace un fuerte llamado a no volver al aislacionismo al concluir la guerra en Irak, como ocurrió después de la fallida Guerra de Vietnam durante la Guerra Fría, y a construir más instituciones liberales con estructuras diferentes a la Organización de las Naciones Unidas y demás organismos que hoy en día carecen de legitimidad y eficacia política.
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