Foreign Affairs in Spanish Foreign Affairs in Japanese
Foreign Affairs en Español
Publicado por el ITAM
Busqueda Busqueda Avanzada

Inicio

El Último Número

Revisar Por Tema

Reseñas

Números Anteriores

Para Suscribirse

Búsqueda


Quiénes Somos
Permisos
Información Publicitaria
Ediciones Internacionales
Mapa Del Sito
Contáctenos



Hacia una paz realista
Rudolph W. Giuliani
De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2007

Imprimir este articulo Envíe este artículo a un amigo

Resumen: El próximo presidente de Estados Unidos enfrentará tres desafíos clave en política exterior: fijar un rumbo para la victoria en la guerra de los terroristas contra el orden mundial, fortalecer el sistema internacional que los terroristas buscan destruir y extender los beneficios del sistema. Con una defensa más fuerte, una diplomacia decidida y mayor influencia económica y cultural estadounidenses, el próximo presidente podrá empezar a construir una paz duradera y realista.

Rudolph W. Giuliani, ex alcalde de la ciudad de Nueva York, es aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Republicano.

Of Related Interest

Temas:
Estados Unidos

Ex Mex: From Migrants to Immigrants
Jorge G. Castañeda. : New Press, 2007.

Mongrels, Bastards, Orphans, and Vagabonds: Mexican Immigration and the Future of Race in America
Gregory Rodriguez. : Pantheon, 2007.

My USA: Views on American National Security and Foreign Policy
Mireille Radoi (ed.). Bucarest: Tritonic Publishing Group, 2007.

México en un mundo unipolar... y diverso
Ana Covarrubias. México: El Colegio de México, 2007.

Estados peligrosos. Oriente Medio y la política exterior estadounidense
Noam Chomsky y Gilbert Achcar (trad. Miguel Martínez). Barcelona: Paidós Estado y Sociedad, 2007.

TODOS PERTENECEMOS A LA GENERACIÓN DEL 11-S.

Los desafíos definitorios del siglo XX terminaron con la caída del Muro de Berlín. El reconocimiento pleno del primer gran desafío del siglo XXI llegó con los ataques del 11 de septiembre de 2001, aun cuando los terroristas islámicos habían comenzado su ataque al orden mundial décadas atrás. Frente a un acto de guerra en suelo estadounidense, nuestras viejas presunciones respecto de conflictos entre Estados-nación se vinieron abajo. La civilización misma, y el sistema internacional, habían recibido un ataque de un enemigo islamista despiadado y radical.

Estados Unidos y sus aliados han hecho progresos desde aquel terrible día. Hemos respondido enérgicamente a la guerra de los terroristas contra nosotros, abandonado una contraproducente estrategia de reacción defensiva, que duró 10 años, a favor de una ofensiva vigorosa. Y hemos iniciado cambios al sistema internacional que prometen un mundo más seguro y mejor para las generaciones por venir.

Pero esta guerra será larga y estamos apenas en sus primeras etapas. De manera muy parecida al inicio de la Guerra Fría, estamos en el despuntar de una nueva era en los asuntos globales, en la cual habrá que repensar las viejas ideas y concebir otras nuevas para enfrentar nuevos desafíos.

El próximo presidente de Estados Unidos enfrentará tres desafíos fundamentales en política exterior. El primero y más importante será fijar el rumbo hacia la victoria en la guerra de los terroristas contra el orden mundial. El segundo será fortalecer el sistema internacional que los terroristas buscan destruir. El tercero será extender los beneficios del sistema internacional en un arco cada vez más amplio de seguridad y estabilidad en todo el mundo. Los medios más efectivos para lograr estos objetivos son construir una defensa más fuerte, desplegar una diplomacia decidida y expandir nuestra influencia económica y cultural en los asuntos exteriores. Usando los tres, el próximo presidente podrá construir los fundamentos de una paz realista y duradera.

Lograr una paz realista significa equilibrar el realismo y el idealismo en nuestra política exterior. Estados Unidos es una nación que ama la paz y odia la guerra. Todos los estadounidenses abrigan la creencia de que todos los seres humanos tienen ciertos derechos inalienables que proceden de Dios pero deben ser protegidos por el Estado. Los estadounidenses creemos que, en la medida en que las naciones reconozcan estos derechos en sus propias leyes y costumbres, la paz con ellas es asequible. En la medida en que no lo hagan, la violencia y el desorden son mucho más probables. Preservar y extender los ideales estadounidenses debe seguir siendo el objetivo de toda la política del país, exterior e interior. Pero a menos que persigamos nuestros objetivos idealistas con medios realistas, la paz no se logrará.

El idealismo debe definir nuestros fines últimos; el realismo debe ayudarnos a reconocer el camino que debemos recorrer para alcanzarlos. El mundo es un lugar peligroso; no podemos permitirnos el lujo de albergar ilusiones respecto de los enemigos que enfrentamos. La guerra de los terroristas contra nosotros fue alentada por acciones poco realistas e inconsistentes adoptadas en respuesta a ataques terroristas del pasado. Una paz realista sólo puede obtenerse con firmeza.

Una paz realista no se logra adhiriéndose a la escuela "realista" de pensamiento sobre política exterior. Esa doctrina define en forma demasiado estrecha los intereses del país y evita intentos por reformar el sistema internacional de acuerdo con nuestros valores. Confiar sólo en este tipo de realismo sería ceder la ventaja a nuestros enemigos en la compleja guerra de las ideas y los ideales. También pondría una esperanza demasiado grande en el potencial de arreglos diplomáticos con estados hostiles. Exageraría las debilidades del país y subutilizaría sus fortalezas. Nuestra economía es la más fuerte del mundo desarrollado. Nuestro sistema político es mucho más estable que los de los gigantes económicos en ascenso. Y Estados Unidos es el país que más atrae del mundo el talento y los capitales globales.

Aun así, la escuela realista ofrece algunas percepciones valiosas, en particular su insistencia en ver el mundo como es y matizar las expectativas respecto de lo que la política exterior estadounidense puede lograr. No podemos lograr la paz prometiendo demasiado o albergando falsas esperanzas. La próxima década puede ser positiva para nuestro país y el mundo siempre y cuando el próximo presidente movilice con realismo a la generación del 11-S hacia las trascendentes tareas por venir.

GANAR LAS PRIMERAS BATALLAS DE LA LARGA GUERRA




1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 siguiente




Email Updates
Sign Up for Free Bi-Weekly News Updates