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La universidad se vuelve global William R. Brody De Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2007 Resumen: El mercado de la educación superior, como los demás, se está volviendo cada vez más globalizado, y dominado por instituciones estadounidenses. Pero, a pesar de los pronósticos de que surgirán las universidades globales de base estadounidenses y se diluirán las barreras disciplinarias, puede ser que la era de la "megaversidad" no sea tan inminente. William R. Brody es presidente de la Johns Hopkins University.
EL PRÓXIMO EXAMEN En junio de 2006, estudiantes del Instituto Shengda, en Xinzheng, China, protagonizaron una de las protestas más perjudiciales y violentas desde el momento en que los manifestantes a favor de la democracia tomaron la Plaza Tiananmen de Beijing en 1989. La policía antimotines hizo su aparición, el campus fue clausurado y el rector del centro superior finalmente dimitió. Los estudiantes causaron disturbios porque habían recibido diplomas con el sello del Instituto Shengda en vez del de la más prestigiosa Universidad de Zhengzhou, a la que está afiliado, y que según ellos se les había prometido. Se sintieron engañados después de haber pagado cinco veces la matrícula que pagan los estudiantes de la Universidad de Zhengzhou, y les preocupaba que la adquisición del grado menor les cerraría las puertas del futuro económico de China. La causa inusitada de estos alborotos revela mucho sobre el papel de la educación superior en el mercado global de la actualidad. Implícito en el incidente está el reconocimiento de que un grado universitario es un pasaporte indispensable para la economía globalizada del conocimiento del siglo XXI. La mayoría de las naciones consideran hoy a la educación superior, la otrora provincia exclusiva de la élite, como una herramienta estratégica indispensable para dar forma, dirigir y promover el crecimiento económico. Por supuesto, había también un mensaje explícito en las acciones de los estudiantes de Shengda: un título de la universidad "justa" es incomparablemente más valioso que cualquier categoría menor. La meritocracia no importa: lo que importa es el pedigrí. Estos dos mensajes podrían encajar muy bien en el caso de las universidades estadounidenses. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido reconocido como el número uno en el mundo en educación superior. Tiene más institutos y universidades, matricula y gradúa a más estudiantes y gasta más en educación avanzada y en investigación que cualquier otra nación. Año con año, más de medio millón de extranjeros llegan a estudiar en Estados Unidos. Un artículo ampliamente citado, escrito por investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghai que tomaba como ejemplo las calificaciones académicas de las universidades de todo el mundo, con base en la calidad del profesorado y los resultados de la investigación, presenta el dato de que más de la mitad de las 100 mejores universidades del planeta -- y 17 de las mejores 20 -- se localizaban en Estados Unidos. También parecería que la educación superior es un mercado maduro para la globalización y que las universidades estadounidenses -- en virtud de sus logros reconocidos, sus reputaciones excepcionales y las considerables ventajas en tamaño y riqueza -- están predestinadas a dominar sobre el mundo a la manera en que lo han hecho Boeing, IBM, Intel y Microsoft en sus respectivas industrias. Pero, como presidente de una universidad estadounidense que ha dirigido un campus en China durante dos décadas y otro campus en Italia por más de medio siglo, puedo decir que consolidar el predominio estadounidense en la educación internacional no será tan fácil, o tan probable, como parece. La evolución del mercado global de la educación superior, y el papel predominante de Estados Unidos en este terreno, tiene grandes y crecientes consecuencias tanto dentro como fuera del país. ¿Cómo deberán las instituciones estadounidenses de enseñanza superior -- y, en particular, el sistema estadounidense de renombre mundial de universidades de investigación privadas y públicas -- adaptarse a este entorno cambiante? ¿Está este terreno, como muchos otros en el pasado, destinado a observar el surgimiento de varios actores globales -- poderosos motores educativos -- que lleguen a dominarlo y a definirlo? ¿Será el siglo XXI la era de la "U Global"? TRENES, AVIONES Y UNIVERSIDADES Cuando en 1876 se estableció la Johns Hopkins University, sus fundadores esperaban apartarse de los modelos existentes. Tomaron la decisión, sumamente inusual, de contratar a Daniel Coit Gilman, de la University of California en Berkeley, como presidente fundador de la universidad. Esa elección no era una pequeña desviación de las normas establecidas: reclutar en California desde Maryland apenas siete años después de terminado el ferrocarril transcontinental fue una acción arriesgada (en una época en que los trenes promediaban velocidades de entre 40 y 56 kilómetros por hora). En aquellos días, la mayoría de los académicos, y la mayoría de las personas, no podían desplazarse con facilidad. Esta limitación tenía una implicación importante para los académicos. Si alguien debía convertirse en especialista en historia mesopotámica en la Johns Hopkins, por ejemplo, y si esa persona conocía más que cualquier otro académico entre Washington, D.C., y la ciudad de Nueva York, ella estaría en buena posición para obtener la titularidad de esa cátedra. Incluso si tal especialista no tuviera conocimientos particularmente precisos sobre esa materia, sus debilidades pasarían inadvertidas durante meses e incluso años. La difusión del conocimiento era lenta, y, en consecuencia, la capacidad académica se evaluaba dentro de un contexto local o regional. En la actualidad, el conocimiento se disemina en segundos, y la información deficiente queda expuesta rápidamente. Éste es el efecto del "fenómeno IT-IT":* los viajes internacionales baratos y la ubicua tecnología de la información se combinan para desasociar los conocimientos de los lugares geográficos. Las conferencias y artículos aparecen en internet tan pronto como se presentan o publican. Las teorías se prueban o refutan a través de una red internacional de académicos que tienen acceso inmediato a los descubrimientos más recientes. Por ejemplo, físicos en Ucrania desacreditaron el "descubrimiento" de la fusión en frío a los pocos días de su anuncio en 1989. Desde que los viajes aéreos internacionales se han vuelto relativamente accesibles, los especialistas que generan tales conocimientos también pueden desplazarse fácilmente.
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