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Pemex en el contexto de su crisis de reservas y producción David Shields De Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2007 Resumen: El futuro de Pemex es incierto. La empresa estatal monopólica mexicana presenta problemas en los ámbitos operativo, financiero, administrativo y laboral. Los yacimientos declinan en productividad y el horizonte de producción es preocupante. Es hora de preguntarse qué sucederá con Pemex con su estructura actual, y aceptar que ésta puede no ser compatible con lo que se espera de ella. David Shields es periodista, consultor en materia de energía y autor de Pemex, la reforma petrolera (Planeta, México), del informe Pemex: Problems and policy options (University of California Press, Berkeley), y de numerosos estudios sobre Pemex y políticas públicas en México. Es licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Strathclyde, Escocia, y director general de la revista Energía a debate (energia_adebate@yahoo.com.mx)
El 18 de marzo de 2007, en el 69 aniversario de la Expropiación Petrolera, el presidente Felipe Calderón canceló la versión histórica -- vigente desde 1980 -- de que México cuenta con enormes reservas de hidrocarburos que le permiten administrar la abundancia. Expresó preocupación porque "la relación de reservas probadas con respecto a la producción de crudo nos permite tener un horizonte de producción de sólo 9.3 años". Advirtió que durante décadas México ha extraído más petróleo del que se ha descubierto y que es necesario revertir esa tendencia para que el país no se convierta en importador neto de petróleo y sus derivados. Este tono sombrío del discurso oficial se puede atribuir, en parte, a que en los dos últimos años se ha observado una caída gradual de la producción petrolera mexicana, que podría acentuarse en el corto plazo debido a la declinación del gigantesco yacimiento de Cantarell. Sin embargo, se sabe que la empresa petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) padece de una problemática amplia no sólo en materia de yacimientos, sino también en lo operativo, lo financiero, lo administrativo y lo laboral. Las soluciones a esta problemática, a juicio del presidente Calderón, deben darse en siete vertientes: exploración, tecnología, finanzas, eficiencia, transformación (refinación y petroquímica), transparencia y sustentabilidad. Es cuestión de equidad intergeneracional que se descubran nuevos yacimientos, dice Calderón. Sin embargo, Pemex ha estado destinando 80% de sus inversiones a producir sus reservas de crudo y gas. El restante 20% ha sido muy insuficiente para enfrentar los retos en exploración, tecnología, petroquímica y muchas otras prioridades hoy desatendidas. Además, nadie sabe de dónde saldrá el dinero para cubrir esas prioridades en el futuro. El director general de Pemex, Jesús Reyes-Heroles, ha dicho que Pemex requiere "al menos 33000 millones de dólares al año" en términos de presupuestos de inversión y operación, cifra que se compara con los 22000 millones actuales (12000 millones de inversión y 10000 millones de operación). Este incremento de presupuesto será imposible de obtener sin una profunda reforma fiscal que atienda específicamente las necesidades de Pemex. En este momento, no parece muy factible que se vaya a dar una reforma fiscal que dé tanto apoyo a la industria petrolera, habiendo otros rubros que demandan mayor gasto público. Además, Reyes-Heroles señala que Pemex requiere nuevos mecanismos de financiamiento, ya que los esquemas actuales se han agotado y han generado un sobreendeudamiento de la empresa. Sin embargo, ni el gobierno ni nadie ha planteado públicamente cuál podría ser el nuevo esquema. Pemex no deja de generar una enorme renta petrolera. Sus ventas totales en 2006 ascendieron a 1.06 billones de pesos, o sea unos 97200 millones de dólares. Los ingresos por la exportación de crudo se ubicaron en un nivel récord de 34 700 millones de dólares, gracias a los altos precios del petróleo. Sin embargo, se prevé que este nivel de ingresos no se podrá mantener en 2007 e irá disminuyendo en los próximos años, junto con los niveles de producción y exportación de crudo. Actualmente, 80% de los ingresos totales de Pemex van a parar al fisco. PERSPECTIVAS DE LA PRODUCCIÓN La creciente fragilidad de Pemex se observa en los indicadores operativos y de producción. La producción de crudo, perjudicada por la declinación de Cantarell, disminuyó 2% en 2006, ubicándose en 3.256 millones de barriles diarios. El descenso en la producción de crudo se agravó en el cuarto trimestre, al situarse en 3.104 millones de barriles diarios, 6% menos que un año antes. Repuntó marginalmente a principios de 2007 gracias a la entrada en operación de nuevas plataformas en el complejo Ku-Maloob-Zaap, uno de varios proyectos que, en conjunto, podrán compensar en parte el declive de Cantarell. La tendencia declinante de Cantarell continuará, dificultando la meta oficial de mantener la producción de crudo arriba de los 3 millones de barriles diarios. Cantarell -- yacimiento que hasta hace poco representaba 63% de la producción nacional y llegó a producir 2.130 millones de barriles diarios en 2004 -- producirá cerca de 1.5 millones de barriles diarios en 2007 y, según estimaciones oficiales, su producción caerá a 600000 barriles diarios en 2013. A partir de 2010, prácticamente todos los yacimientos principales de Pemex estarán en fase de declinación. CRISIS EN RESERVAS Y EXPLORACIÓN Pemex-Exploración y Producción (PEP) dio a conocer su más reciente evaluación de las reservas petroleras en su anuario Las reservas de hidrocarburos de México. Evaluación al 1 de enero de 2007, donde informa sobre el esfuerzo exploratorio y la incorporación de reservas petroleras en el año previo. Esta evaluación indica que las reservas probadas de hidrocarburos totales siguen a la baja, siendo equivalentes a 15514 millones de barriles de crudo, volumen 7% inferior al de un año antes y suficiente para cubrir poco más de nueve años de producción al ritmo actual de extracción. Las reservas de petróleo crudo se ubicaron en 12849 millones de barriles. Han quedado atrás los tiempos en que el discurso oficial presumía reservas de 60000 millones de barriles (reservas "totales", es decir, probadas, más probables, más posibles) o más.
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