Un equipo conducido por el prominente economista africano Ndulu produjo esta evaluación actualizada de la situación económica de África y las principales restricciones a su crecimiento económico. Este género de literatura política tiene invariablemente una fuerte tendencia a la esperanza: cualesquiera que hayan sido los fracasos del pasado, dice el discurso, las cosas son mejores ahora, y un verdadero progreso está al alcance si se sigue la estrategia correcta. En este caso, el informe sostiene que las deficiencias de la política y la forma de gobierno son hoy día mucho menos flagrantes que las del pasado, pero que las restricciones al crecimiento continúan siendo importantes. Entre ellas figuran economías inadecuadamente diversificadas, inestabilidad política, infraestructura y forma de gobierno deficientes, rápido crecimiento demográfico y un sector financiero subdesarrollado. El informe presenta en su conclusión una estrategia para incrementar el crecimiento. Algunos lectores pueden quejarse de que la agenda nada tiene de novedosa, pero el énfasis del informe en mejorar el clima de inversión, en contraste con su virtual desdén del sector social y su análisis superficial de los temas de gobernación, indica un cambio doctrinal dentro de los departamentos del Banco Mundial referentes a África que podría cobrar importancia si conduce a una variación equivalente en su enfoque crediticio. Como ocurre siempre con las publicaciones del banco, el informe cita gran cantidad de investigación económica interesante realizada por sus colaboradores.