La construcción del estado de derecho nunca antes se había vinculado tan estrechamente en puntos conflictivos con la seguridad internacional. Este libro impresionante, escrito por tres profesores de Derecho, ofrece una mirada sistemática a los desafíos de promover gobiernos estables en sociedades que han sufrido conflictos. Mediante un cuidadoso examen de las experiencias de Bosnia, Haití, Afganistán e Irak, los autores subrayan la importancia de fortalecer los soportes fundacionales del imperio de la ley, que comienzan por procurar seguridad básica e instaurar organismos públicos funcionales. Indicios de esfuerzos pasados sugieren que incluso los pasos más rudimentarios hacia adelante son difíciles, pero los autores sostienen que la mejor estrategia es un enfoque "holístico", que "se basa en fines y es estratégico, adaptable y dinámico, así como sistemático". Ello significa, en esencia, que los programas específicos posteriores a los conflictos no pueden funcionar si se aplican por separado; tribunales, prisiones y policía deben establecerse juntos. Al mismo tiempo, estos esfuerzos deben realizarse con absoluta sensibilidad hacia entornos históricos y culturales de relevancia. El éxito, concluyen los autores, requiere compromisos sostenidos y coordinados y la participación voluntaria de grupos nacionales. No está claro, ni mucho menos, que la comunidad internacional esté lo bastante organizada para tarea tan exigente.