|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
La victoria final de Fidel Julia E. Sweig De Foreign Affairs En Español, Abril-Junio 2007 Resumen: La suave transferencia del poder de Fidel Castro a sus sucesores está exponiendo la ignorancia malintencionada y las ilusiones de la política estadounidense hacia Cuba. La transición post-Fidel ya está en curso, y el cambio en Cuba vendrá sólo gradualmente de aquí en adelante. Con Fidel o sin él, continuar con los esfuerzos estadounidenses por derrocar el régimen revolucionario de La Habana no puede hacer ningún bien, y tiene el potencial de hacer un daño considerable. Julia E. Sweig es investigadora senior, a cargo de la cátedra Nelson and David Rockefeller y directora de Estudios Latinoamericanos en el Council on Foreign Relations. Es autora de Inside the Cuban Revolution: Fidel Castro and the Urban Underground y Friendly Fire: Losing Friends and Making Enemies in the Anti-American Century.
De continuar el curso actual y la construcción de amenazas acerca de qué tipo de cambio es aceptable o no tras Fidel, Washington sólo desacelerará el ritmo de la liberalización y la reforma política en Cuba y garantizará muchos años más de hostilidad entre los dos países. Al proponer un manejo bilateral de la crisis y medidas de construcción de confianza, dar fin a las sanciones económicas, sacar del camino a los cubano-estadounidenses y otros estadounidenses que quisieran viajar libremente a Cuba, y al dar a Cuba la ocasión de trazar su propio curso después de Fidel, Washington ayudaría a terminar con la mentalidad de sentirse sitiados que por tanto tiempo ha prevalecido en el cuerpo político cubano y, con el beneplácito de los aliados estadounidenses, quizás ayudaría a acelerar las reformas. Los cubanos dentro y fuera de la Isla siempre han luchado por su destino, e intentado llevar el poder estadounidense hacia otros conflictos, directa o indirectamente. Con tal que los próximos 50 años no traigan más de lo mismo, el curso más prudente para Washington es salirse del camino, abandonando por completo la política interna cubana. Los sucesores de Fidel ya están trabajando. Atrás de Raúl hay muchas otras figuras con la capacidad y la autoridad para tomar las riendas y continuar con la transición, aun si Raúl se va. Por fortuna para ellos, Fidel los ha enseñado bien: se ocupan en consolidar el nuevo gobierno, resuelven los problemas del día a día, construyen un modelo de reforma con características cubanas, sostienen la posición de Cuba en América Latina y en el plano internacional y manejan las predecibles políticas de Estados Unidos. Que estos logros soporten la muerte de Fidel es una victoria final para el superviviente definitivo de América Latina.
|
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Publicado por el ITAM. Derechos de Autor c2003 reservados para el Council on Foreign Relations. Políticas de privacidad | |