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México en la región Asia-Pacífico. Prioridad ineludible Julián Ventura De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2007 Resumen: La relación de México con la región Asia-Pacífico ha ido evolucionando desde los sesenta, cuando por primera vez se dio importancia a la zona. Ahora, es imperativo avanzar en el acercamiento con la región, a fin de aprovechar las oportunidades en diversos ámbitos y no quedarse al margen de una de las transformaciones más impresionantes en la distribución del poder político y económico mundial. Julián Ventura es miembro del Servicio Exterior Mexicano. Ocupa el cargo de director general para la región Asia-Pacífico en la cancillería mexicana. Es licenciado en Historia por la University of British Columbia, de Canadá.
La creciente incidencia de la región Asia-Pacífico en la política internacional y su intensa evolución económica están transformando profundamente los equilibrios geopolíticos y económicos del mundo. México no ha sido ajeno al impacto de este fenómeno. Tan sólo en el ámbito económico, en 2005 nuestro comercio total con la región Asia-Pacífico casi duplicó el monto de nuestros intercambios con la Unión Europea y fue seis veces mayor que nuestro comercio con América Latina en el mismo periodo. Lo que sucede en la región Asia-Pacífico afecta nuestra competitividad y capacidad de atracción de inversión extranjera. China, India, Japón, la República de Corea, los países del sureste asiático, Australia y Nueva Zelanda son actores de alcance global con los que México debe vincularse de manera cada vez más comprometida. Los esfuerzos de acercamiento con la región no son nuevos. Desde las décadas de los sesenta y setenta, la Zona Asia-Pacífico surgió en la agenda de la política exterior mexicana. En los ochenta, el impacto global del desarrollo económico japonés y el espectacular despegue de las economías del sureste asiático llamaron la atención del gobierno mexicano, dando inicio a un proceso de intensificación de los contactos bilaterales y de ampliación de la presencia diplomática y consular mexicana. Sin embargo, fue el ingreso en 1993 al foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) lo que finalmente logró ubicar a México como un actor relevante en los procesos de diálogo y cooperación en la Cuenca del Pacífico. A partir de 2000, se emprendió un esfuerzo encaminado a introducir mayores elementos de institucionalización, continuidad y planeación estratégica en los vínculos con la región. Algunos de sus resultados más notables fueron la suscripción de un acuerdo de asociación económica con Japón; el establecimiento de la Comisión Binacional México-China; la reactivación de los contactos con India después de un prolongado estancamiento, y la decisión de negociar un acuerdo de complementación económica con la República de Corea. La región Asia-Pacífico debe ubicarse en el horizonte de prioridades urgentes de la estrategia internacional del gobierno de México. Para ello, la nueva administración cuenta con un marco jurídico e institucional sofisticado y relaciones políticas privilegiadas que permitirán seguir avanzando en la consolidación de vínculos estratégicos con una región determinante para nuestro desarrollo económico y para nuestro posicionamiento internacional. DIÁLOGO POLÍTICO México debe seguir cultivando la relación política con los principales actores de la región. Con China, el capital político acumulado durante más de tres décadas de relaciones diplomáticas permitió evitar el camino de la confrontación en el manejo de la problemática comercial; fortalecer el diálogo en los organismos internacionales sobre temas como la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, y consolidar nuevos espacios de diálogo y concertación como el llamado g-5 de naciones emergentes, integrado por Brasil, China, India, México y Sudáfrica. La intensidad y frecuencia del diálogo debe mantenerse para apalancar avances en todos los ámbitos de la relación con la principal potencia emergente del siglo XXI. Tradicionalmente, el componente político de la relación con Japón se ha subordinado al componente económico. La madurez de la relación, junto con el creciente activismo internacional japonés, exigen una mayor interacción bilateral y una creciente colaboración en la ONU y en instancias como el foro de APEC. Por su ubicación estratégica en el noreste asiático y las amplias convergencias multilaterales, el diálogo político con la República de Corea debe ser equiparable con el que se desarrolla con China y Japón. Existe un gran potencial para el desarrollo de iniciativas conjuntas en los organismos internacionales. Debe tenerse presente que el próximo secretario general de la ONU, en su calidad de responsable de las relaciones con América Latina y posteriormente como canciller de la República de Corea, apoyó decididamente el ingreso de México al APEC y fue un comprometido promotor de los vínculos bilaterales. El hecho de que el último presidente mexicano que visitó India fue Miguel de la Madrid en 1985, y que el último primer ministro indio que visitó México fue Rajiv Gandhi en 1986, es ilustrativo del grado de distanciamiento que caracterizó la relación bilateral. Si bien en años recientes se logró reconstruir una dinámica de acercamiento, se requieren mayores esfuerzos para consolidar el diálogo político y lograr que India considere a México como un interlocutor prioritario en la región y en los organismos internacionales.
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