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La política como persuasión moral Niraja Gopal Jayal De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2007 Resumen: En una sociedad materialista, consumista e individualista, no es difícil explicar el cada vez más pequeño espacio que ocupan los valores gandhianos; pero no hay que olvidar que el individuo tiene el derecho y la obligación de protestar en contra de leyes que ofenden su conciencia y su sentido moral. Niraja Gopal Jayal es profesora en el Centro de Estudios de Derecho y Gobierno en la Jawaharlal Nehru University, y actualmente es afiliada superior del Nehru Memorial Museum and Library, Nueva Delhi. Es autora de Democracy and the State: Welfare, Secularism and Development in Contemporary India (Oxford University Press, 1999) y de Representing India: Ethnic Diversity and the Governance of Public Institutions. (Palgrave MacMillan, 2006).
I El 12 de marzo de 1930, un sexagenario más bien frágil, envuelto en la más simple tela hilada a mano y con un cayado, emprendió una marcha de unos 385 kilómetros desde Ahmedabad hasta Dandi en la costa occidental de India. Mohandas Karamchand Gandhi iba acompañado por un grupo de 78 hombres, que pertenecían a diferentes regiones, religiones y castas de India. Durante este viaje, físicamente desgastante, de casi cuatro semanas, se detenían con regularidad y se dirigían a la gente en las ciudades y pueblos a lo largo del camino. El mensaje era claro: "desobedecer a un estado corrupto es un deber cívico". Esa "columna de peregrinos en marcha", como Jawaharlal Nehru los describió, llevaba ejemplares del Bhagavad Gita (texto sagrado hindú), y su frecuente cita de los Evangelios ¡provocó entre los hindúes de Ahmedabad una venta sin precedentes de la Biblia! Al llegar a Dandi el 6 de abril, Gandhi recogió un simbólico puñado de cristales de sal de la playa, mientras sus seguidores se pusieron a hervir agua de mar en cazos para producir la sal. Por este simple acto, ellos infringían -- o "ignoraban", para utilizar el propio término de Gandhi -- las llamadas Leyes sobre la Sal que constituían un monopolio estatal sobre la producción de sal en India. Gandhi fue detenido un mes más tarde, no por la ley que había sido violada, o cualquier otra disposición penal, sino por una Regulación de 1827 que no requería ni proceso ni sentencia fija. Las leyes de la sal no eran precisamente un pilar del poder imperial británico en India, y su desobediencia difícilmente podía ser interpretada como un sacudimiento de los cimientos de este poderoso edificio. Sin embargo, el movimiento de resistencia pasiva que este acto inauguró resultó ser un hito en la lucha india por la independencia del gobierno colonial. Desató una participación masiva en una escala nunca antes testificada en India. A lo largo de la costa india, las leyes de la sal fueron desafiadas en forma parecida por miles de hombres y mujeres, y las cárceles rápidamente se llenaron. Trescientos funcionarios del gobierno dimitieron de sus cargos en respuesta al llamado de Gandhi a no cooperar con las autoridades británicas. La respuesta del gobierno fue promulgar ordenanzas y prohibir varias actividades, pero cada una de estas disposiciones sólo ofrecía nuevas oportunidades para violar la ley. La participación en la causa de la libertad o swaraj (autonomía) se efectuó en una variedad de formas: con huelgas en talleres textiles y ferrocarriles; con el boicot a telas extranjeras y la colocación de piquetes en tiendas de licor y fumaderos de opio; con la negativa al pago del impuesto chowkidara (para guardias de pueblo) y de los impuestos sobre los rendimientos agrícolas, y el desafío de leyes forestales. Muchos de éstos provocaron una severa represión y brutalidad. A pesar de sus diversas ramificaciones en el plazo más largo, la Marcha a Dandi es emblemática de la característica filosofía gandhiana y de la práctica de la resistencia pasiva. Esto ofrece una interpretación de varias preguntas sobre la resistencia pasiva, entre ellas al menos las siguientes: ¿la resistencia pasiva es un acto personal e individual o un acto público y colectivo? ¿Cuál es la forma del estado contra la cual la resistencia pasiva puede utilizarse con la mayor eficacia? ¿Debería la resistencia pasiva ser usada sólo como un medio de último recurso? ¿La resistencia pasiva es necesariamente de naturaleza no violenta? ¿Por qué Gandhi, en 1930, eligió el camino de la resistencia pasiva? Durante tres décadas -- primero en Sudáfrica y luego en India -- había probado varias formas de resistencia a la injusticia, el racismo y el colonialismo. Los escritos de al menos tres personas influyeron en él profundamente -- A este último, de John Ruskin, El reino de Dios está dentro de ti, de León Tolstoi, y Sobre el deber de la desobediencia civil, ensayo de Henry David Thoreau -- . Lo que se forjó en el crisol gandhiano, sin embargo, fue un raro metal, un compuesto de ideas éticas, morales y a menudo hasta religiosas sobre cuándo y cómo puede conducirse de forma apropiada y exitosa la política de resistencia. Aunque con frecuencia utilizaba el término de Thoreau de desobediencia civil como equivalente al Satyagraha, término de su propio cuño, en la filosofía de Gandhi la resistencia pasiva era sólo una de varias técnicas que podrían desplegarse dentro del marco más abarcador del Satyagraha. La palabra Satyagraha surgió cuando Gandhi, en Sudáfrica, dirigía la resistencia india a la Ordenanza de Registro Asiático que hizo obligatorio tomar las huellas digitales de todos los inmigrantes indios. Es la combinación de dos palabras -- satya (verdad) y agraha (que significa "asir con fuerza") -- , que en conjunto se traducen como "la Fuerza de la Verdad". Aunque la traducción tal vez no pueda capturar la esencia del término en su totalidad, éste indica que, para Gandhi, el poder y la fuerza de la Verdad habrían de ser el conquistador definitivo. Al Satyagraha se le agregó el principio de la ahimsa, o no violencia. Para Gandhi, la protesta tenía que ser no violenta, pero la no violencia no era un signo de debilidad o sumisión mansa; era la fortaleza consciente del espíritu que permitía a un individuo poner su alma entera contra la voluntad del tirano o del malvado. La aplicación de la fuerza no violenta de la Verdad en una situación de conflicto define el Satyagraha como una forma de acción social y política. Mediante la práctica del Satyagraha, el adversario es persuadido, de modo que el resultado no es la victoria sobre el contrincante, sino la persuasión acertada del adversario por el poder de la Verdad. Al principio, se intenta persuadir al contrincante mediante la razón, luego a través de infligirse sufrimiento a sí mismo, y si ello no basta, entonces hay un recurso a la coerción no violenta con técnicas como la no cooperación o la resistencia pasiva. A su vez, sin embargo, el satyagrahi -- o practicante del Satyagraha -- debe estar dispuesto a reexaminar lo que él o ella cree que es la verdad, y a ser persuadido(a) si está equivocado(a). La desobediencia civil es, por lo tanto, sólo una técnica del Satyagraha. Más que cualquier otra cosa, es la Satyagraha de la Sal de 1930 la que es un prototipo del sentido de resistencia pasiva en la filosofía gandhiana. En primer lugar, este episodio forjó un poderoso eslabón entre una necesidad básica que afectaba a los más pobres de los pobres, por una parte, y a los cimientos del imperio más grande y más poderoso del mundo, por el otro. Como dijera el mismo Gandhi: "No hay ningún producto como la sal aparte del agua sobre el que el Estado pueda imponer un gravamen incluso a los millones de hambrientos, los enfermos, los mutilados y los completamente indefensos. El impuesto constituye por lo tanto la contribución per cápita más inhumana que el ingenio del hombre pueda imaginar". La naturaleza aparentemente mundana de la cuestión, sin embargo, ocultó su significado moral cuando llamó la atención hacia la insensibilidad del estado colonial en la privación a los pobres de una necesidad tan básica como la sal. La misma simple e intrascendente naturaleza de la sal -- dado que los ingresos por este producto no eran tan vitales para el gobierno -- resultó, así, ser un ataque monumental contra la legitimidad del estado colonial. En segundo lugar, el Satyagraha de la Sal mostró cómo Gandhi había reinterpretado la resistencia pasiva de una manera que dio una orientación colectiva a acciones provenientes de la convicción personal. En su uso occidental, la resistencia pasiva ha implicado en general el rechazo a obedecer una ley sobre bases morales, porque ella ofende a la conciencia individual o a la ley "superior" a la cual los individuos creen que deben lealtad. El encarcelamiento de Thoreau durante una noche, por negarse a pagar sus impuestos per cápita con tales razones, es quizás el ejemplo más famoso de esta noción de la resistencia pasiva como acción individual. Gandhi tradujo la resistencia pasiva en la acción de masas que tenía un objetivo público y político.
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