Quince respetados historiadores de la economía desacreditan el mito de que el comercio internacional de materias primas sólo ha servido para explotar y empobrecer a América Latina. Por el contrario, durante más de cinco siglos los gobiernos, productores y comerciantes latinoamericanos moldearon en forma activa e inteligente las cadenas de mercancías internacionales para su beneficio, al lograr obtener importantes utilidades de los mercados globales. Aunque este volumen no se extiende en temas de la distribución y el crecimiento locales, los lectores bien pueden concluir que donde los masivos ingresos no lograron promover un crecimiento sustentable, la culpa queda en gran parte del lado de las políticas de los países en desarrollo; hoy, América Latina goza de nuevo de un auge de precios de mercancías, y algunos países están manejando prudentemente sus bonanzas mientras otros gastan como si no hubiera un mañana. Hay aquí acuciosos ensayos históricos que, por partes, siguen la pista de plata, índigo, cochinilla, tabaco, café, azúcar, cacao, plátanos, guano y nitrato, caucho, henequén y cocaína (lamentablemente no petróleo, cobre o carne) y que presentan misteriosas paradojas: por ejemplo, cómo una expansión en el abasto de café, chocolate y azúcar alteraron los patrones de consumo de países ricos y transformaron delicias exclusivas en artículos de la dieta cotidiana para obreros y soldados.