En esta sobria pero amena historia de la fundación de Organización de las Naciones Unidas y sus primeros tumultuosos 60 años pone de manifiesto los amplios conocimientos de Kennedy sobre la política de las grandes potencias y el cambio global moderno, y, con mucha claridad, revela por qué la ONU tiene tantos defectos y a la vez es tan necesaria. Los primeros capítulos arrojan luz sobre la notable confluencia de ideales, lecciones históricas, cálculos de poder y compromisos pragmáticos que definieron la fundación de la ONU. Los capítulos finales exploran la evolución de las múltiples partes de la organización y establecen un balance general de éxitos y fracasos. Para Kennedy el "rostro más suave" de la ONU -- manifiesto en su miríada de actividades que apoyan los avances sociales y políticos y la difusión de conocimientos técnicos -- ha sido al menos un éxito parcial, como lo han sido muchos de sus esfuerzos de pacificación y de promoción de los derechos humanos. El mayor fracaso de la ONU es su persistente incapacidad de establecer reglas calificadas sobre el uso de la fuerza. Kennedy no va tan lejos como pudiera para delinear la profunda crisis que ahora está asolando a la ONU, pero sí apunta al problema fundamental: la incierta y a menudo efímera capacidad de las grandes potencias a la hora de colaborar.