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La diplomacia médica cubana
Julie M. Feinsilver
De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006

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Resumen: Desde poco después del triunfo de la Revolución de 1959, la diplomacia médica ha sido la piedra angular de la política exterior cubana: asegura apoyo futuro y ganancias que han superado las del turismo. Estas recompensas hacen que la diplomacia médica bien valga la pena, y nada cambiará considerablemente esta práctica mientras la exportación excesiva de doctores cubanos siga proporcionando capital material y simbólico.

Julie M. Feinsilver es autora de Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (University of California Press, Berkeley, 1993), profesora-investigadora del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, D.C., y funcionaria civil internacional. Las opiniones aquí vertidas son exclusivamente de la autora y no reflejan necesariamente las de ninguna de las instituciones a las que pertenece.

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Cuba
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LA AMENAZA CUBANA: LA DIPLOMACIA MÉDICA

Vivir en un vecindario hostil hizo que Fidel buscara aliados en otros lugares. Parte de este proceso contempló la conducción de la diplomacia médica, que es la colaboración entre países para mejorar las relaciones y producir simultáneamente beneficios de salud. La diplomacia médica se ha vuelto la piedra angular de la política exterior cubana y de la ayuda exterior desde poco después del triunfo de la revolución de 1959. Pese a las propias dificultades económicas de Cuba y el éxodo de la mitad de sus doctores, Cuba empezó a conducir la diplomacia médica en 1960 con el envío de un grupo de médicos a Chile para proporcionar ayuda y alivio contra desastres después de un terremoto. Tres años después, y ya con el embargo estadounidense instalado, Cuba lanzó su primera iniciativa de diplomacia médica de largo plazo, al enviar un grupo de 56 doctores y otros trabajadores de la salud para ayudar en Argelia en una misión de 14 meses. Desde entonces Cuba ha ofrecido asistencia médica a muchos países en desarrollo en todo el mundo, tanto en funciones de largo plazo como en emergencias de corto plazo.

Y ahora, con una pequeña ayuda de su amigo Hugo Chávez, que está rebosante de riquezas petroleras, Fidel está amenazando con prestar cantidades masivas de ayuda médica para mejorar la salud de los latinoamericanos pobres. Más que constituir una quinta columna de promoción de la ideología socialista, estos doctores representan una seria amenaza al orden imperante con su ejemplo de servir a los pobres en áreas donde no trabajaría ningún doctor local, al hacer visitas regulares a los hogares como parte de su trabajo, al estar disponibles las 24 horas los siete días de la semana sin cobrar [a los pacientes], y al mejorar la naturaleza de las relaciones doctor-paciente. Como resultado, obligan a un nuevo examen de los valores de la sociedad así como de la estructura y el funcionamiento de los sistemas de salud y la profesión médica en los países en que practican. Tal es la actual amenaza cubana.

En los últimos 45 años, la conducción de la diplomacia médica de Cuba ha mejorado la salud de los menos privilegiados en países en desarrollo, aumentando así las buenas relaciones con sus gobiernos. A finales de 2005, había personal médico cubano colaborando en 68 países en todo el mundo. En consecuencia, la ayuda médica cubana ha tenido efectos en las vidas de millones de personas en países en desarrollo cada año. Y para hacer más sustentable este esfuerzo, durante años miles de trabajadores médicos en los países en desarrollo han recibido educación e instrucción gratuitas ya sea en Cuba o ha habido cubanos que han ofrecido cursos en el sitio de trabajo o en las facultades de medicina en los propios países de aquellos. Hoy, más de 10000 becarios de países en desarrollo están estudiando en escuelas de medicina cubanas. Además, Cuba no ha desaprovechado ninguna oportunidad de ofrecer y proporcionar asistencia a la mitigación de desastres, más allá de que Cuba tenga o no buenas relaciones con ese gobierno. En ello cabe un ofrecimiento de enviar más de 1000 doctores y abastos médicos a Estados Unidos tras los desastrosos efectos del huracán Katrina. Aunque la administración Bush no aceptó la oferta, el simbolismo de este ofrecimiento por parte de un pequeño país en desarrollo que ha padecido 45 años de hostilidades estadounidenses, entre ellas el embargo económico, es muy poderoso.

EL CONTEXTO SIMBÓLICO DE LA DIPLOMACIA MÉDICA

Como la salud es necesaria para el bienestar personal y para el desarrollo de la sociedad, el impacto positivo de la ayuda médica de Cuba a otros países ha mejorado en gran medida tanto sus relaciones bilaterales con esos países como su posición y su apoyo en varios foros multilaterales. Por tanto, como consecuencia de su diplomacia médica, Cuba ha acumulado un considerable capital simbólico (buena voluntad, prestigio, influencia, crédito y poder). La creación de capital simbólico requiere una inversión inicial de capital material y de tiempo en un proyecto, como los esfuerzos antes mencionados. El capital simbólico resultante puede ser acumulado, invertido y gastado igual que el capital material. A la larga puede convertirse en capital material, que en el caso de Cuba se ha traducido tanto en ayuda bilateral y multilateral como en comercio, créditos e inversiones. Ésta es una de las recompensas de la conducción de la diplomacia médica.

Desde el principio de la revolución, Fidel ha hecho de la salud de los individuos una metáfora de la salud del cuerpo político. Por tanto, hizo del logro de los indicadores de salud de los países desarrollados una prioridad nacional. Más que comparar los indicadores de salud cubanos con los de otros países en un nivel similar de desarrollo, empezó a compararlos con los de Estados Unidos. Esto es especialmente cierto en los casos de la tasa de mortalidad infantil y la esperanza de vida al nacer. Ambas son consideradas indicadores de alta representación del desarrollo socioeconómico porque en sus datos se incluyen otros indicadores, entre los más importantes: sanidad, nutrición, servicios médicos, educación, vivienda, empleo, distribución equitativa de los recursos y crecimiento económico. Por tanto, desde una perspectiva simbólica es importante para Cuba compararse favorablemente con Estados Unidos al tratar de mostrar lo que Fidel considera la superioridad moral de las políticas de desarrollo social de Cuba.

La pugna por una salud de primer mundo ha sido tan importante que, en muchos de sus discursos más importantes, Fidel dedica un tiempo considerable a referirse a los indicadores de salud. Su discurso anual del 26 de julio de este año no fue la excepción. En él Fidel mencionó los datos más recientes: la tasa de mortalidad de infantes de Cuba fue de 5.6 por 1000 nacidos vivos, cifra menor que la de Estados Unidos, que fue de 7.0 por 1000 nacidos vivos según los datos más recientes publicados (NCHS: National Center for Health Statistics, 2005, los datos son de 2002). La esperanza de vida al nacer en Cuba hoy es igual que la de Estados Unidos, 77 años. Estos logros hacen de Cuba un modelo, y por consiguiente hacen posible la diplomacia médica cubana.

En los últimos 35 años Cuba ha triplicado el número de sus trabajadores dedicados al cuidado de la salud. Más asombroso aún es el cambio en la proporción de doctores sobre la población, que pasó de un doctor por cada 1393 personas en 1970 a uno por cada 159 personas en 2005. Esto formó parte del "Plan del doctor familiar" de 1984 para que hubiera un doctor en cada manzana habitacional. Tras haberlo logrado en sus áreas urbanas y rurales, incluso aisladas, Cuba está exportando este modelo mediante sus iniciativas de la diplomacia médica.

Los logros de Cuba en la salud no sólo se dan en la atención primaria o en la producción de doctores. También hay un desarrollo simultáneo de medicina de alta tecnología y de biotecnología. Cuba comparte sus conocimientos a través de numerosas conferencias médicas internacionales e intercambios científicos. Como la investigación es también parte importante de la operación del sistema de salud, tan sólo en el campo de la salud médica y pública Cuba publica 54 revistas profesionales.




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