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La diplomacia médica cubana
Julie M. Feinsilver
De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006

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Resumen: Desde poco después del triunfo de la Revolución de 1959, la diplomacia médica ha sido la piedra angular de la política exterior cubana: asegura apoyo futuro y ganancias que han superado las del turismo. Estas recompensas hacen que la diplomacia médica bien valga la pena, y nada cambiará considerablemente esta práctica mientras la exportación excesiva de doctores cubanos siga proporcionando capital material y simbólico.

Julie M. Feinsilver es autora de Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (University of California Press, Berkeley, 1993), profesora-investigadora del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, D.C., y funcionaria civil internacional. Las opiniones aquí vertidas son exclusivamente de la autora y no reflejan necesariamente las de ninguna de las instituciones a las que pertenece.

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Con respecto al embargo a Cuba, los propios datos del Departamento de Estado estadounidense muestran que, en la votación de 2005 de la Asamblea General, sólo Israel, las Islas Marshall y Palau apoyaron la postura de Estados Unidos. Ésa fue la decimocuarta ocasión consecutiva en que se rechazó la postura estadounidense, pero no arrojó ningún beneficio material a Cuba, ya que desde hace mucho tiempo Estados Unidos ha estado actuando de manera unilateral. Entre los socios comerciales y de ayuda de Cuba, la coincidencia de votos con Estados Unidos sólo se alcanzó entre 6 y 22% durante 2005. El promedio de coincidencia general de todos los países fue de sólo 25%; el de América Latina y el Caribe fue de 19.7%; el grupo asiático promedió 18.7%; el grupo africano, 13.5%; el grupo de Europa del Este, 40.4%, y el de Europa Occidental y otros (Australia, Nueva Zelanda), 46.7%. La diplomacia médica de Cuba contribuye a este patrón. Más que aislar a Cuba, es Estados Unidos el que se encuentra aislado en este tema.

Lejos de aislarse en el terreno diplomático, Cuba sigue siendo un miembro importante del Movimiento de países No Alineados (MNA), y una vez más será anfitrión de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno cuando esté de nuevo a la cabeza del MNA. (Cuba ya había sido anfitrión y conducido el MNA en 1979.) Fidel acaba de regresar de la cumbre del Mercosur de julio de 2006, en cuya apertura se firmó un acuerdo comercial con la isla para el acceso privilegiado mutuo de mercados. El acuerdo consolida los mecanismos bilaterales ya existentes sobre aranceles preferenciales que Cuba sostiene con cada uno de los miembros del Mercosur. Si bien el monto del comercio entre Cuba y el Mercosur no es grande, el acuerdo resulta significativo por su ubicación en el tiempo: justo antes de la publicación del informe patrocinado por Estados Unidos de la Comisión por una Cuba Libre para endurecer el embargo estadounidense y promover el cambio de régimen.

Algo más importante desde un punto de vista inmediato son las ganancias en exportaciones de la diplomacia médica. Siempre ha sido difícil encontrar datos sobre las cantidades pagadas para las diversas actividades involucradas en la diplomacia médica cubana. Los honorarios pagados a los doctores van desde cero, cuando el país no podía pagar, hasta una tasa bastante inferior a la del mercado. Sin embargo, podemos decir que, según los estimados, las cantidades son verdaderamente importantes y han sobrepasado las ganancias por el turismo. La Economist Intelligence Unit estima que el incremento en exportación de servicios no turísticos entre 2003 y 2005 fue de alrededor de 1200 millones de dólares estadounidenses para un total de 2400 millones, cifras que colocan a los servicios no turísticos por encima de las utilidades brutas del sector (de 2300 millones de dólares) en 2005. La mayor parte de esas cifras corresponde a los servicios médicos.

Los datos oficiales de utilidades por exportación de productos médicos (medicamentos y equipo) las ubican por debajo de 100 millones de dólares estadounidenses en 2004, pero ha habido informes de prensa que hablan de 300 millones de dólares por tales productos. Cuba exporta productos de biotecnología médica a 40 países, pero no se dispone de datos de ventas. Dos importantes fuentes de ganancias no incluidas en los datos de exportaciones son las patentes de manufactura de medicamentos cubanos en otros países y las instalaciones de producción de empresa colectiva en el extranjero. Funcionarios de La Habana han señalado que aquéllas son significativas, pero no hay datos disponibles. Cuba tiene algunos acuerdos de patentes, entre ellos uno en Estados Unidos para medicamentos contra el cáncer, e incluso instalaciones de producción de empresa colectiva en China. Además, se están construyendo instalaciones de tratamiento en otros países, en especial de tipo oftalmológico por acuerdo con Venezuela. El acuerdo de "petróleo por doctores" es muy lucrativo para Cuba debido a la fijación de precios preferentes por la exportación de servicios profesionales cubanos y debido a que Venezuela absorbe las pérdidas por alzas de los precios del petróleo, cosa que ha ocurrido en un grado considerable a últimas fechas. El tráfico comercial entre Venezuela y Cuba sobrepasó los 2400 millones de dólares estadounidenses en 2005 y los 1200 millones de dólares en el primer trimestre de 2006. Además, por el lado de la ayuda entre 2002 y 2006, Cuba ha recibido alrededor de 50 millones de dólares por una variedad de programas de desarrollo físico del Fondo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Estas recompensas muestran que el esfuerzo de la diplomacia médica ha valido la pena, por no hablar de los importantes beneficios humanitarios.

EL DESAFÍO

Llevando adelante la diplomacia médica, en la reciente cumbre del Mercosur en Córdoba, Argentina, Fidel demandó una agenda social para globalizar la solidaridad en materias de salud y educación, y ofreció la experiencia cubana en salud y educación para respaldar la agenda. Fidel puso el guante sobre la mesa no sólo al Mercosur, sino también a su adversario: el gobierno de Estados Unidos. La pregunta es ¿habrá quien lo levante, aceptando este desafío?

LA DIPLOMACIA MÉDICA DESPUÉS DE FIDEL

A pocos días de la entrega de este artículo, Fidel transfirió el poder a su hermano menor Raúl Castro. Según los indicios, si bien Raúl es el heredero aparente, una dirigencia colectiva gobernará Cuba en el futuro próximo. Es probable que el grupo dirigente incluya no sólo a Raúl, sino también a Ricardo Alarcón, quien preside la Asamblea Nacional del Poder Popular; Carlos Lage, vicepresidente, y el ministro de Asuntos Exteriores Felipe Pérez Roque. No es probable que alguno de éstos altere de manera significativa la práctica de la diplomacia médica en el corto plazo. Y es probable que continúe mientras persista la exportación excesiva de doctores cubanos para ofrecer capital material ("petróleo por doctores") y capital simbólico (respaldo en foros internacionales). Sin embargo, la escala de este programa depende más de las larguezas de Hugo Chávez que de la disposición de Cuba a continuarlo.

La exportación temporal de doctores cubanos también ofrece una válvula de seguridad a los malhumorados profesionales médicos que ganan mucho menos en su país que los trabajadores menos calificados del sector turístico. Estas oportunidades de ganancias en el extranjero son importantes dentro de los confines de la diplomacia médica e incluso más allá de ella. Si esta cifra ha de crecer extraordinariamente en este periodo de cambio político, el gobierno cubano podría decidir que el costo es demasiado alto. En un intento de romper el compromiso de petróleo por doctores, que apoya a la economía cubana y crea una fuga de cerebros médicos, la administración Bush anunció (el 7 de agosto) un posible cambio en su política hacia Cuba para facilitar la inmigración de doctores cubanos que participan en los programas médicos cubanos en el extranjero. Ello se da en un claro contraste con su reforzamiento de políticas exteriores con respecto a la inmigración de cubanos que ingresan sin documentos a Estados Unidos. La tentación de obtener ingresos mucho más altos, fácil acceso a la alta tecnología y una mayor calidad de vida puede hacer que doctores nacidos, criados y formados en la Cuba revolucionaria socialista dejen de ayudar a quienes están necesitados en los países en desarrollo y se vayan en masa. Si esto sucede, es improbable que con ello se rompan los lazos que unen a Fidel y Chávez. Las cosas se complicarán, pero sus intercambios económicos no se interrumpirán.




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