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La diplomacia médica cubana
Julie M. Feinsilver
De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006

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Resumen: Desde poco después del triunfo de la Revolución de 1959, la diplomacia médica ha sido la piedra angular de la política exterior cubana: asegura apoyo futuro y ganancias que han superado las del turismo. Estas recompensas hacen que la diplomacia médica bien valga la pena, y nada cambiará considerablemente esta práctica mientras la exportación excesiva de doctores cubanos siga proporcionando capital material y simbólico.

Julie M. Feinsilver es autora de Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (University of California Press, Berkeley, 1993), profesora-investigadora del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, D.C., y funcionaria civil internacional. Las opiniones aquí vertidas son exclusivamente de la autora y no reflejan necesariamente las de ninguna de las instituciones a las que pertenece.

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Una vez que han cubierto su programa, los graduados de estas escuelas médicas se someten a los Exámenes Finales Nacionales Cubanos, y luego se dedican a la práctica de un servicio de internos en sus países de origen. Después, como lo hace cualquier otro estudiante que desea obtener su licencia para la práctica médica, deben presentar el examen de calificación de sus países. Según informes de Chile, que cuenta con uno de los sistemas de salud de mayor excelencia en América Latina y un sistema universitario y requerimientos de licencias médicas rigurosos, los primeros siete estudiantes chilenos de medicina que obtuvieron su título por la ELAM y regresaron a Chile, recibieron la validación de sus grados por parte de la Universidad de Chile, como es exigido, y se han insertado con éxito en el sistema de salud pública chileno. Esto demuestra que la calidad de la educación que ofrece la ELAM. El hecho de que los doctores cubanos que encontraron trabajo en Chile en términos individuales hayan recibido la validación de sus estudios por parte de la Universidad de Chile, a pesar de que un funcionario chileno expresara que se trataba de un proceso complicado y exigente, es muestra de que la calidad de la educación médica cubana tiene, en general, un elevado nivel.

RESULTADOS AMBIVALENTES

La diplomacia médica gana principalmente amigos entre los gobiernos cuyos pueblos reciben su ayuda y los pacientes y estudiantes que directa e individualmente se benefician de ella. Pero no todos se emocionan por tener doctores cubanos en su ciudad. En particular, las asociaciones médicas locales y doctores individuales han criticado con dureza la presencia de los cubanos debido a la competencia por empleos que implican, su manera diferente de trabajar y tratar a los pacientes, y debido a los beneficios diferenciales que reciben (sobre todo, alimentación y alojamiento gratuitos). En algunos casos, como en Bolivia y Venezuela, estas asociaciones médicas se han ido a la huelga para protestar por la presencia cubana. En estos y algunos otros casos, como en Sudáfrica y Haití, han llevado sus quejas a la prensa. A pesar de las protestas (y huelgas), en numerosos informes de prensa y de otro tipo de diversos países se elogian los beneficios a los pacientes, muchos de los cuales nunca habían visto un doctor, sobre todo que viviera y trabajara en su propio vecindario.

A nadie debe sorprender que estas asociaciones médicas traten de desacreditar a los cubanos y utilicen lo que parece ser un argumento técnico: la certificación (credenciales) y la calidad de la atención. La titulación médica es una práctica regular en todos los países, pero puede ser utilizada, y lo es, por parte de algunos que se sienten amenazados por la competencia de los doctores cubanos dispuestos a servir en áreas a donde ellos no irían, y menos a trabajar. Por otro lado, las normas son importantes, e idealmente debería ser la OMS u otro organismo independiente de acreditación el que pudiera establecer criterios para validar licencias y grados médicos o establecer equivalencias para, a final de cuentas, permitir la movilidad de trabajo global. Sin embargo, esto será en extremo difícil de negociar y no es probable que ocurra en las próximas décadas. Por tanto, los ministerios de Salud o, en algunos casos, las asociaciones médicas se convierten en los cancerberos que permiten o no la entrada en la profesión. Esto es muy difícil cuando hay intereses creados en cuanto al proceso de otorgamiento de licencias o acreditación o cuando éstos tienen la fuerza política suficiente para bloquearlo. En 2003, la Federación Médica de Venezuela, opuesta ideológicamente al gobierno de Chávez y al programa médico Barrio Adentro, presentó un litigio para prohibir la práctica en el país a los doctores cubanos. El tribunal falló en favor de la Federación Médica, pero el gobierno venezolano no dio un paso atrás.

Algo similar pasó cuando el Colegio Médico de Bolivia y la asociación de doctores desempleados se fueron a la huelga para protestar por la presencia de los doctores cubanos. El presidente Evo Morales afirmó en público que los cubanos se quedarían mientras él estuviera en su cargo. También exhortó al Colegio Médico a cambiar su actitud y a "cubrir" con servicios profesionales su educación médica gratuita en universidades públicas pagadas por los contribuyentes bolivianos. Como en el caso de Venezuela, los beneficios para el gobierno rebasaron por mucho los costos para la profesión médica local, que en estos dos casos son opositores ideológicos del gobierno.

A instancias de la asociación médica haitiana, el gobierno anterior solicitó una revisión del acuerdo de cooperación para que el Ministerio de Salud incluyera un mejor control de la composición y la calidad del personal médico enviado, así como de su trabajo en el campo. Sin embargo, aún no ha tenido lugar dicha revisión.

En Venezuela, Sudáfrica, Zimbabwe y Haití se han hecho acusaciones por negligencia médica contra doctores cubanos. Un caso muy sonado en Venezuela resultó ser la falla de doctores de la oposición que se negaron a tratar a un paciente remitido a un hospital por un médico cubano. Por otro lado, es muy posible, y de hecho probable, que haya algunos casos auténticos. Esto suele suceder entre todos los practicantes, y debería ser investigado y remediado como es debido.

RECOMPENSAS

Como se mencionó al principio de este artículo, las recompensas para Cuba son el capital simbólico y el material. A la hora de determinar la dirección de los sistemas de salud pública en los países en donde Cuba practica la diplomacia médica, hay un alto nivel de prestigio e influencia. La instrucción de los futuros líderes en el terreno médico asegura a Cuba apoyos en el futuro. Lo que es más importante, la diplomacia médica cubana contribuye a las opiniones positivas de otros gobiernos cuando se traducen en patrones de voto en las Naciones Unidas sobre temas de especial importancia para Cuba, como el levantamiento del embargo estadounidense y los derechos humanos. Cabe destacar la elección de Cuba para formar parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por votación directa y secreta, en la cual los Estados miembro se eligieron en forma individual y no por bloques.

En una conferencia de prensa cubierta por el diario Última Hora, el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos explicaba por qué su país se abstendría y no votaría a favor de la resolución contra Cuba patrocinada por Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, a pesar de la petición que George W. Bush le hiciera en abril de 2004 en ese sentido. La razón: un acuerdo de cooperación con Cuba que databa de hacía seis años y por el cual doctores cubanos ofrecían asistencia médica en Paraguay, y jóvenes paraguayos de familias muy pobres estaban estudiando, becados, en Cuba. En ese tiempo, la cifra de estudiantes llegaba a 600.




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