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La diplomacia médica cubana Julie M. Feinsilver De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006 Resumen: Desde poco después del triunfo de la Revolución de 1959, la diplomacia médica ha sido la piedra angular de la política exterior cubana: asegura apoyo futuro y ganancias que han superado las del turismo. Estas recompensas hacen que la diplomacia médica bien valga la pena, y nada cambiará considerablemente esta práctica mientras la exportación excesiva de doctores cubanos siga proporcionando capital material y simbólico. Julie M. Feinsilver es autora de Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (University of California Press, Berkeley, 1993), profesora-investigadora del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, D.C., y funcionaria civil internacional. Las opiniones aquí vertidas son exclusivamente de la autora y no reflejan necesariamente las de ninguna de las instituciones a las que pertenece.
En África, Cuba tenía programas civiles de ayuda muy extensos para complementar su respaldo militar en Angola y el Cuerno de África en la década de 1970 y principios de la siguiente. Con el retiro de sus tropas y los posteriores cambios geopolíticos y económicos de finales de los ochenta y principios de los noventa, el programa cubano se redujo en proporción, pero persistió. Tras padecer una fuga de cerebros ("la huida blanca") post-apartheid en 1996, Sudáfrica empezó a importar doctores cubanos. En 1998 ya había unos 400 doctores que practicaban la medicina en ayuntamientos y áreas rurales. Para 2004, había unos 1200 doctores cubanos trabajando en países africanos, como Angola, Botswana, Cabo Verde, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Namibia, Seychelles, Zambia, Zimbabwe y áreas del Sahara. En el continente africano, Sudáfrica es el país que financia algunas de las misiones médicas cubanas en terceros países. Esto ha tenido un alcance mucho más limitado que el acuerdo Venezuela-Cuba. En 2004 se concluyeron conversaciones sobre la extensión de la ayuda médica cubana al resto del continente africano y un acuerdo trilateral para desplegar más de 100 doctores cubanos en Malí, con un financiamiento sudafricano de un millón de dólares estadounidenses. Rwanda será el siguiente en tener un acuerdo similar. Cuba también ha enviado 400 doctores médicos a Gambia. Hacia diciembre de 2005, Cuba ponía en marcha su Programa Integral de Salud en Botswana, Burkina Faso, Burundi, Chad, Eritrea, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Guinea Ecuatorial, Malí, Namibia, Níger, Rwanda, Sierra Leona, Suazilandia y Zimbabwe. Asimismo, desde 2004, grupos médicos cubanos han trabajado en Timor Oriental para crear un sistema de salud sustentable. En la actualidad, 182 profesionales médicos prestan una variedad de servicios de acuerdo con el Programa Integral de Salud de Cuba. Al mismo tiempo, Cuba ofreció becas completas de estudios médicos a 800 estudiantes de Timor Oriental para empezar a trabajar en la sustentabilidad de su programa. Las recientes misiones médicas cubanas de alivio ante desastres aún prestan asistencia en la Indonesia posterior al tsunami y el Pakistán posterior al terremoto. Muy poco después del tsunami, Cuba envió un grupo de médicos y equipo para proporcionar alivio tras el desastre. El grupo realiza más de 150 consultas diarias en un hospital militar de campo y una policlínica. También ofrece cuidados preventivos y curativos en sus visitas a los campamentos de refugiados. Menos de una semana después del devastador terremoto de octubre de 2005 en Pakistán, Cuba envió un grupo de especialistas con mucha experiencia en el alivio ante los desastres, que consistió en 2300 doctores, enfermeros y técnicos médicos. Parte del grupo trabaja en campamentos de refugiados y hospitales paquistaníes. El resto trabaja en 30 hospitales de campo ubicados por toda la zona golpeada por el terremoto. El grupo llevó todo lo necesario para establecer, equipar y manejar esos hospitales. El costo para Cuba no es poca cosa. Dos de los hospitales tienen un costo de medio millón de dólares cada uno. Hace muy poco (mayo de 2006), Cuba también envió 54 generadores eléctricos de emergencia. En el pasado, Cuba también otorgó ayuda a Armenia, Irán, Turquía, Rusia y la mayor parte de los países latinoamericanos que han sufrido desastres naturales o causados por el hombre. Este tipo de diplomacia médica en el momento de necesidad de un país ha aportado considerable capital simbólico bilateral y multilateral a Cuba, en especial cuando la ayuda se envía a países considerados más desarrollados. POR LA SUSTENTABILIDAD: EDUCACIÓN Y FORMACIÓN MÉDICA DENTRO Y FUERA DE CUBA En su esfuerzo por generar un impacto más sustentable en la salud de las poblaciones de los países receptores de ayuda y un efecto multiplicador en la ayuda inmediata proporcionada, la educación médica siempre ha sido una parte importante de la diplomacia médica cubana. La educación y la formación consisten en capacitación en el puesto de trabajo, seminarios, cursos y educación médica completa. Ya desde la década de 1970, profesores de medicina cubanos establecían escuelas médicas o enseñaban en cuerpos docentes médicos en Angola, Etiopía, Guinea Bissau, Nicaragua y Yemen. Desde entonces ese proceso no se ha detenido. Durante mucho tiempo Cuba ha concedido becas completas a estudiantes de otros países en desarrollo para estudiar cualquier grado, desde la escuela secundaria (técnicos médicos) hasta estudios de posgrado. De 1961 a 2001, casi 40000 becarios extranjeros se habían graduado en ramos médicos en escuelas cubanas. De ellos, 16472 se recibieron en instituciones de educación superior. Estas cifras llegaron a su máximo nivel en los ochenta, antes de la caída de la Unión Soviética. Ahora, con un acuerdo de "petróleo por servicios" con Venezuela, Cuba está incrementando en forma considerable sus ofertas de becas. La ELAM fue fundada en 1998 con el fin específico de formar estudiantes de comunidades pobres de países latinoamericanos y africanos. A cambio de estas becas completas, estos estudiantes deben estar dispuestos a volver a sus países y practicar la medicina en comunidades pobres durante, al menos, cinco años. Tras reunirse con miembros del grupo congresista estadounidense de defensa de los derechos de los negros hace unos años, Fidel anunció un plan simbólicamente sorprendente de diplomacia médica con Estados Unidos: 500 becas completas en la ELAM, en Cuba, para estudiantes de las minorías estadounidenses. La mitad de las becas serían para afroestadounidenses y el resto se dividiría entre hispanos e indios estadounidenses. Hasta la fecha muy pocos estadounidenses han aceptado el ofrecimiento. Durante el ciclo académico 2005-2006, había un total de 10661 estudiantes extranjeros de medicina procedentes de 27 países que estudiaban en la ELAM en Cuba. De este total, 10084 estaban matriculados en medicina, 67 en estomatología, 134 en licenciatura en enfermería y 376 en licenciatura en tecnología de la salud. Esto es tres veces el número de estudiantes de medicina matriculados en 2002. Para la formación de africanos y haitianos francófonos, el gobierno cubano fundó la Facultad Caribeña de Medicina en Santiago de Cuba, donde había 254 haitianos y 51 malineses estudiando en 2002.
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