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La diplomacia médica cubana Julie M. Feinsilver De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006 Resumen: Desde poco después del triunfo de la Revolución de 1959, la diplomacia médica ha sido la piedra angular de la política exterior cubana: asegura apoyo futuro y ganancias que han superado las del turismo. Estas recompensas hacen que la diplomacia médica bien valga la pena, y nada cambiará considerablemente esta práctica mientras la exportación excesiva de doctores cubanos siga proporcionando capital material y simbólico. Julie M. Feinsilver es autora de Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad (University of California Press, Berkeley, 1993), profesora-investigadora del Consejo sobre Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, D.C., y funcionaria civil internacional. Las opiniones aquí vertidas son exclusivamente de la autora y no reflejan necesariamente las de ninguna de las instituciones a las que pertenece.
Ya desde 1982, Estados Unidos reconoció el éxito de Cuba en la esfera de la salud en un informe que aseveró que el sistema de salud cubano era superior al de otros países en desarrollo y competía con el de muchos países desarrollados. Pese a las penurias económicas durante la década de 1990, tras la disolución de la Unión Soviética y la subsecuente pérdida de relaciones económicas privilegiadas, y con la intensificación del embargo estadounidense que ya llevaba tres décadas, Cuba ha incrementado continuamente su gasto interno en salud como porcentaje del egreso total gubernamental a fin de proteger a la población más vulnerable contra los peores efectos de la crisis. Fue así como el deterioro inicial en la situación de la salud de la población fue de corto plazo y los indicadores de salud pronto mejoraron. Hoy, incluso algunos analistas estadounidenses que se oponen a Fidel Castro aceptan que el sistema de salud cubano ha arrojado resultados impresionantes pese a las muchas limitaciones materiales que siempre ha enfrentado. Algunos críticos también reconocen que la diplomacia médica está produciendo efectos positivos en los países receptores. EJEMPLOS SELECCIONADOS DE LA DIPLOMACIA MÉDICA CUBANA Quizás como un presagio de lo que ha de venir, incluso durante las décadas de 1970 y 1980, Cuba puso en marcha un programa de ayuda civil (en especial la diplomacia médica) desproporcionadamente mayor que los de sus socios comerciales más desarrollados: la Unión Soviética, los países de Europa del Este y China. Con ello, Cuba pronto se atrajo un considerable capital simbólico que se tradujo en respaldo político en las Naciones Unidas, así como en el comercio, y en los casos de Angola, Irak y otros países que podrían permitirse pagar, en honorarios por servicios profesionales prestados, aunque éstos fueran considerablemente inferiores a las tasas del mercado. El éxito precoz con la diplomacia médica y la acumulación del capital simbólico, así como con la capacidad de convertirlo en capital material, hicieron que Fidel anunciara en 1984 que Cuba capacitaría a 10000 nuevos doctores específicamente para elevar la oferta de ayuda médica internacional. Ningún otro país aparte de Cuba ha desarrollado doctores como artículo de exportación. Esto ha redituado generosamente tanto al gobierno de Cuba como a los doctores individuales involucrados, pues ganan bastante más dinero en el exterior que en Cuba. LA CONEXIÓN CUBA-VENEZUELA-BOLIVIA De hecho, es una ironía que en 1959 Fidel tratara, sin éxito, de obtener apoyo y petróleo del presidente venezolano Rómulo Betancourt. Habrían de pasar 40 años y muchas dificultades económicas antes de que otro presidente venezolano, Hugo Chávez, ofreciera el comercio, los créditos, la ayuda y la inversión privilegiados que tan desesperadamente necesitaba la economía cubana. Esta sociedad forma parte de la Alternativa Bolivariana por las Américas (alba) [de cara a Estados Unidos] para unir e integrar a América Latina en un bloque de comercio orientado a la justicia social y de ayuda dirigida por Venezuela. Ello también creó la oportunidad de ampliar el alcance de la diplomacia médica de Cuba más allá de cualquier cosa antes imaginable, gracias a la obsesión que ha durado tres décadas de Fidel por hacer de Cuba una potencia médica; esta obsesión la analicé y documenté en mi libro de 1993, Healing the Masses: Cuban Health Politics at Home and Abroad. Por mucho, el mayor programa de cooperación médica cubana de siempre es con la Venezuela de Hugo Chávez. Los réditos simbólicos y materiales para Cuba quedan bien ilustrados, por ejemplo, en los acuerdos de intercambio de "petróleo por doctores" entre Cuba y Venezuela. Los tratos permiten precios preferentes por las exportaciones de servicios profesionales de Cuba vis-à-vis un abasto continuo de petróleo venezolano, inversiones conjuntas en sectores de importancia estratégica para ambos países y la provisión de créditos. A cambio, Cuba no sólo ofrece servicios médicos a comunidades no atendidas o atendidas de manera insuficiente en Venezuela (30000 profesionales médicos, 600 clínicas de salud de orientación integral, 600 centros de rehabilitación y terapia física y 35 centros de diagnóstico de alta tecnología, 100000 gabinetes oftalmológicos, etc.), sino que también presta servicios médicos similares en Bolivia, a una escala menor, a expensas de Venezuela. Y para contribuir a la sustentabilidad de estos programas de salud, Cuba formará a 40000 doctores y 5000 trabajadores encargados del cuidado de la salud en Venezuela y ofrecerá becas médicas completas en escuelas de medicina cubanas para 10000 estudiantes venezolanos de medicina y enfermería. Otro acuerdo reciente contempla la expansión del programa oftalmológico de alcance regional para América Latina y el Caribe (Misión Milagro) para realizar 600000 operaciones oculares en 10 años. Los principales programas de ayuda médica son la provisión de servicios de salud integrales en toda Venezuela mediante los programas "Misión Barrio Adentro" (Barrio Adentro I y Barrio Adentro II). Para el 25 de marzo de 2006, había un total de 31390 personas en el ámbito médico (casi todas doctores) que ofrecían servicios a través de Barrio Adentro I, el programa integral de cuidados primarios. De esa cifra, 23382 eran cubanos y 8008 venezolanos. Estos "diplomáticos médicos" cubanos habían conducido 171.7 millones de consultas médicas, de las cuales 67.9 millones se realizaron en las comunidades (escuelas, sitios de trabajo y hogares). Visitaron en su hogar a 24.1 millones de familias, algo hasta entonces insólito a tal escala y en esas localidades. Además, ese personal también ofreció 103.1 millones de actividades educativas en salud. Durante el mismo periodo, con Barrio Adentro II, que proporciona diagnósticos médicos y terapia y rehabilitación física, se efectuaron 10856 exámenes histológicos, 84.4 millones de exámenes de laboratorio clínicos y 808153 escaneos CAT, así como 47454 exámenes de resonancia magnética nuclear, entre otros. Los recién establecidos Centros de Diagnóstico Integral (CDI) han realizado 886609 visitas en salas de emergencia y practicado 7.2 millones de exámenes de diagnóstico; las Salas de Rehabilitación Integral, también establecidas por Barrio Adentro II, llevaron a cabo 520401 consultas de rehabilitación y aplicaron 1.6 millones de tratamientos de rehabilitación. El segundo programa más grande de cooperación médica es con Bolivia donde, en junio de 2006, 1100 doctores cubanos ofrecían atención gratuita a la salud, en especial en áreas rurales en 188 municipios, sobre todo en los departamentos de La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Chuquisaca. Cuba ya ha proporcionado al Instituto Oftalmológico Nacional, en la Paz, equipo moderno y personal especializado que, junto con doctores bolivianos y estudiantes recién egresados de la Escuela Latinoamericana Médica (ELAM), han tratado a más de 1500 pacientes de forma gratuita. Hay nuevos acuerdos que estipulan la apertura de dos centros oftalmológicos adicionales, uno en Cochabamba y otro en Santa Cruz. Cada uno tendrá la capacidad de tratar a 50 pacientes al día, y el centro La Paz permitirá a los doctores atender a 100 pacientes al día. Como resultado, Bolivia estará en posibilidades de efectuar operaciones oftalmológicas a un mínimo de 50000 personas al año.
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