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Salud sin fronteras Julio Frenk y Octavio Gómez-Dantés De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006 Resumen: Al ser una fuente de seguridad compartida, la salud es puente para la paz y da a la globalización un rostro humano al convertir el conocimiento en un bien público internacional insertado en las agendas locales. Es un modo de combatir la pobreza, y la tecnología es su aliada; la nueva salud global debe fomentar la cooperación en educación, investigación y prestación de servicios a través de experiencias, evidencias y empatía. Julio Frenk es secretario de Salud de México. Octavio Gómez Dantés es director general de Evaluación del Desempeño de la misma secretaría. Los autores agradecen a David Naylor, presidente de la Universidad de Toronto, y Robert K. Ross, presidente de la fundación California Endowment, la sugerencia del título de este ensayo. Cabe también señalar que algunas de las reflexiones sobre la globalización que aquí se presentan proceden, con modificaciones, del artículo también escrito por Julio Frenk y Octavio Gómez Dantés, publicado en el número de mayo-junio de 2002 de la revista Health Affairs, con el título: "Globalization and the challenges to health systems".
En el informe de las Naciones Unidas, titulado Un mundo más seguro, se incluyen las enfermedades infecciosas dentro de una compacta lista de amenazas con las que el mundo debe lidiar ahora y en las décadas por venir. De acuerdo con este informe, estas amenazas no reconocen fronteras y deben encararse en los planos global, regional y nacional; ningún Estado, por más poderoso que sea, podría por sí solo volverse invulnerable a ellas. Los objetivos de este trabajo son: 1) describir la naturaleza de los retos para la salud creados por la globalización, y 2) proponer nuevas formas de colaboración internacional para enfrentarlos. La discusión sobre los retos globales comprende tanto la transferencia internacional de riesgos a la salud, con énfasis en las enfermedades infecciosas, como la diseminación internacional de oportunidades para la salud, incluida la transferencia de conocimiento y tecnología. En consonancia con lo que establece el informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre seguridad global, sostenemos que los riesgos y oportunidades para la salud de un mundo cada vez más interdependiente exigen formas novedosas de cooperación internacional. La renovación de esta cooperación requiere, a su vez, la redefinición de ciertos conceptos relacionados con ella, en particular del concepto de "salud global". Los contenidos que se han dado a este concepto deben ampliarse para trascender los que por lo común se atribuyeron al término de "salud internacional", que se identificó casi exclusivamente con los problemas de salud de los países en desarrollo, en particular con los problemas de naturaleza infecciosa. Esta renovación también demanda nuevas formas de acción. Nosotros sugerimos la promoción de tres elementos que en su esencia contienen la idea de colaboración: intercambio de experiencias, evidencias y empatía. IMPACTOS EN LA SALUD DE NUESTRA CRECIENTE PROXIMIDAD El punto de partida es claro: la globalización está afectando múltiples ámbitos de la actividad humana, incluida la salud, hasta hacer casi irrelevante la distinción entre los problemas nacionales y los asuntos internacionales. Con esto no queremos decir que los contactos internacionales intensos sean una novedad. Desde tiempos inmemoriales las fuerzas del comercio, la migración, la guerra y la conquista han unido a personas de lugares distantes. Después de todo, la expresión "ciudadano del mundo" fue acuñada por el filósofo griego Diógenes en el siglo IV antes de nuestra era. Lo novedoso es el ritmo, la amplitud y la profundidad de la integración. Como nunca antes, las consecuencias de las acciones que suceden en lugares lejanos se manifiestan, literalmente, en las puertas de nuestros hogares. Diversos procesos ilustran de manera muy clara el creciente grado de proximidad de nuestro mundo. El número de viajeros internacionales asciende a 3 millones de personas al día; el tráfico telefónico internacional supera los 100000 millones de llamadas anuales, y ya hay en el mundo más de 1000 millones de usuarios de internet. El mismo movimiento antiglobalización se globalizó en 2001, cuando activistas de todo el mundo se reunieron en el primer Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil. Mal haríamos en menospreciar las implicaciones de estos cambios para la salud. Además de atender los problemas que se generan al interior de sus fronteras, todos los países del mundo se ven obligados a enfrentar la diseminación internacional de riesgos y oportunidades para la salud. El caso más citado de la desaparición de las fronteras de la salud es la propagación de las enfermedades transmisibles. Éste tampoco es un fenómeno novedoso per se. Tucídides ubica en el año 430 antes de nuestra era lo que parecer ser la primera epidemia trasnacional registrada. La plaga de 1347 que acabó con la tercera parte de la población europea fue resultado directo del intercambio comercial. Fue durante esta epidemia que los venecianos inventaron la cuarentena, aislando durante 40 días a los barcos que llegaban a puerto. La colonización del Caribe y Brasil en el siglo XVI se acompañó de la introducción de la viruela y el sarampión en poblaciones que no habían estado expuestas a estas enfermedades, lo que casi condujo a la exterminación de los pueblos indígenas, situación que obligó a la importación de esclavos de África Occidental. Este tráfico, a su vez, acarreó el paludismo y la fiebre amarilla al Nuevo Mundo, creando desastres adicionales. En este intercambio microbiano, es posible que Cristóbal Colón haya trasladado una grave enfermedad de las Américas a Europa: la sífilis. Otro ejemplo de la ininterrumpida historia de la transferencia trasnacional de infecciones es la pandemia del cólera de 1829, que se originó en Asia, pasó a Egipto y el Norte de África, entró en Rusia y cruzó a Europa. Tres años después llegó a la costa este de Estados Unidos. Como se puede apreciar, las enfermedades infecciosas tienen un viejo historial de presencia cosmopolita. Lo novedoso es la escala de lo que se ha dado en llamar "tráfico microbiano". El incremento sin precedentes de la migración, el comercio y los viajes internacionales producen mi¬les de contactos que son potencialmente infecciosos.
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