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Los goles de la FIFA
Manuel Gameros
De Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2006

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Resumen: La FIFA, el máximo órgano rector del fútbol internacional, ha cambiado los paradigmas de hacer política por medio del deporte. Al ser una entidad internacional que se constituye como un órgano manejado a manera de empresa transnacional, su importancia política y económica se comienza a ubicar por encima de algunos de sus países miembros. Así se erige como un aliado que todos los países quisieran tener.

Manuel Gameros ha sido miembro del Servicio Exterior Mexicano; fue agregado cultural en la Embajada de México en el Reino Unido y ha desempeñado distintos cargos de asesoría en la Secretaría de Relaciones Exteriores, así como en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Con estudios en comunicación, sociología, semiótica y relaciones internacionales en distintas universidades de México y Estados Unidos, es candidato a doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Iberoamericana. Actualmente es socio consultor de las empresas Pórtico, Información y Análisis, S.C., y Praxis Intercultural, S.C. El autor agradece a José Ignacio Lanzagorta y Samuel Martínez sus ideas y contribuciones al enriquecimiento de este texto.

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El imperio global del fútbol
By Fausto Pretelin Muñoz de Cote
Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2006

¡A favor de los goles, en contra de la guerra!
-- Joseph S. Blatter, presidente de la FIFA

El 18 de agosto de 2004, en Puerto Príncipe, el equipo de fútbol de Brasil venció al de Haití de forma apabullante: seis goles a cero. A pesar de que la radical diferencia en el marcador podría interpretarse como un acto de humillación, no fue así. El suceso no generó animadversión hacia los brasileños; al contrario, se trataba del "partido por la paz", organizado con el fin de contribuir a los esfuerzos de pacificación en el área y para levantar el ánimo de los haitianos.

En un país en proceso de reconstrucción nacional, que está saliendo de una larga serie de enfrentamientos civiles entre facciones desde la época de Jean-Bertrand Aristide, la "diplomacia del fútbol" se manifestó en un acto de solidaridad y apoyo internacional. Al encuentro amistoso estaban invitados, entre otras personalidades, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Anan, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el jefe de Estado interino de Haití, Alexandre Boniface, y el primer ministro, Gerad Latortue.

Para los seguidores del balompié en Haití, ésta era una magnífica oportunidad de ver jugar a las grandes estrellas del scratch brasileño (actual campeón del mundo). La idea surgió unos meses antes. Cuando Brasil fue designado para liderar la misión de paz de la ONU en Haití (eventualmente desplegaría 6700 militares en la isla caribeña), el ministro Latortue insinuó que sería conveniente realizar un partido entre ambos países para "aliviar tensiones". Latortue, comentó que el partido "contribuiría considerablemente a reunificar nuestro país, ya que el fútbol es, por mucho, el deporte más popular en los guetos".

Más allá de la capacidad rebasada del estadio en Haití (gradas para 15000 espectadores, pero cerca de 25000 según cifras extraoficiales), lo importante fue que los haitianos generaron un gran ambiente de fiesta y pudieron compartir un espectáculo a pesar de sus diferencias ideológicas. El hecho de contar con la mayoría de las grandes figuras brasileñas, como Ronaldo y Roberto Carlos (Real Madrid), Ronaldinho (Barcelona) y Roger (Fluminense) hizo que la gente se volcara a las calles y al estadio para festejar la presencia de los jugadores brasileños, quienes, al entrar al terreno de juego fueron recibidos prácticamente como héroes locales. Desde este ángulo el encuentro contribuyó al cumplimiento de la función de paz y estabilización que se había asignado a Brasil.

¿Puede el fútbol servir regularmente como dispositivo internacional de cooperación y pacificación? ¿A qué se refiere la "diplomacia del fútbol"?, ¿representa una nueva forma de vinculación entre Estados o es, simplemente, un instrumento de acercamiento en el marco de la diplomacia tradicional? ¿Puede el popular deporte trascender e incluso condicionar el entorno diplomático? Y, si el fútbol es factor de peso en las relaciones internacionales ¿a qué principios y protocolos se ciñe? A continuación presentamos algunas reflexiones sobre elementos y claves de interpretación que pueden ayudar a dimensionar el papel de la "diplomacia del fútbol" en el marco de la "Copa Mundial" que llevará 3 millones de visitantes a Alemania este verano y una audiencia global acumulada de más de 30000 millones de televidentes y radioescuchas.

EL "ESPÍRITU OLÍMPICO"

El mundial de fútbol se inspira, en principio, en lo que podría denominarse "espíritu olímpico". Este "espíritu" supone una competencia amistosa en un ambiente de hermandad y paz entre los participantes. La diplomacia del fútbol también asume que esta contienda deportiva internacional contribuye a relajar tensiones generadas por discrepancias ideológicas e intereses políticos.

Se podría alegar que ésta es una interpretación idealizada de la tregua olímpica que adoptaban las ciudades-Estado de Grecia hacia el siglo VIII a.C., ya que sólo suspendían sus acciones bélicas poco tiempo antes y después de los cinco días que duraban las pruebas. Hay quienes aducen que las olimpiadas eran realmente "juegos de guerra", cuya principal finalidad era adiestrar a los hombres para la batalla. Sin embargo, más allá de los motivos de los antiguos griegos (quizás más pragmáticos que pacifistas), cuando se revivieron las olimpiadas en Atenas, en 1896, a modo de competencia deportiva universal, se consideró apropiado aspirar a un mítico ideal de paz y convivencia.

Éste es el "espíritu" que oficialmente adopta la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) al realizar los campeonatos mundiales de fútbol y el postulado básico que fundamenta la diplomacia del balompié. Sin embargo, también intereses comerciales, mercantilismo, nacionalismo, entretenimiento y otras premisas acompañan a la Copa Mundial desde sus orígenes. En 75 años de existencia, el mundial de fútbol se ha transformado en un rito simbólico de extraordinarias implicaciones geopolíticas, llegando a considerarse casi como una "guerra ritual" entre naciones.




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