Como observa Grace, Rusia es "aliada y opositora" de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y también de los consumidores de petróleo; en otras palabras, es un "fiel de la balanza". Grace, geólogo profesional y especialista en la industria, explora con gran detalle hasta dónde y con qué eficiencia cumplirá Rusia ese papel durante los próximos 15 años. El autor considera que las prácticas del pasado influyen de manera directa en las perspectivas actuales; por eso aborda la historia desde los inicios de la industria petrolera rusa, a finales del siglo XIX, y luego discurre a través del desarrollo de la cuenca Volga-Ural, Siberia occidental y, ahora, las nuevas regiones. No es una lectura para llevar a la cama, pero es enteramente accesible para el no especialista. Y proporciona la valoración más amplia y precisa de que se dispone sobre el potencial a mediano plazo de Rusia como proveedor de petróleo. Grace construye su argumentación a partir de una evaluación del petróleo sin extraer y luego pondera la capacidad de la industria para recobrarlo, tomando en consideración la manera en que el Estado, bajo el mandato de Putin, está resuelto a explotar la gallina de los huevos de oro. Si la posición de Rusia como actor internacional involucra cada vez más el tema del petróleo, hay aquí un buen punto para comenzar a entenderla.