Estrella en ascenso en teoría de las relaciones internacionales que da clases en la Universidad de Guadalajara, Santa-Cruz arguye de manera convincente que no fue coincidencia que la supervisión de elecciones por observadores internacionales, hoy práctica corriente, comenzara en América Latina. La "idea del Hemisferio Occidental", que tiene dos siglos de antigüedad, afirma que la región constituye un sistema separado de intereses arraigados en valores democráticos compartidos. Rechazando el cinismo de algunos "realistas" en favor de una "postura constructivista moderada", Santa-Cruz encuentra que el discurso hemisférico sobre la democracia ha alterado la forma en que los latinoamericanos definen sus intereses e identidades nacionales, y ha vuelto consistente la soberanía nacional con la intervención internacional en nombre de los derechos humanos y las elecciones libres. Con base en entrevistas recientes con actores esenciales, el autor detalla la supervisión de elecciones por instituciones multilaterales, organizaciones no gubernamentales y asociaciones cívicas nacionales en Chile (1988), Nicaragua (1990), México (1994) y Perú (2000). En un momento en que el Hemisferio Occidental -- como concepto y como zona de cooperación -- está sujeto a tensión, Santa-Cruz nos recuerda la durabilidad de la Idea del Hemisferio Occidental. Sin embargo, no considera la paradoja democrática que hoy acosa a América Latina: qué hacer cuando la gente elige líderes de dudosa dedicación a la democracia.