Foreign Affairs in Spanish Foreign Affairs in Japanese
Foreign Affairs en Español
Publicado por el ITAM
Busqueda Busqueda Avanzada

Inicio

El Último Número

Revisar Por Tema

Reseñas

Números Anteriores

Para Suscribirse

Búsqueda


Quiénes Somos
Permisos
Información Publicitaria
Ediciones Internacionales
Mapa Del Sito
Contáctenos



Reformar el Banco Mundial. Destrucción creativa
Jessica Einhorn
De Foreign Affairs En Español, Abril-Junio 2006

Imprimir este articulo Envíe este artículo a un amigo

Resumen: La arcaica estructura financiera del Banco Mundial es una amenaza para que conserve su relevancia. Su nuevo presidente, Paul Wolfowitz, debe empezar a cerrar el ala del banco dedicada a conceder créditos a países de ingreso medio.

Jessica Einhorn fue directora administrativa del Banco Mundial en 1998, luego de trabajar ahí casi 20 años. Hoy dirige el SAIS de la Johns Hopkins University.

Of Related Interest

Temas:
Economía, Comercio y Finanzas
Organizaciones Internacionales

Para salvar el Banco Mundial
By Sebastian Mallaby
Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2005

El FMI a los 60: ¿potencial desaprovechado?
By Ariel Buira
Foreign Affairs En Español, Julio-Septiembre 2005

Libre comercio en el hemisferio occidental
By Sidney Weintraub y Verônica R. Prado
Foreign Affairs En Español, Abril-Junio 2005

Lending Credibility: The International Monetary Fund and the Post-Communist Transition
Randall W. Stone. Princeton: Princeton University Press, 2002.

¿Liderazgo brasileño?
By Sérgio Danese
Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001

El Banco Mundial ingresó en una nueva era cuando Paul Wolfowitz asumió el cargo de presidente de la institución, el 1 de junio de 2005. Su predecesor, James Wolfensohn, ocupó el puesto durante 10 años, con una misión de transformación y un estilo de administración que ponía gran énfasis en su liderazgo personal. Al retirarse del cargo, Wolfensohn había logrado dar al banco "un rostro humano" y "el sueño de un mundo sin pobreza", y transformar las prioridades de la institución, con énfasis en construir instituciones, mejorar la gobernabilidad, elevar la voz y la participación de los pobres, fortalecer el estado de derecho y terminar con la corrupción. Cuando remplazó a Wolfensohn, Wolfowitz se apresuró a recalcar que suscribía la misión del banco de combatir la pobreza. Al mismo tiempo, hizo saber que la suya no sería una presidencia de gran estruendo.

Las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial tienen lugar en otoño y, en una tradición iniciada por Robert McNamara en Nairobi en 1973, se espera que el presidente del banco utilice esa ocasión para compartir su visión de la institución y dar a conocer nuevas iniciativas. El primer discurso de Wolfowitz, pronunciado en la reunión anual en Washington, D.C., en septiembre de 2005, fue elaborado para presentarse como un presidente que se concentraría en la administración de la institución, en la cooperación con sus socios, y en buscar el liderazgo dentro de los propios países, con énfasis en los resultados y la rendición de cuentas.

El término "Banco Mundial" es la forma abreviada de referirse al "Grupo del Banco Mundial", que consta de varias instituciones. Entre éstas figuran, como las más prominentes, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y la Asociación Internacional de Fomento (AIF), que proporcionan créditos a gobiernos, y la Corporación Financiera Internacional (CFI), que trabaja directamente con el sector privado. La función del BIRF es otorgar préstamos con tarifas basadas en el mercado a países de ingreso medio y a los países pobres que están en mejores condiciones; la AIF se concentra en apoyar el desarrollo en los países más pobres, con financiamiento de altas concesiones. Ahora que el banco comienza lo que bien puede ser un periodo de 10 años de conducción de Wolfowitz, es necesario preguntarse si se requieren cambios en esta estructura para que el banco continúe floreciendo. La pregunta más importante es cómo puede el BIRF seguir siendo relevante para las necesidades de sus clientes de ingreso medio, si es que puede, y adaptar su estructura financiera al mundo moderno de las finanzas globales.

DOLORES DE CRECIMIENTO

Durante sus casi 60 años de existencia, el Banco Mundial ha sido parte esencial de la arquitectura institucional internacional. Junto con el Fondo Monetario Internacional, fue establecido para promover una economía internacional abierta y liberal. Algunos de sus más grandes logros, por consiguiente, han provenido de la ayuda al desarrollo y crecimiento de países mediante una estrategia liberalizadora y orientada al exterior. Los adversarios del banco, mientras tanto, son los que se oponen al sistema de comercio liberal (sin incluir a quienes argumentan que ese sistema podría funcionar mejor). En este tema, el banco simplemente no puede intentar satisfacer a sus críticos.

Con el tiempo, el banco ha evolucionado de ser una organización concentrada en el crecimiento mediante el comercio y la inversión a una organización empeñada en lograr un mundo sin pobreza. Su misión principal ya no es asociarse con países de ingreso medio en su búsqueda de un crecimiento equilibrado y orientado al exterior, sino aliviar la pobreza en los países pobres y en los bolsillos más pobres de los países de ingreso medio. Ése es el Banco Mundial que Wolfensohn decidió crear y dirigir, y el que Wolfowitz ha adoptado.

El Banco Mundial también se está convirtiendo en la institución preferida para trabajar con países en desarrollo en temas de "patrimonio universal", tales como el medio ambiente y la salud. La misión de reconstruir estados destruidos por la guerra, que fue desdeñada durante la Guerra Fría, ha vuelto con ímpetu a partir de la caída del Muro de Berlín. Dondequiera que el dinero y el crecimiento económico son cruciales para los esfuerzos de reconstrucción -- en Bosnia, Cisjordania y Gaza, y en Asia después del tsunami -- la gente recurre al banco. Es probable que una seguridad energética cuidadosa del clima también se convierta en parte importante de la agenda del banco.

Cuando Wolfensohn tomó las riendas, en 1995, heredó una institución que estaba siendo atacada en muchos frentes. Los críticos hacían acusaciones de que recalcaba en exceso el crecimiento a costa de la igualdad y el alivio a la pobreza, ponía muy poca atención a la sustentabilidad ambiental, se concentraba demasiado en grandes proyectos de infraestructura que dañaban tanto el ambiente natural como a las comunidades pobres y, por avalar con tanto entusiasmo la globalización y la liberalización, se alineaba con las élites en contra de los carentes de poder. Wolfensohn nunca abjuró de la creencia del banco en la importancia del crecimiento, la infraestructura y el comercio; pero durante su mandato estos factores retrocedieron en favor de una nueva agenda construida alrededor de los "sectores sociales" de educación y salud, así como de habilitar a los pobres.

Sin embargo, la política pública se mueve en ciclos, a medida que los recuerdos se desvanecen y nuevas desilusiones eclipsan los fracasos más antiguos. Ahora que el ataque a las políticas centradas en el crecimiento se ha anotado una victoria y que se ha retirado la generación de empleados del banco que se concentró principalmente en el crecimiento y la liberalización, el crecimiento recibe un nuevo énfasis de quienes no están manchados por la historia, por así decir. De manera similar, el banco ha encontrado cada vez más políticamente permisible aumentar sus préstamos a la agricultura y la infraestructura (sectores en los que sus esfuerzos se caracterizaron alguna vez por el fracaso y la controversia). Esto no debe resultar una sorpresa: en una institución que sólo presta a gobiernos, el énfasis en la voz y la participación no tiene esperanzas de superar a la infraestructura y la agricultura en el largo plazo. En los nuevos préstamos, sin embargo, las lecciones de los errores pasados influirán de manera decisiva.

Mientras había cambio de guardia en la puerta principal, la unidad de evaluación interna del banco (que responde a los directores ejecutivos, quienes son los representantes de los accionistas del banco) señalaba el camino. Su Revisión Anual de la Eficacia del Desarrollo (ARDE, por sus siglas en inglés) correspondiente a 2004, estudio sobre las contribuciones del banco a la reducción de la pobreza, ponía énfasis en tres aspectos. En primer lugar encontró que el banco ponía muy poca atención en los temas del crecimiento, en favor de una estrecha concentración en los sectores sociales, y llamaba a enfocarse más en los sectores productivos (así como en la interacción de los sectores social y productivo) a fin de alcanzar el crecimiento que es esencial para una reducción sostenida de la pobreza. También informó que aunque se ha compilado mucho conocimiento, hay pocas pruebas de que las intervenciones del banco en temas de gobernabilidad hayan mejorado ésta o disminuido la corrupción. Finalmente, el ARDE señaló que aún falta demostrar el impacto que tienen sobre la pobreza las actividades de desarrollo social del banco.




1 | 2 | 3 siguiente




Email Updates
Sign Up for Free Bi-Weekly News Updates