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¿Generará el tsunami del Océano Índico un movimiento por la reducción de riesgos de desastres naturales?
Sálvano Briceño
De Foreign Affairs En Español, Abril-Junio 2006

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Resumen: La catástrofe provocada por el terremoto y tsunami del 26 de diciembre de 2004 ha tenido consecuencias y alcances nunca antes vistos. Debemos considerar ampliamente esa experiencia en términos de reducción de riesgos y vulnerabilidad de las comunidades en el contexto de un trabajo conjunto de acción humanitaria y desarrollo. Es indispensable la inclusión de sistemas de alerta temprana para la reducción de riesgos de desastres naturales dentro de los planes de desarrollo nacionales y estrategias internacionales.

Sálvano Briceño es director de la Secretaría de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD) en las Naciones Unidas.

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INTRODUCCIÓN

Los desastres asociados al terremoto y el tsunami del 26 de diciembre de 2004 han tenido consecuencias y significados extremos. La amplitud geográfica de las zonas devastadas no tiene precedentes en desastres de esta naturaleza. La respuesta ante la situación de desastre también ha sido excepcional, así como el inmediato reconocimiento (también inusual frente a este tipo de situaciones) de que muchas vidas se hubieran salvado si las políticas de reducción de vulnerabilidad a las catástrofes naturales se hubieran aplicado y si, en particular, se hubiese contado con un sistema de alerta temprana en el Océano Índico. Reconocer las fallas nos brinda la oportunidad para consolidar de manera más sistemática los compromisos humanitarios y de desarrollo que ya existen, a fin de fortalecer las actividades de reducción de estos riesgos en el futuro inmediato.

El esfuerzo continuado y el sentido de solidaridad hacia las víctimas que se asocian a los grandes desastres naturales destacan tanto en el compromiso local e internacional de proporcionar apoyo para cubrir las necesidades inmediatas de las comunidades afectadas como, hasta cierto punto, en apoyar los esfuerzos de reconstrucción.

LLAMADO DE EMERGENCIA DE LA ONU: INCLUSIÓN DE SISTEMAS DE ALERTA TEMPRANA ANTE LOS TSUNAMIS

Como ejemplo de la amplitud de dicha respuesta, el llamado de emergencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) significó, en su última estimación, una recaudación de más de 1200 millones de dólares. Los llamados de emergencia de la ONU son instrumentos que se utilizan en casos de emergencias graves con el objeto de atraer la atención hacia las necesidades inmediatas de las poblaciones afectadas, así como estructurar una respuesta coordinada y esbozar los requerimientos financieros de diferentes agencias internacionales. La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) de la ONU emite, por lo general, los llamados de emergencia a menos de 72 horas de ocurrido el desastre, y se considera que los mismos deben cubrir prácticamente las necesidades humanitarias para los próximos seis meses.

En el contexto del llamado de emergencia para el tsunami, el rápido reconocimiento de que muchas vidas y activos se hubieran salvado si se hubiera instalado un sistema de alerta temprana en el Océano Índico tuvo consecuencias especiales. Tal vez por vez primera el tema de la reducción de riesgos de desastres -- alerta temprana en este caso -- fue incluido como llamado de emergencia, para ser coordinado por la Secretaría de la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (EIRD). La naturaleza innovadora de esta inclusión llama a la reflexión sobre cómo los procesos que se desencadenan a raíz de los desastres y sus implicaciones e impactos de largo plazo pueden constituirse en una oportunidad para incrementar el compromiso común sobre estos asuntos.

A través de su Plataforma para la Promoción de la Alerta Temprana (PPAT), con sede en Bonn, la EIRD identificó la necesidad inmediata de evaluar y fortalecer los sistemas de alerta temprana en los países afectados por el tsunami, lo cual hizo del conocimiento de la OCHA. La EIRD también contactó a colaboradores relevantes para esos fines, entre ellos la Comisión Intergubernamental Oceanográfica de la UNESCO (COI/UNESCO) y la Organización Meteorológica Mundial, que desempeña un importante papel en el monitoreo y diseminación de la información sobre las amenazas naturales. Referente a las alertas ante los tsunamis, la COI/UNESCO ha acumulado una gran experiencia en la región del Pacífico, y ha abogado por la creación de esos sistemas en otras áreas del mundo, incluida la región del Océano Índico. Además, la EIRD también se puso en contacto con una amplia gama de organizaciones especializadas en el desarrollo y en las comunidades, y logró involucrarlas.

UN SISTEMA EFECTIVO DE ALERTA TEMPRANA

La PPAT construye su experiencia sobre los sistemas de alerta temprana relacionados con amenazas naturales, a través de más de 10 años de trabajo de programas de reducción de riesgos de desastres. Entre estos programas están la Década Internacional de las Naciones Unidas para la Reducción de Desastres Naturales y posteriormente la EIRD. En este marco se han llevado a cabo dos conferencias1 internacionales, de las cuales ha derivado un conjunto de principios clave, internacionalmente reconocidos, para establecer sistemas efectivos de alerta temprana, y la estructura de un programa de alertas tempranas para reducir los desastres.2

La línea invariable detrás de estos esfuerzos ha sido el reconocimiento de que el objetivo final de las alertas ante una amenaza natural no sólo sea un problema de alertar a tiempo, sino permitir salvar vidas y activos, y de que el bienestar y la vida cotidiana de la comunidad sean lo menos afectados posible. Para lograr esas metas es indispensable identificar e incluir en los procesos un gran número de actores hasta ahora no involucrados. Esto también requiere relacionar el tema (percibido tradicionalmente como técnico) con las agendas de desarrollo sostenible y de las comunidades, incluyendo en ellas los requerimientos de la reducción de riesgos de desastre.




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