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Democracia en América Latina Ignacio Walker De Foreign Affairs En Español, Abril-Junio 2006 Resumen: Los procesos electorales del 2006 en América Latina nos representan la legitimidad de la que goza la democracia en la región. Sin embargo, el neopopulismo presenta una tentación al electorado cuyas exigencias sociales no han sido cumplidas. Solamente fortaleciendo las instituciones políticas, dando respuesta a las exigencias sociales y logrando crecimiento económico se podrá consolidar la democracia latinoamericana. Ignacio Walker es ministro de Relaciones Exteriores de Chile y doctor en Ciencias Políticas por la Princeton University.
Tal vez una de las paradojas de nuestra región y de nuestro tiempo es que, a la vez que experimentamos una de las situaciones democráticas más amplias y extendidas de toda nuestra historia republicana, o al menos de nuestra historia independiente, existe una percepción muy generalizada sobre la fragilidad de esas democracias. Se habla del "déficit" democrático o de los problemas de gobernabilidad democrática en América Latina. Así, por ejemplo, nuestra región se prepara para realizar -- o ya se han realizado, o están en proceso de hacerlo -- una docena de elecciones hasta finales de 2006, lo que es un aspecto notable de la "democracia electoral" que campea por la región. Sin embargo, lo anterior coexiste con una serie de interrogantes sobre la solidez de estos procesos, muy distintos entre sí, en el contexto de la gran heterogeneidad de América Latina. En términos más bien periodísticos, consideramos que esta paradoja está bien recogida en un titular de la revista chilena Siete+7, del 29 de noviembre de 2002, que decía "América Latina: democrática e ingobernable", aludiendo, por un lado, a la buena salud que goza la región en términos de democracia electoral y, por otro, a los serios déficit en términos de gobernabilidad. Lo que sigue son algunas reflexiones que intentan aportar algunos elementos en torno a la tarea necesaria, impostergable y permanente de desentrañar algunas de las claves sobre las dificultades -- así como las posibilidades -- que encontramos para consolidar una democracia estable en América Latina, en condiciones aceptables de gobernabilidad. CONTRA LOS DETERMINISMOS La primera reflexión, forzosamente breve, se refiere a la necesidad de cuestionar algunos enfoques tradicionales, que han estado presentes en el campo de las ciencias sociales al menos desde la década de 1950, que se acercan peligrosamente a ciertos determinismos o enfoques estructurales que nos hablan, no sólo de las dificultades, sino de cierta imposibilidad de asentar la democracia y el desarrollo en América Latina. Cuando hablamos de "determinismos" tenemos muy en cuenta aquel notable artículo de Albert Hirschman, "El advenimiento del autoritarismo en América Latina y la búsqueda de sus determinantes económicos", como también ese notable libro editado por David Collier, en 1979, sobre El nuevo autoritarismo en América Latina, en el que Hirschman advierte precisamente contra los peligros de los enfoques deterministas, relacionados con las "exigencias intrínsecas" supuestamente asociadas a ciertos procesos y a sus características "estructurales". Sabemos que toda esa discusión giraba en torno al libro, tan notable como provocador, de Guillermo O'Donnell, sobre los regímenes burocrático-autoritarios de América Latina, en el que planteaba la tesis de que el advenimiento de dicho tipo de regímenes habría correspondido a una necesidad de la "profundización" capitalista en América del Sur (aunque el mismo O'Donnell negara que tal hubiese sido su tesis, así, en términos tan deterministas). Tal vez una de las primeras expresiones de esta suerte de determinismo en el campo de las ciencias sociales fue aquella literatura que subrayaba ciertos aspectos de la cultura política latinoamericana que la harían no apta para la implantación de una forma democrática de gobierno, tal como se la entiende en la tradición liberal, o democracia liberal o representativa. Así, por ejemplo, la existencia de una cultura católica, corporativa, orgánica, centralista, clientelista, patrimonialista, jerárquica, entre otros rasgos comúnmente asociados a nuestra cultura política, serían una suerte de impedimento estructural para el advenimiento de la democracia representativa en nuestra región. A decir verdad, parte importante de esta literatura de tipo "culturalista" se ha referido, en distintas versiones y tiempos, no sólo a América Latina, sino a Asia, a la ex Unión Soviética y a otros tantos ejemplos que podríamos mencionar, en las más diversas latitudes -- la última versión, la más actualizada y reciente de este enfoque se refiere al mundo árabe y Medio Oriente y las supuestas limitantes culturales que allí existirían para el advenimiento de la democracia -- . Lo cierto es que buena parte de estos enfoques se ha ido desvaneciendo ante las pruebas empíricas del colapso de regímenes autoritarios y el advenimiento de regímenes democráticos en sociedades cuyas características "culturales" las hacían aparentemente poco aptas para la democracia. Los casos de Asia y América Latina son algunos de los ejemplos más recientes y elocuentes para rebatir este enfoque. Una segunda manifestación de este tipo de enfoques deterministas se refería ya no tanto, o al menos directamente, a la cuestión de la democracia, pero sí al desarrollo, y se concentraba en el tipo de inserción económica internacional de ciertos países a partir de ciertos rasgos "estructurales". Tal es el caso de las tempranas teorías de la dependencia, que sostenían, como tesis central, que "somos subdesarrollados, porque somos dependientes", lo que constituía a todas luces una extrema simplificación. Afortunadamente Fernando H. Cardoso y Enzo Faletto, en su célebre libro Dependencia y desarrollo en América Latina, editado por Siglo XXI en 1969, salvaron la teoría de la dependencia de este determinismo simplista, sosteniendo, entre otras cosas, que "a pesar de los 'determinantes' estructurales, hay espacio para alternativas en la historia", prefiriendo hablar de "situaciones de dependencia" más que de una categoría o teoría de la dependencia.
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