Goldman ha dedicado su carrera a estudiar el papel de los intelectuales en la China moderna, siempre con una visión para detectar "semillas de democracia". Ella hace la distinción entre "intelectuales sistémicos" e "intelectuales antisistémicos", quienes, como disidentes, han expandido el dominio de la sociedad civil y, así, han ayudado a crear una nueva conciencia de ciudadanía. Este detallado relato comienza con el movimiento Democracy Wall y prosigue hasta informar sobre el establecimiento de organizaciones políticas independientes en los años ochenta, culminando con el asombroso surgimiento de unos 90 millones de chinos que han usado su acceso al ciberespacio para definir nuevos conceptos de ciudadanía. Aun cuando no pasa por alto la dura realidad de la represión del Estado, Goldman presenta una visión positiva de los proyectos chinos, basados no sólo en buenos propósitos o en generalizaciones abstractas, sino en hechos documentados e historias de individuos. Quienquiera que esté interesado en los proyectos chinos para la reforma política deberá leer este libro de sólida investigación pero de amena lectura.