De todos los volúmenes dedicados a la crisis europeo-estadounidense sobre Irak, éste, resultado de una serie de seminarios en el European University Institute en 2002, es probablemente el más equilibrado y penetrante. La mayoría de los autores no sólo escriben sobre el "estallido" de 2002-2003, sino también sobre tensiones y tendencias previas, añadiendo profundidad a su tratamiento de la crisis en sí. Esto es especialmente cierto en los capítulos de Geir Lundestad y David Andrews, y también en las excelentes contribuciones de Georges-Henri Soutou (sobre política francesa) y la de William Wallace y Tim Oliver (sobre el Reino Unido). Miles Kahler añade un análisis muy convincente tanto de la continuidad como de los cambios recientes (incluidas las nuevas políticas étnicas y la polarización ideológica) del lado de Estados Unidos. La defensa más elaborada y seria de la política exterior de la administración Bush, con base en una consideración de largo plazo de la diplomacia estadounidense, la hace Marc Trachtenber, quien vio a Saddam Hussein como una amenaza mucho más seria de lo que lo hizo la mayoría de otros analistas.