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¿Quién controlará a internet? Kenneth Neil Cukier De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2006 Resumen: Gobiernos extranjeros quieren que el control de internet se transfiera de una ONG estadounidense a una institución internacional. Washington ha respondido con una Doctrina Monroe para nuestros tiempos, con lo cual pone el escenario para una nueva controversia. Kenneth Neil Cukier es especialista en temas de tecnología y reglamentaciones en The Economist.
Para ser un documento histórico, la declaración emitida el 30 de junio por el Departamento de Comercio fue de bajo perfil aun dentro de las normas estadounidenses de informalidad. Nada de lenguaje florido, ni firmas con pluma fuente, nada del Gran Sello de Estados Unidos: sólo 331 palabras en una sola página. Pero la parquedad de la presentación no disminuía la importancia del contenido, que era el intento de Washington de dar por resuelto un problema esencial de la gobernabilidad del siglo XXI: ¿quién controla a internet? Toda red requiere cierto control centralizado para funcionar. El sistema telefónico global, por ejemplo, es administrado por la más antigua organización internacional surgida de un tratado, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, fundada en 1865 y hoy forma parte de la familia de la ONU. Internet es diferente: está coordinado por una organización no lucrativa del sector privado llamada Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados (ICANN, por sus siglas en inglés), la cual fue fundada por Estados Unidos en 1998 para encargarse de las actividades que, aunque parezca asombroso, realizó durante 30 años un solo profesor de California peinado de coleta. La controversia en torno a quién controla a internet se ha ido calentando durante años en círculos insulares de política tecnológica, y en fechas recientes ha ascendido hacia conversaciones diplomáticas formales. Muchos gobiernos sienten que, al igual que la red telefónica, internet debe ser administrado conforme a un tratado multilateral. La ICANN, según su punto de vista, es un instrumento de la hegemonía estadounidense sobre el ciberespacio: su enfoque de sector privado favorece a Estados Unidos, Washington retiene autoridad de supervisión y su Comité Asesor Gubernamental, compuesto por delegados de otras naciones, carece de poderes reales. Este descontento finalmente afloró en la Cumbre Mundial de la Sociedad de Información, organizada por la ONU, cuya primera fase se llevó a cabo en Ginebra en diciembre de 2003 (fecha de la segunda: noviembre de 2005 en Túnez). Brasil y Sudáfrica han criticado el arreglo actual, y China ha propuesto la creación de una nueva organización internacional mediante un tratado. Francia quiere un enfoque intergubernamental, pero que en él participe sólo un grupo elitista de naciones democráticas. Cuba y Siria han aprovechado la controversia para molestar a Washington, e incluso el tirano de Zimbabwe, Robert Mugabe, ha saltado a la palestra para asegurar que el sistema vigente de regulación de internet es una forma de neocolonialismo. ¿Cómo fue que una tecnología tan bien acogida se volvió fuente de semejante discordia? Todos entienden que internet es crucial para el funcionamiento de las economías, las sociedades e incluso los gobiernos de la era moderna, y todos tienen interés en procurar que sea seguro y confiable. Pero al mismo tiempo muchos gobiernos están molestos de que tan vital recurso exista fuera de su control y, peor aún, que esté bajo la égida de un Estados Unidos ya de sí dominante. La respuesta de Washington a estas inquietudes -- los cuatro escuetos párrafos del Departamento de Comercio, difundidos a finales de junio, en los cuales anunciaba que Estados Unidos planea retener el control de internet por tiempo indefinido -- llevaba la intención de ser una especie de Doctrina Monroe para nuestros tiempos. En el extranjero fue recibida con la indignación que era de suponerse, lo cual montó el escenario para una controversia posterior. DUEÑOS DE LOS NOMBRES DE SU DOMINIO Uno de los mitos más entrañables del ciberespacio es que internet es totalmente descentralizado e incontrolable en sí mismo. Como todos los mitos, está basado en un poco de verdad y una fuerte dosis de deseo racionalizado. Es cierto que en comparación con el sistema telefónico, que tiene un siglo de edad, internet es un ejemplo de desregulación y descentralización. Sin embargo, en cuatro sectores esenciales requiere supervisión y coordinación para funcionar sin problemas. Juntos, estos sectores constituyen el "sistema de nombres de dominios" de direcciones, con el cual los usuarios navegan por la red y envían correos electrónicos (e-mails). En primer lugar, existen nombres de dominios, como www.foreignaffairs.org [o www.foreignaffairs-esp.org]. Alguien debe decidir quién operará la base de datos de nombres genéricos que terminan con sufijos como ".com", ".net", ".info", y otros (privilegio que promete atractivas ganancias). También, alguien debe designar a los operadores de los sufijos de dos letras que identifican a los países (como ".cn" para China). En segundo lugar, existen números de Protocolo de Internet, claves hasta de 12 dígitos, invisibles para los usuarios, que cada máquina en la red requiere para ser reconocida por otras. Debido a una decisión técnica tomada cuando la red estaba en desarrollo, a finales de la década de 1970 -- en un mundo salpicado de grandes computadoras de alto poder, conocidas como mainframe -- , el sistema se estableció para dar acomodo a sólo unos 4000 millones de números potenciales de Protocolo de Internet, mucho menos de los necesarios hoy día. Por consiguiente, en tanto internet no se amplíe, los números de protocolo deben asignarse en poca cantidad y con cuidado, puesto que una duplicación accidental siembra el caos en el enrutamiento del tráfico en la red. El tercer sector es lo que se llama servidores de raíz. Se necesita algún control de las máquinas actuales que hacen funcionar el sistema de nombres de dominios. Cuando los usuarios visitan sitios web o envían e-mails, grandes computadoras, conocidas como servidores de raíz, alinean los nombres de dominio con los correspondientes números de Protocolo de Internet en cuestión de milisegundos. La base de datos es el archivo Rolodex más importante del mundo. Sin embargo, debido a un hipo técnico que ocurrió cuando la red era joven, sólo puede haber 13 servidores de raíz, algunos de los cuales suministran datos a sitios espejo distribuidos en el mundo. En consecuencia, alguien debe decidir quién operará los servidores de raíz y dónde estarán ubicados esos operadores. Como el sistema evolucionó de manera informal, los administradores de los servidores de raíz son diversos; entre ellos: la NASA; una organización no lucrativa holandesa; universidades; las fuerzas armadas estadounidenses, y empresas privadas. En total, 10 servidores de raíz se operan desde Estados Unidos, y Ámsterdam, Estocolmo y Tokio tienen uno cada una.
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