Este bien escrito, bien argumentado y desafiante ensayo ofrece una sólida contribución al debate sobre la configuración de la integración europea y un argumento a favor de la relevancia de la filosofía política para las relaciones internacionales. Morgan intenta establecer qué tipo de Europa cumple lo mejor los requerimientos de la "justificación del público". Se apoya en tres ingredientes de un estándar democrático de justificación: un requisito de publicidad (los argumentos "deben apelar a razones que los europeos considerarán apropiadas"), un requisito de accesibilidad (los argumentos "deben ser entendidos por la gente común") y un requisito de suficiencia (los argumentos deben mostrar que la política federal europea "ofrece una protección efectiva y eficaz de los bienes y beneficios que busca para justificar su existencia"). Más adelante, Morgan se refiere a la debilidad del euro-escepticismo nacionalista y entonces examina dos Europas posibles diferentes. Una es la "Europa post-soberana", "una política radicalmente descentralizada [ . . .] sostenida en conjunto por las prácticas del diálogo y la contestación". La otra, que favorece Morgan, es una Europa soberana, "cuyas premisas a la contribución a una Europa federal serían la seguridad de los individuos". Los costos de la actual unipolaridad, como afirma Morgan, son muy altos, y la Europa que él recomienda requiere la soberanía interna, garantizada mediante "la construcción de estructuras políticas paralelas y no duplicativas que puedan ganar legitimidad sólo si demuestran su eficacia".