Foreign Affairs in Spanish Foreign Affairs in Japanese
Foreign Affairs en Español
Publicado por el ITAM
Busqueda Busqueda Avanzada

Inicio

El Último Número

Revisar Por Tema

Reseñas

Números Anteriores

Para Suscribirse

Búsqueda


Quiénes Somos
Permisos
Información Publicitaria
Ediciones Internacionales
Mapa Del Sito
Contáctenos



Respuesta global a problemas globales
Paul H. Martin
De Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2005

Imprimir este articulo Envíe este artículo a un amigo

Resumen: El G-20 ha ayudado a los líderes de la economía mundial a pasar de sólo manejar las crisis a hacer mejoras de largo plazo en la economía internacional. Hoy, un nuevo foro de líderes -- L-20 -- podría hacer algo similar en los problemas políticos.

Paul H. Martin es el primer ministro de Canadá.

Of Related Interest

Temas:
Organizaciones Internacionales

Secretary or General?: The UN Secretary General in World Politics
Simon Chesterman (ed.). Nueva York: Cambridge University Press, 2007.

México y el Consejo de Seguridad de la ONU en el siglo XXI
By Juan Manuel Gómez Robledo Verduzco
Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2008

Parliament of Man: The Past, Present, and Future of the United Nations
Paul Kennedy. : Random House, 2006.

Instituciones, democracia e integración regional en el Mercosur
Giorgio Alberti, Elsa Llenderrozas y Julio Pinto (comps.). Buenos Aires: Bononiae Libris, 2006.

¿El final de la Europa francesa?
By Steven Philip Kramer
Foreign Affairs En Español, Octubre-Diciembre 2006

LA JUSTIFICACIÓN PARA UN FORO DE NUEVOS LÍDERES

En 1995, la crisis del peso golpeó a México y América Latina parecía tambalearse al borde de un colapso económico. Unos años después, algunas de las economías más fuertes de Asia se enfrentaban a un desastre similar. En 1998, el incumplimiento ruso trajo consigo el temor de que el contagio se propagara causando la muerte progresiva de las economías. Los fatalistas presagiaban una depresión global de proporciones no vistas desde la década de los treinta.

Hoy, los años noventa se recuerdan como una era de crecimiento y creatividad sin precedentes. Sin embargo, mi experiencia como ministro de Finanzas de Canadá en esos años me permite decir que en ese entonces dicho crecimiento no parecía ni por mucho tan seguro. Entonces, ¿qué cambió? ¿Cómo llegamos de allá hasta aquí, de una serie de grandes crisis económicas a un periodo de relativa calma económica?

Las crisis tienen su utilidad. Pueden precisar un momento y poner nítidamente de relieve los errores que se cometieron y lo que debe hacerse para corregirlos. Con notable éxito, durante los últimos 50 años la comunidad internacional ha demostrado que ha aprendido las lecciones, y ha instrumentado las medidas internacionales necesarias para resolver las crisis y llevar al mundo más prosperidad, más seguridad, más salud y bienestar social de lo que nuestros abuelos hubieran podido imaginar.

Las crisis económicas de los años noventa requerían soluciones a problemas específicos para cada uno de los países afectados. Sin embargo, mientras los gobiernos trabajaban en ellos, surgió un problema más general que levantó serias dudas sobre el enfoque total de los asuntos económicos globales. En términos más sencillos: los países apropiados no estaban sentados a la misma mesa al mismo tiempo.

Al carecer de un foro adecuado de líderes, en la década de los noventa los ministros de Finanzas de los países altamente industrializados (G-7) tomaron la iniciativa de formular las respuestas para las diferentes crisis. Sin embargo, este grupo estaba muy restringido y no podía colaborar en fijar las pautas para la sólida administración financiera que deberían seguir los motores económicos emergentes del mundo en vías de desarrollo.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) desempeñó un papel central al montar operaciones de rescate, pero no estaba preparado para dominar la lingua franca -- y francamente política -- que se requería para establecer un consenso sobre políticas sólidas a través de la división Norte-Sur.

El entonces secretario del Tesoro de Estados Unidos, Lawrence Summers, era muy consciente del problema e hizo varios intentos durante su gestión por reunir a los países apropiados. Pero sus logros fueron limitados, y cuando le sugerí que tratáramos de establecer algo más permanente, mostró su interés de inmediato.

NACE UN FORO

El resultado fue el G-20, grupo integrado por los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países del ahora G-8 y de los principales centros de poder económico emergentes y regionales.[1] En 1999, presidí la primera reunión del G-20 en Berlín, y desde entonces, un país distinto ha dirigido el grupo cada año.




1 | 2 | 3 | 4 siguiente




Email Updates
Sign Up for Free Bi-Weekly News Updates