Diecinueve economistas latinoamericanos presentan una sólida y bien documentada argumentación para mostrar que la privatización de empresas estatales ha sido un éxito regional, pese a las percepciones populares. Corrigiendo errores metodológicos de la literatura especializada y compilando copiosos datos, celebran el incremento en la productividad, la elevación de la producción y la mejoría en servicios públicos. También las arcas gubernamentales se han robustecido: los ingresos por ventas de 1990 a 1999 sumaron unos 180000 millones de dólares, y la nueva administración ha transformado empresas adictas a los subsidios en entidades rentables que pagan impuestos. Los autores también refutan acusaciones populistas de que la rentabilidad se ha dado a expensas de los trabajadores y de los pobres (aunque con pruebas menos sólidas de las que presentan sobre ganancias en eficiencia). Los recortes de personal han sido comunes, pero los datos disponibles muestran salarios mayores para la fuerza laboral privatizada. En municipios pobres de Argentina, donde se privatizaron los servicios de agua potable, la mortalidad infantil bajó 24%, lo cual se traduce en 375 menos fallecimientos de niños por año. Sin embargo, las tasas de inversión han tenido sólo una modesta elevación, debido en parte a los subdesarrollados mercados de capital de la región. Esos casos donde la privatización resultó defectuosa apuntan a la próxima ronda de reformas rigurosas: licitaciones transparentes, vigorosos regímenes reguladores y una radicalmente reorganizada gobernabilidad empresarial. Esta colección accesible, con la información más reciente, será una valiosa lectura para estudiosos de la privatización en todo el mundo.