Este volumen, producto de una conferencia organizada por la Georgetown University, examina desde múltiples perspectivas la aparición del sentimiento antiestadounidense en Corea del Sur. Allá hay marxistas cuyos puntos de vista sobre el capitalismo avanzado y el imperialismo han alentado percepciones paranoicas sobre la participación estadounidense en todos los aspectos de la vida coreana. En la derecha, hay tradicionalistas que creen que la cultura estadounidense está destruyendo los antiguos valores coreanos. Y luego hay oportunistas que están listos para abalanzarse sobre cualquier incidente que involucre a soldados estadounidenses o problemas relacionados con las instalaciones militares de Estados Unidos. Los autores dejan en claro que no existe ninguna explicación simple para la aparición del sentimiento antiestadounidense. Aunque muchos observadores están prestos para culpar a las políticas de Washington, los factores más importantes pueden ser existenciales: Estados Unidos es demasiado rico, demasiado poderoso, con ideales demasiado virtuosos, demasiado informado y sofisticado. Todo ello provoca entre los coreanos una necesidad de contraatacar. En cualquier caso, la intensidad del sentimiento antiestadounidense ha retrocedido en parte gracias a que la "política del sol" de Corea del Sur no ha podido transformar las relaciones con el Norte, y eso recuerda a los surcoreanos que el papel de Estados Unidos es todavía crucial.