Durante mucho tiempo los economistas han advertido que los mercados financieros que pasan en un momento de la bonanza a la crisis son el talón de Aquiles del capitalismo. Con base en su anterior disección del FMI, el vívido e inteligente estudio de caso que presenta Blustein de la tragedia económica argentina es un indignado recuento de la forma en que los indulgentes acreedores internacionales primero socavaron la disciplina financiera argentina y luego precipitaron un doloroso colapso. Blustein, experimentado periodista de negocios, rinde homenaje a las Casandras cuyas visionarias advertencias fueron desechadas por "ejecución errónea, falta de ejecución e incluso ejecución negligente", y presenta poco favorables retratos de Horst Köhler, Paul O'Neill, John Taylor y los banqueros de inversión Joyce Chang y David Mulford. Sin embargo, el alegato central de Blustein -- que el FMI y el Tesoro estadounidense debieron haber coordinado un golpe preventivo para obligar a una reducción temprana del valor de la deuda -- subestima la fuerza de voluntad del mago financiero argentino Domingo Cavallo. Blustein entiende, pero en ocasiones minimiza, las arduas negociaciones y restricciones institucionales que dan rango de arte al trazo de políticas financieras internacionales. Al equipo actual de negociación en Buenos Aires, envuelto en reducciones confiscatorias de deuda y violenta retórica antiglobalización, le vendrá bien este recuento.