Los altos precios del petróleo en 2004 hicieron recordar a todos la creciente dependencia de Estados Unidos del resto del mundo en este insumo crucial para su economía. Lovins y colaboradores resumen aquí propuestas concretas para reducir las importaciones estadounidenses de petróleo de los 20 millones de barriles diarios que se proyectan para 2025 a 5 millones o menos: alentando un uso más eficiente del petróleo y sustituyendo éste por biocombustibles y gas natural desperdiciado (lo que reduciría la dependencia del petróleo aún más en los años subsiguientes). En parte financiado por el Departamento de Defensa y la Oficina de Investigación Naval, este bien documentado estudio recurre a la tecnología existente y está atento a las consideraciones económicas. En el libro, parte manual tecnológico y parte defensor sereno, se argumenta que una gran reducción de la dependencia del petróleo es posible y deseable a la vez durante las próximas dos décadas, con la realización de ahorros en vez de continuar haciendo negocios como de costumbre. Gran parte del cambio ocurrirá gracias a las presiones competitivas normales, pero puede acelerarse con un liderazgo público bien perfilado, en los ámbitos federal y estatal, y mediante incentivos modestos y cambios en la legislación (tales como introducir un seguro básico obligatorio de responsabilidad civil que se cobraría en el consumo de gasolina).