En esta meditación muy sensata y personal, el distinguido académico y diplomático singapurense Mahbubani expresa su ansiedad por la profundización de la desconfianza y el resentimiento hacia Estados Unidos -- ansiedad porque cree fervientemente que esa nación ha hecho más bien al mundo que cualquier otra, al convertir el sueño estadounidense en la esperanza del mundo -- . Su tesis es que, al dominar el planeta, Estados Unidos también lo transformó, desencadenando fuerzas globalizadoras que no está bien preparado para manejar. Paradójicamente, en su opinión, ese país es en gran medida "inocente" del mundo que ha tocado tan profundamente (en especial cuando se refiere al Islam y a Asia), habiendo escapado -- por lo menos hasta hoy -- de las complejidades de la "historia". Desde el punto de vista de Mahbubani, después de la Guerra Fría se produjo un cambio fatídico: pese a la gran retórica sobre la construcción de un orden más incluyente y basado en reglas, Washington optó por convertirse en un país "normal", como pudo apreciarse en su falta de una respuesta generosa a la crisis financiera asiática o de cualquier respuesta al genocidio en África. Como esta "vuelta a la normalidad" está arraigada en la democracia estadounidense, Mahbubani sólo puede hacer una súplica: que los dirigentes de esa nación se eleven por encima de sus intereses de corto plazo para ofrecer un liderazgo iluminado en un futuro que ellos han ayudado a poner en movimiento.