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India y América Latina: El redescubrimiento de sus valores e intereses Julio Faesler Carlisle De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2005 Resumen: América Latina e India atesoran arraigadas y multifacéticas herencias históricas y culturales. Las embarcaciones que recorrían las antiguas rutas comerciales entre ambas regiones, cargadas de especias y metales preciosos, ahora transportan petróleo y aparatos electrónicos. El comercio es nuestro lazo más fuerte, pero debemos concentrarnos en la inversión y la investigación. India y América Latina comparten un brillante futuro como socios y colegas si, y sólo si, aprovechamos los grandes potenciales mutuos. Julio Faesler Carlisle fue embajador de México en India de noviembre de 2001 a noviembre de 2004.
El conocimiento de las historias y las culturas permiten comprender las relaciones internacionales. América Latina y la India atesoran sus arraigadas y multifacéticas herencias históricas y culturales. Los Vedas y los Upanishads, los registros de los aztecas y mayas, los grandes templos del monte Abu, Tanvanjour o Chichén-Itzá y Teotihuacan en México, o el Machu Pichu de los incas trascienden los siglos y aún están con nosotros. Se han planteado teorías de qué tan lejos se remontan nuestras relaciones. El doctor B. Chakravarti considera que hay una cepa común de los indios y los amerindios. También hay indicios genéticos reconocibles en las espaldas de los infantes mayas que nos recuerdan las de sus antepasados centroasiáticos que cruzaron el puente terrestre de las Aleutianas o navegaron en las desoladas aguas del Mar de Bering hace más de 20000 años. Los polinesios vinieron de las costas de los modernos Perú y Chile y así se cierra el círculo. Quizá exploradores y misioneros procedentes de Asia llegaron al continente americano antes de que Cristóbal Colón, por error, tomara a la isla de La Española como parte de India a finales del siglo XV, confiando en que no estaba a más de 10 jornadas del Ganges. Durante 300 años, imponentes galeones salieron de México y navegaron el Pacífico para llegar a India y China desde mediados del siglo XVI. La Compañía de Indias española comerciaba con Filipinas, Macao y China. Desde Manila (gobernada por el virrey de la Nueva España), llegaron a España, a través de América, algodón de Cambay, Gujerate y Sindi; especias de la costa de Malabar y diamantes y rubíes de Vijaynagar. Acapulco y El Callao, los puertos del Pacífico de México y Perú, realizaban ferias para recibir la llegada anual de la "Nao de la China" con sus cargamentos de especias y telas destinadas a Sevilla y que se volvió el imán comercial de la Europa renacentista. En México, todos se habituaron a los diseños y sabores indígenas. EL REENCUENTRO En los años siguientes, India y América Latina comerciaron esporádicamente y sobre unas cuantas mercaderías específicas como algodón, especias, gemas, metales preciosos y obras de arte. En la actualidad recorren los mismos caminos petróleo, productos de acero, sustancias químicas, vehículos de transporte, aparatos electrónicos, textiles y servicios de información. Las compras latinoamericanas de productos indios se han elevado a 1455 millones de dólares estadounidenses (2001-2001), lo que equivale a 2.2% de las exportaciones de India. Estas ventas a América Latina representan 0.25% de las importaciones totales de la región. Las importaciones indias de América Latina ascendieron a 989 millones de dólares, sólo 1.5% de las importaciones totales del país asiático. El comercio de India con la región latinoamericana se realiza sobre todo con Brasil, México, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. El comercio exterior contribuye con 41% al PIB latinoamericano y, en el caso de México, con 64.5%, en comparación con 25.7% para India. Más específicamente, México exportó 465.6 millones de dólares en 2003, de los que la mayor parte fue petróleo crudo (435.3 millones); el resto fue de sustancias químicas, minerales, juguetes, nylon, fibras y maquinaria. México importó 564.1 millones de dólares sobre todo en textiles, prendas de vestir, partes de repuesto, motocicletas, sustancias químicas, fertilizantes, productos farmacéuticos y tintes. La economía india se basa predominantemente en la base rural, que captura prácticamente 70% de una fuerza de trabajo de 400 millones de personas y contribuye sólo con 25% al PIB. El sector manufacturero de la economía de India es de 15.9% en productos alimenticios y verduras y bebidas, 9.8% corresponde a textiles, maquinaria y productos eléctricos, 2.9% a prendas de vestir y materiales para tinción, y 10.1% a metales básicos. En el rubro fabril, 12.7% está en el sector público (16695 plantas), 85.3% (112001) son totalmente de propiedad privada y 1.4% (1834 plantas) son sociedades conjuntas o cooperativas.
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