Foreign Affairs in Spanish Foreign Affairs in Japanese
Foreign Affairs en Español
Publicado por el ITAM
Busqueda Busqueda Avanzada

Inicio

El Último Número

Revisar Por Tema

Reseñas

Números Anteriores

Para Suscribirse

Búsqueda


Quiénes Somos
Permisos
Información Publicitaria
Ediciones Internacionales
Mapa Del Sito
Contáctenos



Haití: ¿complemento o vacío hegemónico en América Latina?
Gabriel Gaspar Tapia
De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2005

Imprimir este articulo Envíe este artículo a un amigo

Resumen: El caso de Haití es un ejemplo notorio de cómo, después de la Guerra Fría, la política de Estados Unidos hacia América Latina se ha transformado. Si bien en el pasado Washington intervenía directamente en la región para solucionar los conflictos, hoy, al no existir más la sombra de la Unión Soviética como elemento desestabilizador, son los mismos países del continente, como Argentina, Brasil y Chile, los que están llamados a resolver los problemas.

Gabriel Gaspar Tapia es licenciado en Ciencias Políticas, actualmente se desempeña como subsecretario de Guerra del Ministerio de Defensa Nacional de Chile.

Of Related Interest

Temas:
Caribe
Estados Unidos

The United States and the Caribbean. Transforming Hegemony and Sovereignty
Anthony P. Maingot y Wilfredo Lozano. Nueva York- Londres: Routledge (Contemporary Inter-American Relations Series), 2005.

Cómo los americanos ayudaron a colocar a Balaguer en el poder en 1966
Bernardo Vega. : Fundación Cultural Dominicana, 2004.

Lejos de Dios y demasiado cerca de?La política exterior de Cuba hacia América Latina y el Caribe
By Andrés Serbin
Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001

Cuba, el desconocido mundo de los negocios
By Lila Haines
Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001
[continúa...]

En lo que va de la Posguerra Fría, luego de poner énfasis en el proyecto Mercosur, transitó hacia la conformación de una proyección sudamericana con el resto de sus vecinos. Durante los últimos años la preocupación por conformar una visión y una concertación sudamericana fue uno de los puntos importantes de su proyección internacional. Sin embargo, en los últimos tiempos Brasil ha acometido iniciativas y operaciones en los temas globales (la concertación con la India, Alemania y Japón en pro de la reforma del Consejo de Seguridad y la iniciativa del presidente Lula contra el hambre).

Dos razonamientos podrían explicar este salto desde la "isla sudamericana" hasta alcanzar una agenda global más sustancial. En primer lugar, constatar que la mayoría de los vecinos de Brasil, en especial los andinos, atraviesan por diversas situaciones de conmoción interna que limitan sus posibilidades de apoyar una proyección externa. En cambio, sus vecinos del Cono Sur se encuentran en mejores condiciones de estabilidad, tanto política como económica y pueden ser socios activos e interesados en una proyección común en la agenda internacional en la que, obviamente, la preocupación por un entorno de paz y seguridad ocupa un lugar destacado. Ello explicaría la coordinación tipo ABC (Argentina, Brasil y Chile) que se observa en el caso haitiano.

En segundo término, está claro que si Brasil quiere ocupar una posición más destacada en la agenda global, y en especial aspira a ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad, necesita hacerse presente en los temas de seguridad regional. En pocas palabras, necesita avalar con su presencia en Haití su interés por participar en los temas de seguridad global. Y si puede hacerlo en compañía de sus principales vecinos, mejor. En este esfuerzo, Brasil ha coincidido con la perspectiva de Chile y Argentina. Los tres países están convencidos de que es necesaria una activa inserción internacional, que es indispensable un mundo regulado conforme a derecho y que fortalezca el papel de la ONU, y que para ello es imprescindible la concertación entre los países de la región.

De los tres, si bien Chile es el más pequeño, es, en cambio, el país más "globalizado" del subcontinente dada su apertura económica y su apuesta a la modernidad. Asimismo, es uno de los países que goza de mayor estabilidad en la región. Estas razones lo impulsan a asumir su cuota correspondiente en materia de cooperación para la seguridad internacional. Recordemos que hoy en día tanto Chile como Brasil forman parte del Consejo de Seguridad, en su carácter de miembros no permanentes. Por su parte, desde hace mucho tiempo Argentina ha desarrollado una política de confianza mutua y concertación con sus vecinos brasileños y chilenos. La nueva administración Kirchner, si bien dio por superada la fase de "relaciones carnales" con Estados Unidos de los tiempos de Menem, ha subrayado su compromiso con los designios de la ONU, en especial en materia de seguridad internacional. Los tres países apuestan por una fuerte cooperación en la estabilidad y la seguridad de la región. Se perfila así una presencia cooperativa austral en el tema de la seguridad.

LAS PRINCIPALES AUSENCIAS: CANADÁ, MÉXICO Y LOS MECANISMOS INTERAMERICANOS

Así como los países sudamericanos se han hecho presentes en la crisis haitiana, sobresale la poca presencia de otros actores de la región. Por razones de espacio sólo abordaremos dos casos: el de México y el de Canadá.

Partiendo de este último, llama la atención su retiro luego de la primera fase. Si Estados Unidos está comprometido en su esfuerzo bélico en Asia Central, y Francia necesita atender las demandas de cooperación en los Balcanes y África, no están claras las razones del retiro canadiense, al menos de su cooperación militar, dado que en Haití mantiene una dotación policial menor.

Canadá ha reiterado su interés en profundizar su relación con América Latina, interés que es ampliamente acogido por el resto del continente. Sus fuerzas armadas tienen una amplia experiencia en operaciones de paz. Por múltiples razones, el Caribe es un área tradicional de interés para la diplomacia canadiense. Agréguese a ello un detalle no menor: es uno de los pocos países francoparlantes del continente, y ésa es una cualidad más que necesaria cuando se trata de construir lazos de cooperación y confianza con la población local. Si China tiene pensado enviar fuerzas a Haití (sería la primera vez que tropas chinas ingresaran al continente), sorteando dificultades logísticas, idiomáticas y culturales fáciles de imaginar, cuesta entender por qué los vecinos más cercanos y con más recursos se niegan a avanzar.

El caso de México es diferente. Su doctrina en estas materias es conocida. El envío de tropas al exterior no forma parte de su tradición militar ni diplomática. Está claro que sea éste uno de los puntos que podría debatirse en una nueva agenda mexicana de participación internacional. Sin embargo, por el momento, el consenso histórico es el señalado, fiel contrapartida de otro de sus tradicionales ejes diplomáticos: la no intervención en los asuntos internos de otros estados. Más aún, México es uno de los países más importantes de la Cuenca del Caribe y, obviamente, una desestabilización en cualquiera de los países de esta subregión, incidiría en cierta medida en sus intereses. Por el contrario, una región caribeña estable y segura es altamente conveniente para su seguridad nacional.

El resto de América Latina tiene bastantes problemas internos y necesidades económicas que limitan su capacidad de cooperación. Por ello, resalta más la acción de los países del Cono Sur y de Brasil.




anterior1 | 2 | 3 | 4 | 5 siguiente




Email Updates
Sign Up for Free Bi-Weekly News Updates