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Intercambio de servicios de salud entre México y Estados Unidos
Julio Frenk y Octavio Gómez Dantés
De Foreign Affairs En Español, Enero-Marzo 2004

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Resumen: Cuando se piensa en intercambios comerciales raramente se toman en cuenta los servicios de salud; sin embargo la globalización y, en el caso de México y Estados Unidos, la cercanía geográfica han favorecido el crecimiento de este rubro. México debe aprovechar la oportunidad que representa la importación de tecnología médica y de especialistas para crear servicios de salud eficientes y de calidad.

Julio Frenk es secretario de Salud de México. Octavio Gómez Dantés es director general de Evaluación del Desempeño de la misma secretaría.

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El desplazamiento de los asuntos humanos del marco restringido del Estado-nación al vasto escenario del planeta Tierra está afectando no sólo el comercio, las finanzas, la ciencia, el ambiente, la delincuencia y el terrorismo; también está modificando la naturaleza de los retos de salud a los que nos enfrentamos en todo el mundo.

En septiembre de 1997, en un conocido informe del Instituto de Medicina de Estados Unidos se afirmaba: "Las distinciones entre los problemas de salud domésticos e internacionales están perdiendo utilidad y en ocasiones resultan engañosas". Lincoln Chen habla incluso de una "era de interdependencia global en el campo de la salud", paralela a la era de interdependencia económica.

No podemos subestimar las implicaciones de estos cambios. Los sistemas nacionales de salud, además de atender sus necesidades domésticas, deben ahora enfrentar también la transferencia internacional de riesgos, que a su vez se asocia, entre otros procesos, a los cambios ambientales globales, a los movimientos poblacionales y al comercio internacional.

El caso más obvio de la dilución de las fronteras para lo relacionado con la salud es la transmisión internacional de enfermedades infecciosas. Éste, por supuesto, no es un fenómeno nuevo. El primer caso documentado de epidemia transnacional fue la plaga ateniense de 430 a.C. En 1347, otro resultado directo del comercio internacional fue la llamada "Muerte negra" que acabó con una tercera parte de la población europea. En el siglo XVI, la conquista de los imperios azteca e inca constituyó un ejemplo temprano de guerra bacteriológica involuntaria con la introducción de la viruela en una población no expuesta previamente a tal enfermedad. A principios del siglo XX, la pandemia de influenza produjo más muertes que la Primera Guerra Mundial.

Lo verdaderamente novedoso es la escala de lo que se ha denominado tráfico microbiano. El incremento explosivo de los inmigrantes y de los viajeros internacionales produce diariamente miles de contactos potencialmente infecciosos. El avión ha disminuido los tiempos de viaje a tal grado que incluso los trayectos intercontinentales más largos se cubren en menos tiempo que el periodo de incubación de cualquier enfermedad infecciosa humana. Así, un brote de cólera que se produjo en Perú en enero de 1991 se convirtió en unas cuantas semanas en una epidemia continental. A principios de 1992 ya había alcanzado la frontera de México con Estados Unidos e infectado a cerca de medio millón de latinoamericanos.

La tuberculosis también ha adquirido proporciones pandémicas. Diversos factores explican el resurgimiento de dicha enfermedad. Uno de ellos es la fragilidad de los inmunosuprimidos; la tuberculosis es con frecuencia el primer signo de que una persona está infectada con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). Otros son el hacinamiento, la mala nutrición y la mala atención de la salud, todos ellos comunes a los grupos marginados; entre ellos, las poblaciones de inmigrantes son particularmente vulnerables. No es de sorprender, por lo mismo, que las tasas de morbilidad y mortalidad por sida y tuberculosis sean considerablemente mayores entre ellos y también en las poblaciones de los estados fronterizos de México que en el país en su conjunto. De manera similar, más de 50 % de los casos de tuberculosis en Estados Unidos se notifican en cuatro estados de su frontera sur.

Ésta es una de las principales razones por las que el gobierno de México implantó un programa especial para los emigrantes y sus familias, denominado "Vete sano, regresa sano". Su objetivo es proporcionarles educación para la salud, atención preventiva y atención curativa tanto en su lugar de origen como en el proceso de traslado y en su lugar de destino. El propósito de estas actividades, que se diseñan atendiendo a los calendarios migratorios, es poner énfasis en las enfermedades prevenibles por vacunación; en las de transmisión sexual; en la prevención y atención de la deshidratación, y en la prevención y atención de accidentes. Estas acciones son particularmente intensivas en los 10 estados mexicanos con mayor índice de emigración, en particular en los 501 municipios de mayor movilidad del país. En el lugar de destino, el programa busca sobre todo promover las actividades de los centros de atención a emigrantes, considerando en especial los enormes obstáculos que los trabajadores indocumentados enfrentan en la búsqueda de atención a la salud en Estados Unidos.

Se ha tratado de garantizar la protección de las familias de los inmigrantes que se quedan en México a través de su incorporación a esquemas de aseguramiento tales como el Seguro de Salud para la Familia, ofrecido por el Instituto Mexicano del Seguro Social, y, más recientemente, el Seguro Popular de Salud, ambos diseñados para responder a las necesidades de salud y protección financiera de los trabajadores de la economía informal, los autoempleados y los desempleados.

Pero no son sólo los microbios y las personas quienes viajan de un país a otro; también lo hacen las ideas y los estilos de vida. El consumo de tabaco es un buen ejemplo. Conforme los países desarrollados restringen las actividades de las compañías tabacaleras, éstas buscan su expansión en mercados con regulaciones más laxas. En el momento actual, cerca de cuatro millones de personas fallecen por enfermedades relacionadas con el tabaquismo, y para 2020 dicha cifra se incrementará a 10 millones, lo que convertirá al tabaco en la principal causa de muerte en todo el mundo. Ésta es la razón por la que las políticas nacionales deben acoplarse a la acción global, como la reciente convención internacional contra el tabaquismo promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la cual los gobiernos unieron fuerzas para combatir el poder trasnacional de la industria tabacalera.

La globalización de la salud va más allá de las enfermedades y los factores de riesgo para abarcar también a los productos y a los servicios de salud. Las regulaciones nacionales sobre el acceso a medicamentos que requieren prescripción pueden subvertirse cuando un país vecino permite la compra indiscriminada de antibióticos, fenómeno que ha estimulado la aparición de microbios resistentes que no respetan fronteras. Éste es un asunto particularmente relevante por la vecindad entre México y Estados Unidos. De acuerdo con un estudio reciente, alrededor de 5% de los cerca de 350 millones de cruces anuales que se producen en la frontera entre México y Estados Unidos están relacionados con la salud, y alrededor de 75% de tales cruces se producen de Estados Unidos a México con el fin de comprar medicamentos que requieren prescripción en el primer país, en particular de antibióticos.




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