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¿Liderazgo brasileño? Sérgio Danese De Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001 Resumen: Brasil cuenta con ciertos elementos que facilitan su inserción en el plano internacional tales como una mayor participación ciudadana, impulso democrático y prácticas económicas basadas en la competitividad. Además, crece su influencia diplomática y comercial. Sin embargo, lo que se cuestiona no es su vocación de liderazgo, sino su capacidad y legitimidad para ejercerlo. Brasil debe tomar conciencia de las condiciones objetivas, costos y beneficios de ejercer un liderazgo en la región.
Sérgio França Danese, diplomático brasileño, es autor de Diplomacia presidencial [TopBooks, Río de Janeiro, 1999]. Las ideas expuestas en este artículo son total responsabilidad del autor y no reflejan la opinión del Ministerio de Relaciones Exteriores o del gobierno brasileño. Material original de Foreign Affairs en Español, Volumen 1, núm. 3, Otoño-Invierno 2001 Some men see things as they are and say, why? We dream things that never were and say, why not? Edward Kennedy INTRODUCCIÓN: UN TEMA DE ACTUALIDAD, UN TEMA COMPLEJO En los últimos tiempos, la polémica sobre un supuesto, pretendido o deseado liderazgo brasileño en América del Sur, e incluso en el hemisferio, se dio en las páginas de los periódicos y revistas especializadas y llegó a ser objeto de debate público, dentro y fuera de Brasil. Curiosamente, voces autorizadas del propio Estados Unidos, único país cuya hegemonía podría suponer un contrapunto al supuesto predominio brasileño en el hemisferio, establecieron un límite en esa discusión: el memorándum del Council on Foreign Relations titulado "U.S. Policy Toward Brazil", que fue emitido en febrero de 2001. El debate se justifica en gran medida por el notable cambio cualitativo que ocurrió en la participación internacional de Brasil que, a pesar de enfrentar dificultades constantes, tiene cada vez un peso específico mayor en ciertas arenas diplomáticas y puede disputar ventajosamente –a veces con una férrea resistencia por parte de sus competidores– ciertas áreas del mercado internacional (de las cuales los aviones jet regionales son el ejemplo más acabado). Dicha polémica también se explica por las iniciativas recientes de Brasil, interpretadas como intentos de asumir un liderazgo, y sobre todo por la magnitud de los retos internacionales y regionales del país, que exigen o justifican un mayor compromiso brasileño, lo cual es identificado de inmediato –de manera correcta o equivocada– como una reivindicación de ese liderazgo. Convendría, por lo tanto, aportar algunos elementos teóricos y algunas consideraciones históricas que ayuden en la discusión objetiva sobre un supuesto y deseado liderazgo brasileño, tema que ya no pueden soslayar Brasil ni sus socios principales. En este análisis es importante evitar caer en la trampa de suponer que ese liderazgo se basa en un mero voluntarismo, así como esquivar las aproximaciones excesivamente restrictivas, que rechazan desde el principio cualquier idea o intento de liderazgo y con eso justifican la inacción o exigen la pasividad brasileña. Esta discusión puede plantearse a partir de tres grupos de reflexiones, tanto desde el punto de vista político como diplomático. El primero gira en torno de algunos elementos básicos del concepto: el poder, la motivación, la disposición, la capacidad y la visibilidad. Éstos explican por qué el liderazgo no es un mero acto voluntarista, ni un simple protagonismo, a pesar de contener mucho del primero implicar una gran dosis del segundo. En una combinación que permite variaciones infinitas, estos elementos fijan el grado de legitimidad y la perspectiva de éxito de un liderazgo.
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