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Las posibilidades del libre comercio hemisférico Sidney Weintraub De Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001 Resumen: El ALCA presenta oportunidades únicas para el comercio hemisférico. Sin embargo, Estados Unidos es el actor que determinará la realización del proyecto, dependiendo de la relación que se dé entre el Congreso y el presidente George W. Bush, así como de la decisión de incluir o no a todos los países de la región, en especial a Brasil. Sin Estados Unidos, el ALCA pierde el atractivo para el resto de los países de la región, que esperan tener un acceso garantizado al mercado estadounidense. Si las negociaciones fracasan, las discriminaciones comerciales aumentarán.
Las negociaciones del ALCA pueden fracasar. El Congreso estadounidense podría no conceder al presidente una APC negociable, o podría desear alterar aspectos cruciales de la negociación del acuerdo a pesar de la APC, o Estados Unidos podría rehusar hacer concesiones significativas sobre aspectos cruciales deseados por los países de Amlac, o uno o más de los países importantes de Amlac podrían rechazar las exigencias clave de Estados Unidos. El fracaso es una alternativa real, aunque no exactamente predecible. Este resultado dejaría intactos los numerosos acuerdos de integración en el hemisferio, así como la discriminación que implican. Pero esto no sería todo. México ahora está enfrascado en conversaciones con el Mercosur para limitar el grado de la discriminación recíproca que existe, en especial en el sector de los automóviles. El Mercosur está negociando con el Grupo Andino, y México lo hace con una multitud de países del hemisferio con quienes aún no tiene TLC (Ecuador, Panamá, Perú y Trinidad Tobago), América Central con Panamá y Estados Unidos con Chile. Algunos países del hemisferio se han colocado en posición de convertirse en centros de acuerdos preferenciales; entre ellos están México, Chile, Canadá y el Mercosur como grupo. Esta lista implica cierta ironía: Canadá fue el primer país en quejarse de estos convenios para establecer centros hasta que descubrió que valía la pena convertirse él mismo en un centro, y Brasil quiere que el Mercosur se vuelva un centro aun cuando el Mercosur lucha con sus contradicciones internas. Sin embargo, debe reconocerse una simple realidad: los acuerdos preferenciales, que por definición no son universales, discriminan a quienes no forman parte de ellos. El ALCA discriminará, de por sí, a los países que no forman parte del hemisferio. Los 27 acuerdos preferenciales que la UE tiene ahora y los muchos otros que contempla ponen a los no participantes en una clara desventaja comercial. Estas acciones preferenciales (discriminatorias) estimulan el lanzamiento de medidas adversas. La UE concertó un TLC con México para restaurar la cuota de mercado que disfrutaba antes del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Si echamos un vistazo al hemisferio occidental, Estados Unidos es miembro solamente de un acuerdo preferencial, a saber, el TLCAN. Ahora está comprometido en la negociación de un segundo trato con Chile. Si el ALCA no entra en vigor, muchos otros países de Amlac querrán tener un acceso preferencial al mercado estadounidense; Argentina y Uruguay lo han mencionado ya, pero es poco probable que los países de América Central, algunos del Caribe y quizás otros permitan que se perpetúe la situación predominante fuera del ALCA. Se puede predecir que tampoco lo hará Estados Unidos. Ese país entró recientemente en negociaciones extrahemisféricas de libre comercio con Jordania y Singapur. Si no se logra un ALCA, nadie debe esperar que Estados Unidos no haga lo mismo en el hemisferio. Es casi seguro que las presiones dinámicas de un hemisferio sin ALCA llevarían a Estados Unidos a la gran apuesta del libre comercio. A juzgar por las expresiones provenientes del actual gobierno estadounidense, éste tiene al ALCA como primera opción, pero de no darse ALCA, la alternativa sería los TLC hemisféricos bilaterales, en particular ahora que muchos países del hemisferio se muestran receptivos a dar ese paso. El ALCA de Chile se está negociando sin la APC, y podría haber otros acuerdos preferenciales con países o grupos de países particulares. La conclusión que se extrae de este análisis es que si el ALCA fracasa no sólo no se erradicará el pantano de discriminación recíproca que existe actualmente, sino que se producirá inexorablemente un embrollo mayor, porque Estados Unidos casi seguramente se lanzará a la contienda del TLC bilateral y plurilateral. Esta conclusión conduce a otra, a saber, que con el tiempo el nuevo embrollo se volverá, de por sí, intolerable. Ello implica que si el ALCA fracasa ahora, será revivido en un futuro no muy lejano. El único modo de evitar esta conclusión es alcanzando alguna forma de libre comercio global en una nueva ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC), cosa que considero muy poco probable. RECAPITULACIÓN Cuando se abrió la caja de Pandora de los acuerdos comerciales especiales en el hemisferio, no había manera de poner coto a este contagio, ni dentro del hemisferio ni fuera de él. Además de los convenios internos hemisféricos que ya existen, hay por lo menos media docena de negociaciones más en curso. Otra media docena de negociaciones está en camino o apenas comienza entre países del hemisferio y países de Europa, Asia e incluso de África. Algunas de éstas pueden ser significativas, como las que se dan entre el Mercosur y la UE.
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