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Cuba, el desconocido mundo de los negocios Lila Haines De Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001 Resumen: Con las leyes de 1982 y 1995, Cuba ha abierto sus puertas al comercio y las inversiones de Occidente, principalmente en sectores como el turismo y otros menos conocidos como el farmacéutico y las telecomunicaciones. A pesar de que todavía existen ámbitos donde el Estado ejerce control absoluto ?como la posesión de la tierra, defensa y educación? muchos países reconocen el potencial económico de la isla. Hasta ahora, las corporaciones estadounidenses siguen siendo los grandes perdedores de la apertura.
1998: 1.3 1999: 6.2 2000: 5.6 2001: 4.5 2002: 5.5 Fuentes: Cálculos del Gobierno de Cuba y de The Economist Intelligence Unit; previsiones del The Economist Intelligence Unit. Elevada pero estable, la deuda externa se ubica en unos 12,000 millones de dólares. Los acuerdos sobre reprogramación de deuda logrados con Japón y Alemania abrieron el camino a discusiones con el Club de París, en principio conformado por los acreedores occidentales. El ingreso de Rusia al Club complicó las negociaciones, pero como la propia Rusia volvió a convertirse en un socio comercial importante de Cuba y está sondeando la posibilidad de invertir nuevamente en sectores como la minería, puede que su ingreso al Club no sea un obstáculo tan enorme para una renegociación que registra progresos. De hecho, a medida que se avance hacia la resolución del tema de la deuda, Cuba ofrecerá perspectivas mucho más atractivas para el comercio y la inversión. Por supuesto, en Cuba existen riesgos que no se encuentran en un escenario comercial "normal". El desmayo que Fidel Castro sufrió recientemente mientras daba un discurso reavivó las especulaciones sobre su eventual sucesor. A menudo se ha hablado de su muerte, y cuando ese momento llegue, ¿hasta qué punto las leyes actuales protegerán a los inversionistas? La respuesta depende en gran medida de la capacidad de mantener la estabilidad política, y ello a su vez de la capacidad del gobierno estadounidense de mantener una actitud sensata y contener a grupos e individuos anticastristas radicales. Pero lo cierto es que nadie puede predecir con seguridad qué estrategia de juego escogerá Washington llegada la hora del día en que la biología no perdone.
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