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Globalización: la enfermedad del nuevo milenio (entrevista) Hugo Chávez De Foreign Affairs En Español, Otoño-Invierno 2001 Resumen: El presidente Hugo Chávez es escéptico respecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Como ideología del nuevo tiempo para América Latina y el Caribe prefiere el bolivarianismo, al cual son inherentes valores atemporales como democracia, justicia social y equidad. Chávez no se declara globalifóbico, pero prácticamente lo es. Advierte que la globalización es un tipo de fundamentalismo y rechaza la unipolaridad. En el plano internacional es partidario de la autodeterminación de los pueblos y de la no intervención, por lo que critica a los países que intervienen en asuntos internos de otros estados.
FAE.— Usted dice que está apostando por la reconstrucción de una economía de mercado y ha puesto énfasis en ello. Sin embargo, muestra una animadversión a los capitalistas. Eso no da confianza al capital, ni al nacional ni al internacional. ¿Cómo puede haber mercado sin capital? HCH.— Nosotros no creemos en esa tesis de que la economía de mercado es la economía de Dios. Para hablar sinceramente, hay que considerar el componente de mercado, el componente de Estado y el componente social. Yo no estoy aquí para recomponer la economía de mercado sino para trascenderla y transformarla. Porque la economía de mercado no se fundamenta en la democracia, sino en la autocracia económica. La economía de mercado no fue para nada eficiente aquí, en Venezuela; quebró al país. La libre competencia tampoco existió. No ha habido protección del ambiente sino destrucción. Productividad, no la hubo. Solidaridad, mucho menos de lo que nosotros queremos. Asegurar el desarrollo humano integral y una existencia digna para la colectividad —vuelve a la Constitución y lee—: "El Estado, conjuntamente con la iniciativa privada, promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población, fortalecer la soberanía económica del país, garantizando la seguridad jurídica, sólida permanencia y equidad del crecimiento de la economía para garantizar una justa distribución de la riqueza mediante una planificación estratégica, democrática, participativa y de consulta abierta". FAE.— ¿Está respondiendo a la iniciativa privada con la Constitución? HCH.— Es una obligación que ellos tienen con el país, no con el gobierno, una obligación constitucional. Yo creo que se trata de fases. Hasta ahora, nosotros casi hemos cargado con el peso del desastre económico en el que Venezuela estaba hundida. Aunque también nos han ayudado los pequeños empresarios, los pequeños emprendedores a quienes hemos dado miles de microcréditos para que puedan arar su tierra. Ésos también son empresarios. Ese pueblo empresario está con la revolución. Los grandes empresarios, con sus excepciones, crecieron al amparo de la corrupción, al amparo de los irresponsables que aceptaron la corrupción pública y privada, que les permitieron la evasión de impuestos, que aprobaron leyes que favorecieron la banca privada, leyes que eran elaboradas por los asesores de los banqueros, no por el gobierno, y que luego se aprobaban en el Congreso porque los empresarios hacían lobbying y pagaban a los diputados. Tenían diputados a sueldo. Eso lo estamos reformando. Ayer me reuní con el equipo tributario, el órgano tributario nacional. Tenemos que reformar la Ley del Impuesto sobre la Renta y lo vamos a hacer. Esa Ley, que se hizo hace varios años, permite a los grandes empresarios evadir impuestos, y hay muchos que deben miles de millones de bolívares. Nosotros no vamos a ceder ante empresarios corruptos que han tratado de acercarse, que han tratado de tender puentes hacia inmoralidades, que han sugerido cosas que nosotros no haremos nunca. También hay que decir que hay un grupo de empresarios de peso que están con este proceso, que están con el país. No importa que no estén con Chávez, no importa que no estén con la revolución. Yo no les pido que sean bolivarianos; que estén con el país, con la honestidad y con el trabajo. Han empezado a aparecer, y cada vez hay más sectores que se unen a este proceso. FAE.— Más allá de los grandes empresarios, ¿le preocupa a usted que la clase media alta, la gerencial, no los dueños del gran capital, estamos hablando de las profesiones liberales, se vayan de Venezuela, los hijos de los médicos, de abogados, de contadores? ¿Le preocupa esa otra fuga de capital, el intelectual?
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