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Brasil, el Mercosur y el alca Pedro da Motta Veiga De Foreign Affairs En Español, primavera 2001 Resumen: El comercio actual requiere asociaciones entre países de la misma región para consolidar sus mercados y beneficiarse colectivamente, como es el caso del Mercosur. Las naciones del Mercosur temen disolverse en un conglomerado de grandes dimensiones, como es la iniciativa del Área de Libre Comercio de las Américas (alca), promovido por Estados Unidos.
PEDRO DA MOTTA VEIGA es socio de EcoStrat Consultores (Río de Janeiro), consultor de la Fundación Centro de Estudios de Comercio Exterior y de diversos organismos internacionales (UNCTAD, CEPAL, OCDE, ALADI y BID). INTRODUCCIóN LA AGENDA de negociaciones comerciales del Mercosur creció en la segunda mitad de los años noventa. A la compleja agenda interna del bloque se agregó un diversificado menú de negociaciones externas tanto con otros países de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) como con países desarrollados. En diciembre de 1994 se lanzó el proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y, en 1995, el Mercosur y la Unión Europea firmaron un Acuerdo de Cooperación Interregional que incluye importantes aspectos comerciales y de cooperación económica. En las negociaciones con países desarrollados, la posición negociadora dominante en el Mercosur se caracteriza por la cautela o, para ser más precisos, por una actitud defensiva. ¿Cómo entender esta prudencia, que contrasta con el dinamismo de México en la negociación de acuerdos de libre comercio con sus socios de América del Norte en 1994 y, recientemente, con la Unión Europea? Una justificación que suele darse para esta actitud es que los países del Mercosur y, en especial, sus dos socios mayores, son global traders, es decir que tienen relaciones comerciales importantes con diferentes regiones del mundo. En este sentido, para ninguno de ellos, Estados Unidos o la Unión Europea son "socios comerciales naturales". Del mismo modo, los flujos de inversión extranjera directa dirigidos al Mercosur provienen en forma equilibrada de Estados Unidos y la Unión Europea. De modo que, en el caso del Mercosur, no debería sobrestimarse ni el potencial de generación de nuevos flujos comerciales y de inversiones ni los impactos dinámicos de los acuerdos regionales de liberalización preferencial. Como dijera Marcelo Abreu, en su artículo, "O Brasil e a ALCA: interesses e alternativas", presentado ante el IX Fórum Nacional, en Río de Janeiro, el 21 mayo 1997, "para las economías como la de Brasil, cuyo comercio fuera del hemisferio es muy significativo, no es fácil percibir las ventajas de una zona preferencial de comercio como el ALCA, en relación con la liberalización multilateral". Además, desde esta perspectiva, en términos de estrategia de negociación, la opción preferencial por el ALCA implicaría que Brasil "no estaría aprovechando las concesiones que podría obtener de sus socios comerciales extrahemisféricos en una negociación multilateral". El propio avance de las negociaciones del ALCA requiere una evaluación más detallada de los costos y beneficios económicos de la integración hemisférica para Brasil y el Mercosur. De hecho, para el "mapeo" de los incentivos y costos económicos asociados con los procesos de liberalización preferencial deben tomarse en cuenta otros factores además de los datos agregados de comercio e inversión bilaterales. La composición sectorial de los flujos de comercio e inversión bilaterales, el comercio intraindustrial, los acuerdos preferenciales preexistentes que vinculan a los socios potenciales con terceros países, así como las barreras comerciales –arancelarias y no arancelarias– que afectan el comercio bilateral, son apenas algunos de los factores necesarios para evaluar los impactos potenciales de un acuerdo de liberalización preferencial y, en particular, para comparar las posibles consecuencias de diferentes opciones de negociación preferencial. Estos temas se tratan, para el caso de las relaciones Brasil-Mercosur-ALCA, en la segunda parte de este trabajo. Sin embargo, y como punto central de este ensayo está el hecho de que la posición del Mercosur, especialmente en las negociaciones del ALCA, no se deduce directamente de una evaluación racional de los costos y beneficios económicos asociados con el proyecto de integración regional, ya que la propia matriz de éstos tiene como requisito una determinada concepción política, en función de la cual se los jerarquiza y pondera. Por otro lado, la posición negociadora del Mercosur no es una síntesis armónica y equilibrada de los intereses de los diferentes países que componen el bloque. De la misma manera que la postura negociadora de Brasil en relación con la agenda interna del Mercosur explica en buena medida los avances y las dificultades del proyecto de integración en el Cono Sur, su actitud en relación con las negociaciones externas del bloque, por tratarse del socio mayor, define en gran parte lo que se identifica como la "posición Mercosur".
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