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Brasil, el Mercosur y el alca Pedro da Motta Veiga De Foreign Affairs En Español, primavera 2001 Resumen: El comercio actual requiere asociaciones entre países de la misma región para consolidar sus mercados y beneficiarse colectivamente, como es el caso del Mercosur. Las naciones del Mercosur temen disolverse en un conglomerado de grandes dimensiones, como es la iniciativa del Área de Libre Comercio de las Américas (alca), promovido por Estados Unidos.
En este temor se fundamenta, al menos en parte, la rationale económica de la creciente actividad del gobierno de Cardoso en política industrial y comercial pero también en relación con las estrategias defensivas que Brasil puso en práctica en las negociaciones regionales y multilaterales a partir de 1995. El papel central que la noción de la fragilidad competitiva de la industria desempeña en la estrategia brasileña expresa una visión política donde predominan los intereses de los sectores que compiten en el mercado interno con importaciones. Y efectivamente, la política comercial brasileña traduce en buena medida el peso de un grupo heterogéneo de sectores que tiene como característica principal, en términos de inserción comercial externa, el ser import-competing. Sus intereses y posiciones se reflejan con mucha claridad en las prioridades de política comercial y de negociaciones externas de Brasil. El telón de fondo de estas evoluciones, en las áreas de política industrial y de comercio, es el complejo proceso de revisión –según una lógica liberalizante– del modelo de desarrollo que atravesó Brasil en los años noventa. Un rasgo distintivo de este proceso, al compararlo con el cambio ocurrido en otros países grandes de América Latina, como México y la propia Argentina, es haber combinado ruptura y continuidad. De hecho, en Brasil la resistencia de los intereses empresariales, sindicales y burocrático-corporativos consolidados durante el largo periodo de industrialización proteccionista –que se dio de manera bastante razonable– condicionó en sumo grado la instrumentación de reformas orientadas al mercado y a la liberalización. En el plano económico, el principal resultado de la naturaleza pactada de la transición brasileña fue la permanencia, después de las reformas, de estructuras de protección e incentivos fuertemente discriminatorias en términos intersectoriales que, en general, beneficiaron a los mismos sectores import-competing favorecidos por la política industrial y de apoyo a las exportaciones de décadas anteriores (sectores automovilístico, químico, electro-électrónico y de bienes de capital). CONCLUSIóN LAS EVALUACIONES cuantitativas y cualitativas de los impactos económicos de la formación del ALCA y, en especial, de una liberalización preferencial entre Estados Unidos y Brasil indican que los impactos estáticos –creación y desvío de comercio– serían relativamente modestos, aunque con un crecimiento más acentuado de las importaciones que de las exportaciones. Los impactos dinámicos serían heterogéneos, pero el potencial de generación de flujos de comercio intraindustrial y de nuevas inversiones no parece ser despreciable y tal vez fuera superior al que pudiera asociarse a un acuerdo bilateral Mercosur-Unión Europea. Los países del Mercosur tienen fuertes incentivos de naturaleza defensiva para participar en el ALCA –su exclusión tendría un costo muy alto en términos de posición en los demás mercados del continente–. Pero particularmente en Brasil parece haber razones sustantivas para preocuparse tanto por los riesgos de disolución del Mercosur en el proyecto hemisférico, como por el contenido de los temas contemplados en el acuerdo y las condiciones especiales definidas para el tratamiento de sectores considerados sensibles. Además, es obvio que un acuerdo continental interesa a los países del Mercosur sobre todo en la medida que represente una mejoría efectiva y estable de las condiciones de acceso de sus exportaciones al mercado de Estados Unidos. No obstante, más que una evaluación "racional" de la estructura de incentivos y costos teóricamente asociados con procesos de liberalización preferencial, la lógica de la acción de los players nacionales y regionales involucrados en las negociaciones, y las estrategias que de ellas se desprenden, traducen concepciones políticas sobre la naturaleza y el contenido de los intereses nacionales o regionales, así como de la funcionalidad de las diferentes negociaciones para concretarlos y potenciarlos. El caso brasileño ilustra adecuadamente esta hipótesis. De hecho, en Brasil se evalúa la funcionalidad de los diferentes proyectos de liberalización preferencial según su capacidad de fortalecer la instancia nacional de poder en el terreno de las relaciones internacionales y, en especial, de aumentar el poder de negociación de Brasil frente a Estados Unidos en el hemisferio y, particularmente, en América del Sur. En el caso de las relaciones intra Mercosur, en contraste con el interés político atribuido en Brasil al proyecto subregional, los incentivos económicos asociados con el proyecto se consideran limitados, principalmente en función de la diferencia de tamaño entre Brasil y sus socios. No obstante, en los últimos tiempos, en Brasil ha cambiado la concepción del Mercosur, sobre todo en función de la consolidación de las negociaciones del ALCA, lo que, entre los policy makers brasileños, actualiza la prevención en cuanto a los riesgos de que el Mercosur se diluya en el proyecto continental, por lo que se muestran menos reacios a discutir en el bloque temas hasta entonces rechazados por Brasil.
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