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Chile en un mundo en cambio Ricardo Lagos De Foreign Affairs En Español, primavera 2001 Resumen: La globalización representa para América Latina riesgos y oportunidades en el camino al desarrollo. Chile apuesta a una inserción activa y profunda en la globalidad y a una concertación política con acento latinoamericano. Chile asume su responsabilidad internacional, por lo que apoya la universalización de la justicia y el desarrollo del derecho humanitario.
RICARDO LAGOS es presidente de Chile para el periodo 2000-2005. Resultó electo como candidato de la Coalición de Partidos por la Democracia. LOS AñOS RECIENTES han sido tiempos de cambios profundos en la economía mundial, en las relaciones entre los países, en la producción y la tecnología y en la cultura. El mundo está cada vez más globalizado e interconectado. La Guerra Fría pertenece al pasado. El viejo orden bipolar fue reemplazado por un unipolarismo político-militar, situación que no ocurría desde la paz de Westfalia, pero acompañado de un multipolarismo en el terreno económico. La competencia económica está reemplazando a la rivalidad militar. El antiguo tercer mundo se ha diluido. Algunos de sus integrantes se han convertido en economías emergentes y están en el umbral del desarrollo. Otros, lamentablemente, se debaten en el atraso y la marginalidad. América Latina no ha permanecido al margen de estas transformaciones. La región tiene una larga historia marcada por cambios de rumbo radicales. Esta vez el rumbo de América Latina parece sólido y seguro. Nuestros países han reformado sus economías para controlar los desequilibrios macroeconómicos heredados del pasado y abrir los mercados internos con el objetivo de aumentar la competitividad internacional de sus economías. La región está ingresando a una etapa única en la que, tal vez por primera vez en su historia, se ha incorporado a las tendencias centrales del sistema internacional y ha asumido la modernidad, tal como ésta es concebida en el presente y es difundida por el proceso de globalización. Ello entraña un delicado balance de riesgos y oportunidades, pero –estoy convencido– donde las promesas de la inserción en el mundo globalizado constituyen el camino más claro hacia el desarrollo de nuestra región. Paralelamente, los países latinoamericanos iniciaron a partir de la década de los años ochenta procesos de fortalecimiento o de recuperación de la democracia. Ésta fue restablecida en Argentina, Brasil, Chile y Paraguay; resistió las más diversas presiones en Colombia, Ecuador y Venezuela, y salió fortalecida del avance de los procesos de paz en Centroamérica. El más reciente testimonio de la fuerza con que ha arraigado la democracia en la región es la transición pacífica iniciada en Perú. La presencia de sistemas democráticos de gobierno en toda la región ha demostrado ser una condición esencial para crear el clima de confianza requerido para el aumento de las inversiones, para atraer capitales extranjeros y para dar estabilidad a las reglas del juego de la actividad económica. En suma, los países latinoamericanos han dejado ser parte de los problemas globales y hoy son, más bien, parte de la solución. El desafío que tenemos por delante consiste en profundizar nuestra inserción activa en la economía globalizada, construir regionalismos abiertos al multipolarismo económico, reforzar la identidad política y cultural latinoamericana para enfrentar los peligros de la globalización e impulsar las reformas de segunda generación para asegurar un crecimiento con equidad para nuestros pueblos. POLíTICA EXTERIOR A PARTIR DE LA REGIóN CHILE APUESTA a una inserción activa y profunda en el proceso de globalización. Pero creemos en la necesidad de perfilar una inserción global con acento latinoamericano, especialmente en el ámbito de la concertación política. La integración latinoamericana ha experimentado un resurgimiento y renovación a través de diversos esquemas, desde el Grupo Andino hasta el Sistema de Integración Centroamericano. Cabe señalar, dentro de la actual Comunidad Andina, el excelente comportamiento financiero de la Corporación Andina de Fomento. Pero, el hecho más importante en el campo de la integración ha sido la creación en 1991 del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, al cual Chile pertenece en calidad de miembro asociado. Pese al impacto de la crisis asiática, en los últimos cinco años el crecimiento del valor de las exportaciones al Mercosur de Argentina, Brasil y Chile aumentó a un ritmo sensiblemente superior al promedio. El bloque se ha constituido, al mismo tiempo, en un referente clave para los países más desarrollados, tanto en sus vinculaciones diplomáticas como políticas, económicas, de inversión y financieras. El Mercosur ha sido el principal ejemplo del nuevo regionalismo latinoamericano que pretende conformar un mercado común con libre circulación de bienes, servicios, capital y mano de obra. Más allá de los tropiezos suscitados por la crisis asiática y los problemas puntuales de algunos de sus miembros, el Mercosur es un proceso de integración estratégica que abarca aspectos políticos, culturales, sociales y de integración física.
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